La peregrinación del Viernes Santo en Los Ángeles
‘Jesús no escucha plegarias de quienes hacen la guerra’
Representación del “Viacrucis: Jesús Migrante”. en Los Ángeles Crédito: Juan José Gutiérrez | Cortesía
Con una asistencia que supero las 2,000 almas, el pueblo trabajador inmigrante de nuevo conmemoro el Viernes Santo escenificando lo que denominaron “Viacrucis: Jesús Migrante”.
La Capilla de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles fue abarrotada a más no poder. Este histórico templo construido hace 250 años obró el milagro de unir a los lideres de la Coalición de los Derechos Humanos de los inmigrantes (Chirla) y de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes. Esta unidad se forjó en base a una profunda reflexión de lo que significa la Pasión de Cristo y contó con la bendición del Párroco, jefe de esta institución católica, el Sacerdote Arturo Corral.
Sin embargo, habría que destacar que el protagonista superior de esta jornada cristiana fue el pueblo migrante a través de su profunda devoción y convicción por el cambio que se siente cercano y habrá de ser acompañado por grandes cambios que elevarán la calidad de su vida, la tranquilidad y la paz entre todos los trabajadores sin importar su condición migrante.
En conferencia de prensa previo a dar inicio la peregrinación/Viacrucis, el director de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes, Juan José Gutiérrez subrayó “la urgente necesidad de comunicar a la sociedad civil el mensaje bíblico transmitido en el pasaje en el que los ejércitos Persas conquistaron Jerusalén y deportaron a todos los Hebreos en lo que fue un dramático éxodo que duró 40 años, y que fue liderado por el profeta Moisés; así como José, María y el niño Jesús se vieron obligados a migrar para salvar la vida del Mesías cuando el Rey Herodes ordenó la matanza de todos los niños barones de dos años o menos en Belén y sus alrededores”, concluyó Gutiérrez.
El pueblo migrante mostró su profundidad cristiana y sus signos exteriores del dolor, del viacrucis que sufre por obra y gracia del Poncio Pilatos de nuestro tiempo. Su sentimiento de dolor y de reflexión que lo cubrió de resistencia, lo expresaron en la iglesia más antigua de la cuenca angelina, edificada, incluso, cuando este territorio era mexicano.
Al ponerse por encima de todo el legado de los valores de Cristo, la primera y mayúscula contradicción fue el pensamiento y acción de un Trump, quien invoca la biblia para desatar la mayor persecución de los migrantes de nuestra era, provocar guerras, pobrezas, sufrimiento y miedo en la Unión Americana y en buena parte del mundo.
Mientras que en ese espacio histórico y timbre de orgullo de la religiosidad de migrantes, ubicado en los linderos de la Plaza Olvera, los presentes reflexionaban sobre el signo de los tiempos impregnados de un odio sin límites, en El Vaticano, el Papa León XIV tremolaba la bandera del amor al prójimo y el credo humanista del cristianismo, y de manera contundente expresó: ”Jesús no escucha plegarias de quienes hacen la guerra”.
“ La dominación militar es totalmente ajena al camino de Jesucristo”, expresó en respuesta al titular de la Defensa, Pete Hegseth, quien pidió al pueblo estadounidense que ore “todos los días, de rodillas” por una victoria militar en Medio Oriente “en el nombre de Jesucristo”.
El Papa invitó a reflexionar sobre el ejercicio del poder: “Jesús no sólo purifica de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido”, dijo el pontífice.
“Tendemos a sentirnos poderosos cuando dominamos, victoriosos cuando destruimos a nuestros iguales, cuando nos temen”, remarcó el Papa durante un sermón en la Basílica de San Juan de Letrán.
El Santo Padre fue preciso: “Siempre estamos tentados a buscar un Dios que ‘nos sirva’, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder. En cambio, no comprendemos que Dios, en efecto, nos sirve, sí, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies”.
El pontífice estadounidense denunció en su homilía la existencia de “una humanidad de rodillas por tantos ejemplos de brutalidad”.
En ese espacio de comunión espiritual de migrantes, también se puso de relieve como se repiten los episodios históricos.
Ayer, sacerdotes judíos y, en particular, el Sumo Sacerdote Caifás, consideró que Jesús representaba un peligro por sus constantes críticas a ciertas conductas de los sacerdotes.
El episodio de la expulsión de los mercaderes del templo habría sido el detonante para que el Sanedrín -el consejo de rabinos con funciones de juez- viera en Jesús a un peligroso agitador de masas y juzgara conveniente denunciarlo ante las autoridades romanas, que finalmente admitieron, en la persona de Poncio Pilatos, la sentencia de muerte.
Hoy, sionistas acuden al Poncio Pilatos de la Casa Blanca para que salga en su defensa y arremeta contra el pueblo de Irán.
Y así como los romanos y judíos persiguieron a Cristo al considerarlo un agitador de masas, un peligro para el statu quo, así Trump lleva a cabo una persecución incesante, brutal contra los migrantes, que – como lo expresaron en la concentración de la iglesia de La Placita- se amparan en los principios de Cristo para fortalecerse, luchar y producir la esperanza de que ya está próximo el buen tiempo para ellos y el mundo.
(*) Carlos Lazaritt es miembro de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes y del Comité de Acción Social Autónomo— Hermandad General de Trabajadores (CASA-HGT), principal propulsor del Boycott de Consumidores de 72 Horas de Resistencia el proximo dia 1ro, 2do y 3ro de mayo.