Trump asegura que el Reino Unido ayudará en el desminado de Ormuz, mientras Starmer se niega a unirse al bloqueo
El mandatario confirmó que la Marina utilizará tecnología de vanguardia para despejar la vía marítima, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial
Mientras los Guardianes de la Revolución iraníes advierten que el estrecho será un "vórtice mortal" para cualquier fuerza invasora, el mundo observa con preocupación una escalada militar. Crédito: Sepahnews | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el Reino Unido y otros países participarán en las operaciones para retirar minas en el estratégico estrecho de Ormuz, en medio de una escalada de tensiones tras el fracaso de las negociaciones con Irán. Sin embargo, el gobierno británico encabezado por Keir Starmer no ha confirmado su participación en esas tareas y mantiene su negativa a involucrarse en el bloqueo naval anunciado por Washington.
En una entrevista con Fox News, Trump aseguró que su administración ya desplegó dragaminas avanzados en la zona y que aliados internacionales se sumarán al esfuerzo. “Tenemos dragaminas submarinos muy sofisticados, pero también estamos incorporando otros más tradicionales. Por lo que entiendo, el Reino Unido y algunos países más están enviando apoyo”, declaró.
Las afirmaciones del mandatario contrastan con la postura oficial de Londres, que ha evitado comprometerse públicamente con las operaciones militares en la región. De acuerdo con reportes, el Reino Unido estaría dispuesto a colaborar en labores técnicas de desminado, pero no en acciones de interdicción naval ni en el bloqueo del tránsito marítimo.
Fracaso diplomático y escalada militar
El anuncio de Trump se produjo horas después de que concluyeran sin acuerdo las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, consideradas las de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979. Según Washington, Teherán se negó a renunciar a su programa nuclear, lo que detonó una respuesta inmediata de la Casa Blanca.
El mandatario ordenó el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo global. “La Marina de Estados Unidos comenzará el proceso de bloquear cualquier embarcación que intente entrar o salir del estrecho”, advirtió.
El vicepresidente JD Vance, quien encabezó la delegación estadounidense en las negociaciones, señaló que tras casi 21 horas de diálogo no fue posible alcanzar un entendimiento. Por su parte, representantes iraníes acusaron a Washington de no generar confianza suficiente para cerrar un acuerdo.
La decisión de bloquear el estrecho busca también contrarrestar el control que Irán ha ejercido sobre la vía, luego de restringir el tráfico marítimo como represalia por la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero.
Reino Unido se distancia y crece la presión internacional
Pese a las declaraciones de Trump, el gobierno británico ha insistido en que no participará en acciones militares directas. Starmer ha reiterado que “esta no es nuestra guerra”, marcando distancia frente a la estrategia estadounidense. No obstante, Downing Street confirmó contactos con aliados europeos, incluido el presidente francés Emmanuel Macron, para explorar una respuesta coordinada que garantice la seguridad marítima.
Las tensiones también han expuesto divisiones dentro de la OTAN, organización que Trump volvió a criticar por su reticencia a involucrarse en el conflicto. Incluso figuras políticas británicas como Boris Johnson han cuestionado la postura del actual gobierno, al considerar que debilita la posición occidental frente a Irán.

El impacto económico de la crisis ya genera preocupación en los mercados. Analistas advierten que el bloqueo podría provocar un alza significativa en los precios del petróleo, debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el suministro energético global.
Mientras tanto, Irán ha reforzado su presencia militar en la zona y advirtió que responderá ante cualquier intento de intervención. El escenario mantiene en vilo a la comunidad internacional, ante el riesgo de una escalada mayor en una de las regiones más sensibles para la economía mundial.
Sigue leyendo: