EE.UU. sancionó a 23 personas y empresas por suministrar químicos al Cártel de Sinaloa

Los sancionados permitieron que los cárteles mexicanos sinteticen drogas ilícitas a partir de precursores químicos importados principalmente de Asia

Personas sancionadas por EE.UU

Entre los sancionados destacan los mexicanos Karina Guadalupe Carrillo Torres y Regulo Acosta Hernández. Crédito: U.S. Department of the Treasury | Cortesía

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó a 23 personas y entidades que conforman una sofisticada red de adquisición de opioides sintéticos vinculada al Cártel de Sinaloa, una organización terrorista extranjera designada.

De acuerdo con un comunicado de prensa, los proveedores y distribuidores de productos químicos, incluidos los designados este jueves, han transformado el panorama del narcotráfico al permitir que los cárteles mexicanos sinteticen drogas ilícitas a partir de precursores químicos importados principalmente de Asia.

Entre los sancionados destacan los mexicanos Karina Guadalupe Carrillo Torres, intermediaria y ligada a la facción de Los Chapitos, quien está casada con Regulo Acosta Hernández, proveedor de fentanilo y cocaína en Sinaloa. 

Asimismo, fue sancionado Jaime Augusto Barrientos Camaz, un presunto intermediario con sede en Guatemala que se abastece de diversas empresas de la India a través de la empresa J and C Import. 

Al explotar las cadenas de suministro internacionales y las instalaciones de producción clandestinas, estas redes fabrican opioides sintéticos altamente potentes y peligrosos con mayor eficiencia que nunca.

Estas drogas ilícitas, como el fentanilo y la metanfetamina, llegan a las calles de las ciudades estadounidenses y causan la muerte de decenas de miles de estadounidenses cada año. Las sanciones de hoy afectan a todas las etapas de la cadena de suministro de opioides sintéticos.

“El presidente Trump ha sido claro: no se permitirá que los cárteles terroristas siembren el caos en nuestras fronteras ni en nuestras comunidades”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

La medida adoptada hoy también se implementa en cumplimiento de la Orden Ejecutiva 14367, que designó al fentanilo y sus precursores químicos como Armas de Destrucción Masiva (ADM).

La letalidad del fentanilo ilícito, su fabricación y distribución por parte de redes delictivas organizadas, y su papel como fuente de ingresos para los cárteles violentos, lo convierten en una amenaza inminente para la seguridad nacional de Estados Unidos.

El Departamento del Tesoro está comprometido a utilizar todos los medios a su alcance para desarticular la fabricación y el tráfico de fentanilo.

Los cárteles mexicanos dependen de empresas químicas de todo el mundo para el suministro de los precursores y otros productos químicos esenciales necesarios para producir opioides sintéticos.

Estos proveedores químicos se ubican principalmente en Asia, donde comercializan y venden precursores de fentanilo, como la 4-piperidona, la N-Boc-4-piperidona y otros derivados relacionados, a intermediarios por kilogramo a través de internet.

Según estimaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos, un kilogramo del precursor N-Boc-4-piperidona produce alrededor de 1.83 kilogramos de fentanilo, un volumen con el potencial de generar aproximadamente 900,000 dosis letales.

Los intermediarios, en connivencia con los cárteles mexicanos, facilitan la logística y el envío de estas sustancias químicas a México o Guatemala por vía aérea o marítima.

A menudo, los cargamentos que contienen kilogramos de precursores letales de fentanilo se etiquetan erróneamente como “sustancias químicas seguras”. Posteriormente, los intermediarios transfieren las sustancias químicas a individuos conocidos como “cocineros”, quienes controlan laboratorios clandestinos de drogas sintéticas controlados por los cárteles.

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