‘Mi madre y mi medio hermano mataron a mi papá’
A los 12 años, Maxxy López vio cómo asesinaron a su padre; ocho años después su testimonio en la corte hundió a los culpables cárcel de por vida
El fiscal Nathan Hochmann, Maxxy López y el fiscal adjunto Paul Thompson durante la entrega del Premio al Valor a ciudadanos ordinarios que han cooperado con las autoridades para resolver crímenes. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
A sus 26 años, Maxxy López ha mejorado su salud mental, gracias a la ayuda psicológica que ha recibido desde que por casi una década guardó en silencio y con miedo el haber presenciado que su propia madre, Heidi Juárez y su medio hermano, Melquin se hayan confabulado para estrangular a su padre, Miguel López, el 14 de septiembre de 2014.
Sentada en una mesa del Grand Hotel de Long Beach, juntos a su prima y sus tíos, Maxxy esperaba en silencio un diploma de reconocimiento, el Courage Award (Premio al Valor), al lado del fiscal Paul Thompson y del fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, Nathan Hochman.
“Después de todo lo que pasó, mi vida ha sido muy difícil”, dijo Maxxy, a La Opinión. “Necesitaba mucha ayuda, pero ahora me siento mejor; me volví a conectar con mi familia, Me la paso muy bien con mis tíos y los quiero mucho”.
El día del asesinato de Miguel López, alrededor de las 10:30 a.m., Heidi Juárez, de 35 años, de quien él estaba separado, lo llamó para pedirle que fuera a casa. Supuestamente Maxxy y su hermana estaban enfermas y se requería su presencia.

Era mentira. Maxxy escuchó aquella conversación. Ella tenía 12 años.
“¿Dónde están? ¿Están bien?”, preguntó Miguel por sus hijas. Maxxy estaba parada junto a la puerta de su habitación cuando escucho a su mamá pedirle a su padre que bajara una caja de un estante
Para poder tomarla, Miguel se dio la vuelta y se estiró hacia arriba. En ese instante Maxxy vio a Melquin agarrar a papá por la espalda y obligarlo a sentarse bruscamente en una silla del patio.
Heidi comenzó a enrollar una cuerda alrededor de las muñecas de Miguel y lo ató del apoyabrazos de la silla. Él preguntaba: «¿Qué está pasando?», como si se tratara de una broma.
“Mamá comenzó a gritarle, llamándolo traidor”, recordó Maxxy.
La mujer se había enterado de que Miguel López tenía una nueva novia y estaba embaazada.
“Nunca vas a ver a tu nuevo hijo”, fue la amenaza de Heidi.
Testigo de la tortura
“Maxxy vio cómo su madre y su medio hermano, Melquin, -un tipo corpulento- atarlo a una silla. Los vio torturarlo estrangular a su padre”, dijo el fiscal Thompson.
“La última imagen que Maxxy tuvo de su padre fue la de su cuerpo yaciendo dentro de una bolsa negra en el suelo de la sala de estar. Vio a su hermano y a su madre tomar la bolsa, cargarla en el automóvil y marcharse”.

Según las investigaciones que terminaron con ambos en la cárcel para siempre, sin posibilidad de libertad condicional, tras alejarse, madre e hijo llevaron el cuerpo en una camioneta Ford Expedition a un terreno baldío abandonado; allí lo depositaron en el suelo, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.
El cuerpo de Miguel López fue descubierto a las 9:57 p.m. del 14 de septiembre de 2024, en el 1111 sur del bulevar Harvard de Los Ángeles, a una milla y media de distancia de la casa en Koreatown donde fue asesinado, Miguel, originario de Miahuatlán, Oaxaca, tenía un hermano, Francisco, con quien mantenía una relación muy estrecha y se llamaban cada día, hasta que, repentinamente dejó de hacerlo.
De inmediato, Francisco presentó una denuncia ante la policía e informó de la desaparición de su hermano y solicitó que intentaran localizarlo.
En aquel momento, la policía no logró atar todos los cabos sueltos.
Durante los siguientes ocho años, Francisco y los demás familiares de Miguel —incluidos sus padres— vivieron creyendo simplemente que Miguel había desaparecido sin dejar rastro.
No tenían la menor idea de lo que realmente había sucedido.
“Creo que ella lo mató porque ya no tenía control sobre él”, subrayó Francisco. “Mi hermano era la mejor persona que me ha tocado conocer; el mejor hermano que tuve y siempre lo voy a recordar… Él me enseñó todo lo que sé; me ensenó a ser electricista”.
Duelo en silencio
En ese mismo periodo, Maxxy creció y se convirtió en adolescente, viviendo bajo el mismo techo que las personas que habían asesinado a su padre.
“Tuvo que vivir su duelo en silencio, pues su madre no le permitía acudir a terapia o recibir asesoramiento psicológico para intentar asimilar la pérdida”, describió el fiscal Thompson.
A Heidi Juárez le aterraba la idea de que, si Maxxy acudía a un terapeuta, terminaría a revelando lo que ella y su medio hermano habían cometido. Asimismo, Maxxy tuvo que soportar el mismo tipo de amenazas que había escuchado a su madre y a su medio hermano proferir contra su padre antes de asesinarlo: le advertían que, si alguna vez le contaba a alguien lo que había ocurrido, a ella le sucedería exactamente lo mismo.
Ocho años después del asesinato de su padre, el 19 de junio de 2022, siendo ya adulta, Maxxy acudió a la policia y les relató, así como a su tío Francisco, lo que había sucedido con su padre.
El caso fue asignado entonces al detective Ricardo Feria, del Departamento de Policia de Los Ángeles (LAPD).

“Ella me dijo que había una persona presente cuando sucedió todo esto”, declaró el detective, a La Opinión. Esa persona era Guadalupe, una amiga de Heidi Juárez, quien se mudó a otro estado.
“Me dijo que su mamá y su medio hermano habían matado su papá que pusieron una bolsa y en la camioneta de la familia se lo llevaron”.
El detective Feria recorrió el país; de hecho, logró localizar a Guadalupe y pudo construir un caso sólido que presentó ante la oficina del fiscal de distrito, permitiendo así formular cargos contra Heidi Juárez y su hijo Melquin.
La foto de un padre que inspira
La fiscalía del condado presento la acusación en 2023 y el caso judicial quedó bajo su jurisdicción.
En su búsqueda de justicia, Maxxy mantuvo su enfoque y acudió al tribunal para testificar en la audiencia preliminar en 2024 y, posteriormente, regresó para declarar durante el juicio, celebrado en junio de 2025.
“Cada vez que veía la foto de mi papá, eso me daba más fuerzas para no rendirme”, declaró Maxxy.
El fiscal Thompson señaló que, en cada una de sus comparecencias, Maxxy se sentó a unos seis metros de distancia de su madre y de su hermano, mirándolos de frente mientras ellos le devolvían una mirada hostil.
“Ella se mantuvo firme en su propósito de obtener justicia a lo largo de todo el proceso. Tristemente, la violencia doméstica no es un fenómeno del todo inusual; ocurre con bastante frecuencia”.
“En ese sentido, la historia de Maxi no resulta excepcional. Lo que sí hace única a su historia es el compromiso inquebrantable que demostró hacia la justicia a lo largo de todo el proceso”, expresó el fiscal adjunto.
Señaló que, a menudo, la policía toma conocimiento de los casos de violencia doméstica cuando alguien llama al número de emergencias 911 y los agentes acuden al lugar.
Finalmente se hizo justicia
Sin embargo, con el paso del tiempo, las víctimas suelen sentir la presión de otros familiares —o incluso de la propia persona que ejerció la violencia— y terminan retractándose de las declaraciones veraces que habían hecho ante la policía.

Pero ese no fue el caso de Maxxy: ella se mantuvo firme en su búsqueda de justicia —tanto para su padre como para los familiares de este— durante la totalidad del proceso.
“La valentía demostrada por Maxxy en este caso es extraordinaria”, dijo Thompson.
“Maxxy López soportó años de amenazas e intimidación por parte de su madre para asegurar su silencio”, expresó el fiscal de distrito, Nathan Hochman. “Dado que cooperó plenamente con la investigación aportando pruebas cruciales”.
“Y, dado que Maxxy López testificó ante el tribunal a pesar de la intensa presión para mentir, y pronunció una declaración contundente durante la fase de sentencia, sus acciones ejemplifican el coraje y la integridad, y reflejan los más altos ideales de responsabilidad cívica”, añadió Hochman.
En la actualidad, Maxxy estudia una carrera de psicología en línea.
“Quiero ser maestra y trabajar con niños autistas”, dijo. “Finalmente se hizo justicia y lo único que quiero es que él ya descanse en paz”.