Editorial: Cómo ganar comicios antes de celebrarlos
Los republicanos llevan a que las próximas elecciones se decidan, no persuadiendo a los votantes, sino diezmando la representación opositora
Martin Luther King Jr. frente a una multitud durante la histórica Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad Crédito: Central Press | Wikimedia Commons
Sabiendo que las encuestas de opinión pública auguraban la pérdida de la mayoría republicana en el Congreso, el Presidente Trump incitó a gobiernos y legislaturas estatales republicanos a rediseñar sus distritos electorales para diluir el voto demócrata. En la práctica ello significa la división de distritos con mayoría de afroamericanos.
Los estados respondieron a su llamado. Texas restituyó un mapa manipulado que un tribunal inferior ya había rechazado por discriminatorio, ganando hasta cinco escaños. Lo mismo hicieron Florida, Carolina del Norte, Ohio, Missouri y Tennessee. Alabama está liquidando uno de dos escaños demócratas, al igual que Luisiana.
Los demócratas reaccionaron de manera similar.
En California, los votantes autorizaron suspender la división de distritos de manera independiente y la Legislatura diseñó un nuevo mapa con cinco distritos más a favor de los demócratas. En Nueva York el intento de rediseñar un distrito electoral fue suspendido después de que en marzo la Suprema Corte invalidara la decisión de un tribunal inferior que lo permitía.
Y cuando los votantes de Virginia aprobaron un referéndum que daría a los demócratas 10 de los 11 puestos en la Cámara de Representantes, la Suprema Corte estatal declaró los nuevos mapas electorales inconstitucionales.
El 3 de mayo la Corte Suprema, en el caso Luisiana vs Callais, debilitó aún más las protecciones de la Ley de Derecho al Voto para la representación afroamericana. Los gobernadores y legislaturas republicanos se lanzaron a un frenesí de cambios de distritos y maniobras para liquidar la representación afroamericana.
Basados en la premisa de que los afroamericanos votan por los demócratas, en estado tras estado están desapareciendo los distritos de mayoría afroamericana que se basaban en leyes logradas tras años de lucha por los derechos civiles. Mississippi, con 38% de población afroamericana, está desapareciendo el único distrito afroamericano, representado por Bennie Thompson, quien presidió la investigación del Congreso de los eventos del 6 de enero de 2021 y es blanco del odio de los adeptos a Trump.
En Luisiana, el gobernador republicano incluso suspendió las elecciones primarias que ya estaban en curso para cambiar los distritos y dar la ventaja a su partido.
La historia se revierte. En 1875, después de la derrota del Sur esclavista en la Guerra Civil, había siete congresistas y un senador federal afroamericanos de esos estados. Con leyes discriminatorias, para 1902 todos los congresistas eran blancos. Entre 1900 y 1903 el número de votantes afroamericanos en Alabama, por ejemplo, bajó de 180,000 a menos de 3,000.
Esas leyes “Jim Crow” impedían que los votantes afroamericanos y nativos americanos se registraran y emitieran sus votos, estableciendo pruebas de alfabetización, cierres de urnas e intimidación policial, reducción del patrón electoral, requisitos educativos, de propiedad o fiscales para votar. En la “Cláusula del abuelo” en siete estados, solo quienes hubieran disfrutado del derecho al voto antes de 1866 y sus descendientes quedarían exentos de esos requisitos.
Con la victoria de la lucha por los derechos civiles, el número de miembros afroamericanos del Congreso subió de 13 en 1971 a 62 en la actualidad.
La tercera parte de ellos podrían perder sus puestos en noviembre.
Para colmo, el máximo tribunal del país instruyó esta semana a las cortes de menor jerarquía que restrinjan las impugnaciones judiciales relacionadas con el derecho al sufragio, una medida que podría borrar victorias legales anteriores de los grupos de derechos de voto.
Las luchas de la comunidad afroamericana por los derechos civiles abrieron el camino a la inserción y participación política de la comunidad latina. Las mismas leyes utilizadas ahora contra quienes fueron esclavos en esta tierra pueden también disminuir la presencia electoral de los hispanos. Advertimos y protestamos contra este desenlace.
Lamentablemente, los republicanos llevan a que las próximas elecciones se decidan, no persuadiendo a los votantes, sino diezmando la representación opositora.