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El regalo más sagrado: protegiendo la voz de nuestras madres

La congresista Norma Torres aborda cómo se puede proteger el derecho al voto de las madres en EE.UU. y cómo impulsar su economía

La congresista demócrata Norma Torres.

La congresista demócrata Norma Torres. Crédito: Andrew Harnik - Archivo | AP

Cada mes de mayo, nuestros vecindarios en el Inland Empire se llenan de flores y reuniones familiares. Ya sea en un patio en Pomona o en un almuerzo en Ontario, hacemos una pausa para honrar a las mujeres que levantaron nuestra comunidad.

Para nosotros, una madre es el pilar de todo; es quien mantiene unida nuestra historia y guía nuestro futuro. Como madre y abuela, sé que ese amor es un esfuerzo de cada día. Pero como su Representante, también sé que el mejor regalo que podemos darles no es solo un ramo de flores, sino proteger su dignidad y sus derechos.

Lamentablemente, hoy esos derechos están bajo ataque. Todo comienza con la llamada Ley SAVE, aprobada nuevamente por la Cámara de Representantes en febrero de 2026. Bajo la excusa de la “seguridad”, este proyecto busca silenciar a las mujeres.

La realidad es esta: cerca de 69 millones de mujeres en Estados Unidos, incluyéndome a mí, no tienen un acta de nacimiento que coincida con su nombre legal actual porque nos casamos y cambiamos de apellido. Esta ley podría prohibirnos votar a menos que presentemos papeles originales de hace décadas. Eso no es seguridad, es ponerle trabas a nuestra voz. Estoy luchando para que ninguna mujer en nuestro distrito tenga que pagar o saltar obstáculos para votar por el futuro de su familia.

También sé que la preocupación más grande hoy está en la mesa de la cocina. Los precios del supermercado no bajan y las cuentas no cuadran. Por eso, estoy luchando contra los recortes a la ayuda alimentaria en el presupuesto del próximo año.

Para millones de familias, programas como WIC y SNAP son un alivio; ayudan a comprar comida saludable y leche para los bebés. Ninguna mamá en Fontana o Chino debería perder el sueño pensando si podrá alimentar a sus hijos. La comida de nuestros niños no debería ser usada para juegos políticos en Washington.

Por último, hay un robo silencioso que debemos detener: el “Impuesto Rosa”. Sigo luchando por la Ley de Derogación del Impuesto Rosa, porque es una injusticia que los productos para nosotras, desde el champú hasta la ropa, cuesten más que los de los hombres. Esa diferencia de precios nos quita más de $2,300 dólares al año, lo que suma unos $188,000 a lo largo de su vida. En estos tiempos, ese dinero hace mucha falta en los bolsillos de nuestras familias. He presentado una ley para que las corporaciones dejen de cobrarnos más por el simple hecho de ser mujeres.

Nuestras madres nos enseñaron a ser valientes y a nunca quedarnos calladas. Ese es el espíritu que llevo conmigo al Congreso. Seguiré luchando para que cada madre pueda votar libremente, dar de comer a sus hijos sin miedo y ser tratada con el respeto que se ha ganado.

A todas las guerreras del Inland Empire: su voz es lo más sagrado que tenemos.

¡Feliz Día de las Madres!

(*) La demócrata Norma Torres representa el Distrito 35 de California, el cual tiene una población latina de 65%.

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