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Plastilina Mosh: 30 años rapeando

La banda promociona "Cínicos, pecadores y blasfemos", un tema que recuerda sus orígenes y que formará parte de su próximo álbum

Alejandro Rosso y Jonás González Plastilina Mosh

Alejandro Rosso y Jonás González están de regreso a los escenarios con su hip hop.  Crédito: Cortesía

Alejandro Rosso y Jonás González se conocieron de manera fortuita. Ambos eran parte de la escena musical alternativa en Monterrey, México, y tenían proyectos por su cuenta, hasta que un día la suerte los unió.

“Ya estaba haciendo mis pinitos de ingeniero [de sonido] y un día que fui a comer me topé a Jonás afuera del restaurante”, recordó Alejandro. “Ahí fue donde me dice, ‘oye, ¿qué andas haciendo?’. Le digo, ‘estoy trabajando en un estudio y ahí estoy componiendo'”.

Ese día se juntaron y comenzaron a salir “cosas interesantes”. Tocaban en bares de su ciudad junto con amigos y conocidos que ahora también pertenecen a grupos importantes —como Intocable— o que ya no existen pero que en su momento fueron relevantes —como Volován—.

De eso ya pasaron tres décadas, y ese fue el nacimiento de Plastilina Mosh, una banda de fusión ecléctica de rock alternativo, hip hop, electrónica, funk y jazz. En ese entonces —1996—, grababan sus ocurrencias en las noches en un estudio que les prestaban, y de ahí salían cosas frescas, ligeras, pero que sobre todo, el par de chicos regios disfrutaban.

“Hacíamos demos y los grabamos en un cassette y andábamos en el carro chupando y oyéndolo”, dijo Alejandro. “Andábamos muy felices, y así empezó”.

En ese entonces no había redes sociales en las que su música se pudiera viralizar, así que no se explican cómo es que sus creaciones llegaron a oídos de las compañías discográficas. En varias ocasiones colgaron el teléfono de casa a personas que querían ofrecerles contratos con disqueras porque pensaban que los querían engañar con falsos contratos.

El dúo comenzó a girar a ciudades cercanas a Monterrey y así se fue extendiendo su fama, hasta convertirse en lo que es ahora, un grupo que sigue estrenando música y sorprendiendo a audiencias de todas las generaciones. Recientemente editó “Cínicos, pecadores y blasfemos”, un corte que recuerda sus orígenes y que formará parte de su próximo álbum. Es una pieza que mezcla el rap clásico con sonidos contemporáneos, y su letra, como es el sello de esta dupla, aborda de forma jocosa temas sociales.

El disco que preparan sería el primero desde la pandemia, cuando, además de esta catástrofe, los chicos se tomaron unos años para atender a sus respectivas familias. El año pasado, por fin en veintitantos años, grabaron en persona y juntos en un estudio de Humboldt, California.

Salieron cuatro canciones y son las que ahora planean promover; luego grabarán otras tantas hasta completar un disco. Luego, para conmemorar, es posible que editen un vinilo.

Hay una gira que recorrerá Centroamérica, Europa y México. Algunas plazas son nuevas y otras conocidas, pero lo importante es que el dúo sigue haciendo lo que ama, no importan sus cincuenta y tantos años de edad.

“Lo que nos interesa es seguir haciendo canciones”, dijo Jonás.

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