Karen Bass necesita recuperar la confianza de los latinos

El desafío es que los latinos indecisos comprendan que un voto por Karen Bass no es un voto por la continuidad de los problemas actuales sino por su solución

La alcaldesa Karen Bass rinde su informe anual sobre el estado que guarda la ciudad de Los Ángeles.

La alcaldesa Karen Bass rinde su informe anual sobre el estado que guarda la ciudad de Los Ángeles. Crédito: Oficina Karen Bass | Cortesía

Faltando pocos días para las elecciones primarias el resultado de la contienda primaria por la alcaldía de la ciudad de Los Ángeles es incierto. Las encuestas muestran que ninguno de los candidatos recibirá el 50% más uno de los votos, lo que llevará a que en noviembre se enfrentarán los dos primeros. 

Un 40% de indecisos, 44% entre latinos

Lideran las encuestas la titular Karen Bass, la estrella de “reality TV” Spencer Pratt, un republicano conservador, quien se convirtió en una figura cívica tras perder su hogar en el devastador incendio de Palisades, y la concejal por el Distrito 4 Nithya Raman. Entre ellos se dividen la mitad de la intención del voto. El diez por ciento va a un nutrido grupo de candidatos por cuenta propia. ¿Y el resto? Los que no saben por quién votarán. Ese es el mayor bloque. 

Sí, Bass va primera en las encuestas, pero con números inusualmente débiles. 

Un estudio del 29 de marzo de FM3 para la UCLA Luskin School of Public Affairs muestra a Bass al frente con 25% de las intenciones de voto, con 11% para Pratt.  Otra encuesta, de mediados de marzo de la universidad de California Berkeley para el Los Angeles Times concede a Bass el mismo porcentaje; le sigue Raman con 17%.  Finalmente, la de Emerson College  para Nexstar Media Group, finalizada el 9 de marzo, le da a Bass 20% y a Raman 10%. 

Estos resultados muestran no solo poco entusiasmo por la reelección de la alcaldesa sino una  alta proporción de indecisos: 40% no saben por quién votarán. Entre los latinos, peor: 44% están indecisos. 

Entre los encuestados blancos, latinos y asiáticos e isleños del Pacífico, Bass tiene menos votantes que indecisos. El único bloque que apoya a Bass seriamente es el afroamericano. 

Y eso faltando días para los comicios. De hecho, ya estamos votando por correo. 

¿Es esto común? No, dice Zev Yaroslavsky, director de la Iniciativa Los Ángeles y líder angelino por décadas. “Resulta inusual que el 40% de los votantes probables no esté seguro de su elección… la alcaldesa Bass enfrenta la reelección más desafiante para un alcalde en ejercicio en décadas”. 

Debilidad relativa

La relativa debilidad de Bass llama la atención y debería ser una señal de alerta. Tiene que recuperar ese apoyo diluido. Y el caudal para recuperarse es el voto latino.  

¿Podría perder Bass? La posibilidad existe. Lo demuestra el fracaso de la reelección de Sam Yorty en 1973 ante Tom Bradley y de James Hahn en 2005 ante Antonio Villaraigosa. 

Pero el ascenso de Villaraigosa fue fuente de regocijo. Era parte del progreso histórico de la comunidad latina, que por primera vez ejercía su fuerza electoral y mandaba a City Hall a uno de los suyos. El electorado hispano se había movilizado como nunca. 

Esta vez estamos viendo un proceso problemático. Un fracaso en su proceso de reelección será un retroceso histórico. 

Los Ángeles, bajo Bass ha sufrido contratiempos y reveses graves. Se acumularon los golpes. Estos embates enfrentó desde 2022. 

Las plagas de Los Ángeles

COVID: Se vivieron las secuelas de la epidemia del COVID, que azotó a la ciudad durante la alcaldía de Eric Garcetti, con sus 36,000 muertes en el condado, en su mayoría en la ciudad de Los Ángeles. 

Homeless: Entre 2022 y 2025, la ciudad de Los Ángeles dedicó $4,290 millones a los desamparados. Pero los números no bajaron; por el contrario, subieron relativamente: 41,980 en 2022, 46,260 en 2023, 45,252  en 2024 y 43,699 el año pasado, según el Los Angeles Homeless Services Authority (LAHSA). Las soluciones crecieron, pero hay muchos pobres nuevos. 

Viviendas asequibles: Desde que Bass asumió, la situación francamente ha empeorado. La producción de permisos de construcción de viviendas bajó, de un promedio anual de más de 13,000 entre 2015 y 2022 a 11,311 en 2023; 8,706 unidades en 2024 y 5,697 en parte de 2025, 11% menos que el mismo período en 2024. 

Y si bien gracias a una orden ejecutiva que Bass firmó poco después de asumir el cargo el Departamento de Planificación aumentó considerablemente los planes para unidades asequibles, los planes no son casas construidas, y la brecha sigue sin cerrarse. 

Impuestos: en noviembre de 2022 los votantes de la ciudad aprobaron la Medida ULA, un impuesto considerable sobre ventas de viviendas con valor de $5 (4% del valor) a $10 millones (5%). Los Ángeles recaudó $703 millones, pero menos de un millón se invirtió en viviendas asequibles, mucho menos que los gastos administrativos para mantener la recaudación. 

Incendios: Los históricos incendios de todo el mes de enero pasado cobraron 30 o más vidas, forzaron a más de 180,000 personas a abandonar sus hogares y destruyeron más de 16,000 estructuras, a un costo incalculable, que sigue fluctuando hasta el día de hoy. 

Redadas: Los Ángeles, con una población inmigrante de más de cuatro millones de inmigrantes en su área metropolitana, ha sido un principal blanco de la política antiinmigrante de Trump, tanto en su primer período y obviamente especialmente en el actual. Las redadas migratorias actuales comenzaron desde que Trump asumió el puesto el 20 de enero pasado, con agentes federales armados, enmascarados y anónimos que traumatizaron a la comunidad. Vinieron las protestas multitudinarias, y ese mismo mes y por seis meses patrullaban en respuesta nuestras calles 4,800 soldados de la Guardia Nacional y más de 700 Marines. 

En diciembre de 2024, el concejo municipal aprobó y Karen Bass firmó la declaración de Los Ángeles como ciudad santuario para inmigrantes. La normativa prohíbe el uso de recursos municipales para la aplicación de leyes de inmigración federales.

Como cualquier otro funcionario que tuviera que enfrentar estos problemas, el resultado ha sido que Bass ha perdido popularidad. Fue inculpada por estas problemáticas, independientemente de que sea o no justo. Ahora, tiene que remontar la adversidad.

El crecimiento truncado de la comunidad latina

Desde que los latinos comenzaron a cotejar su crecimiento poblacional con su participación electoral, su voto se fue haciendo crucial. En 2022 el voto latino fue 25%-30% del total. Fue cuando Bass ganó. 

Su coalición ganadora fue compleja. Incluyó a liberales blancos del oeste de la ciudad y votantes progresistas asiáticos. Apoyaban a Bass líderes hispanos como el senador Alex Padilla, la líder sindicalista Dolores Huerta y el mismo Villaraigosa, entre otros.

Pero el voto latino estuvo en juego hasta el final. 

Una semana antes de esas elecciones, una encuesta de  J. Wallin Opinion Research,  vaticinaba que 43.7% de los votantes latinos apoyarían a su rival Rick Caruso y solo 29.4% a Bass. Pero cuando llegó el momento decisivo, los latinos favorecieron mayormente a Bass. 

Finalmente, la entonces congresista Karen Bass  se alzó con el 55% de los votos y un caudal general de votantes que quebró récords. El voto latino de último momento: esa diferencia fue lo que le dio la victoria en una campaña que parecía perdida. 

Un voto de confianza que le ayudó a navegar por las aguas turbias de nuestra política. 

Ahora, solo 29% de los votantes latinos se disponen  a votar por ella, pero no porque prefieran a otro candidato, sino porque están realmente indecisos

Los angelinos latinos han estado en el lado más sufrido por todas estas sacudidas históricas. De hecho, la nuestra se parece a una comunidad en repliegue, que lame sus heridas, y no sorprendería un porcentaje de votantes inferior al de los últimos ciclos electorales. 

La debacle de octubre de 2022

Ahora, en 2026, es llamativa la ausencia de un candidato latino a la alcaldía, y es sintomático de la crisis en el liderazgo latino de la ciudad, fruto del escándalo de octubre de 2022 que terminó con las carreras políticas de tres concejales y un líder sindical latinos. Los epítetos racistas con que insultaron a un niño afroamericano llevaron a la acefalía del liderazgo latino, detuvieron su progreso histórico y generaron disgusto, no solamente en la comunidad afroamericana, sino en prácticamente todos los angelinos. Durante meses, miles demandaron que esos miembros del consejo renunciaran. Aunque cada uno de ellos reaccionó de distinta manera, sin perder la esperanza de recuperarse, nunca lo lograron. Con este lamentable episodio nos dimos cuenta que las políticas de identidad fallan cuando se insertan en un sistema que todavía alberga, acepta y desarrolla el racismo.  

Tres días después de conocerse los detalles de la conversación entre los políticos, el comentarista Gustavo Arellano decía: “Pero esto arruina la política —especialmente el poder político latino— durante años, si no por mucho tiempo.”

Quienes estábamos pendientes en aquella época del progreso político de la comunidad así lo comprendimos. 

En esa catástrofe que trajeron sobre sus propias cabezas, los dirigentes latinos vieron el derrumbe de un ambiente que había dejado de reconocerlos como el niño prodigio de la política de California. Pero no fueron solamente ellos los damnificados, sino todo el esquema de un liderazgo latino ascendente y una coalición férrea y victoriosa. Esa idea se convirtió en una ilusión. 

Consecuencia: llegó 2026 y no hay ningún candidato latino viable que pueda recibir el apoyo de una comunidad que constituye el 50% de los residentes de esta ciudad. 

El desafío es entonces que los votantes latinos indecisos comprendan que un voto por Karen Bass no es un voto por la continuidad de los problemas sino por el contrario, por una solución cuyos cimientos se han estado edificando. Le toca a Bass. Ella debe convencerlos de que el suyo es un voto por quien es capaz de resistir y luchar para salir adelante. 

En esta nota

Alcalde Concejo de Los Ángeles Karen Bass
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