Informe de Todd Blanche reabre debate por endurecer pena de muerte
Propuesta del Departamento de Justicia genera alarma por derechos humanos y posible uso político del castigo capital
El Departamento de Justicia reactivará fusilamientos y agilizará la pena de muerte bajo esta administración. Crédito: J. Scott Applewhite | AP
El debate sobre la pena de muerte en el país volvió al centro de la conversación pública tras la publicación de un informe del Departamento de Justicia (DOJ) que plantea endurecer los métodos de ejecución y limitar las apelaciones en casos capitales. La propuesta, impulsada por el fiscal general interino Todd Blanche, ha generado críticas por su posible impacto en los derechos humanos y el debido proceso.
De acuerdo con un análisis difundido por Slate, el documento titulado “Restaurar y fortalecer la pena de muerte federal” propone, entre otras medidas, reinstaurar el pelotón de fusilamiento como método de ejecución. Aunque esta práctica ha sido poco utilizada en décadas recientes, especialistas coinciden en que representa una de las formas más crudas de aplicar la pena capital.
El informe no se limita a los métodos. También plantea acelerar los procesos de apelación y restringir lo que el Departamento considera “impugnaciones legales sin fundamento”, lo que, según críticos, podría reducir las oportunidades de revisión en casos donde existen errores judiciales o sesgos estructurales.
Uno de los puntos más controvertidos es la minimización de evidencias sobre desigualdad en la aplicación de la pena de muerte. Datos citados por el Death Penalty Information Center revelan que el 73% de las personas procesadas por delitos capitales a nivel federal entre 1989 y 2024 eran personas de color, lo que refuerza las denuncias sobre discriminación racial en el sistema.

En la misma línea, la American Civil Liberties Union ha advertido que la aplicación desproporcionada en casos con víctimas blancas envía “un mensaje intolerable” sobre el valor de las vidas en función de su origen.
El informe también incluye fuertes críticas a la política de la administración de Joe Biden, especialmente por la moratoria a las ejecuciones federales y la conmutación de la mayoría de las sentencias de muerte. Desde la óptica actual del gobierno de Donald Trump, estas decisiones habrían debilitado el sistema de justicia.
Sin embargo, expertos advierten que el enfoque del documento parece más político que técnico. El énfasis en revertir las políticas previas y acelerar ejecuciones ha sido interpretado como un intento de endurecer la narrativa de “ley y orden” en un contexto de alta polarización.
Más allá del método —sea inyección letal o fusilamiento—, el punto de fondo sigue siendo el mismo: la confiabilidad de un sistema que ha demostrado fallas. Casos documentados de condenas erróneas y sesgos raciales han llevado a múltiples organizaciones a pedir una revisión profunda o incluso la abolición de la pena capital.
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