La crisis por el incendio de Boyle Heights no ha terminado

El Departamento de Bomberos de Los Ángeles estima que el incendio del almacén podría ser extinguido el viernes; se distribuyen miles de purificadores de aire

La prioridad luego de seis días de incendio en el almacén de Boyle Heights es que los residentes de la zona se resguarden en casa. Muchos de ellos ya recibieron purificadores de aire.

La prioridad luego de seis días de incendio en el almacén de Boyle Heights es que los residentes de la zona se resguarden en casa. Muchos de ellos ya recibieron purificadores de aire. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia

Mientras que sigue emanando humo del enorme almacén frigorífico que estalló en llamas el miércoles, autoridades de la ciudad y del condado de Los Ángeles continuaron con la tarea de distribuir miles de mascarillas y purificadores de aire para los residentes más cercanos al voraz incendio de la calle Indiana y la avenida Union Pacific, en Boyle Heights.

Este lunes cientos de personas hicieron fila en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en el Este de Los Ángeles, donde unos 300 purificadores fueron distribuidos por personal de la oficina de la supervisora del condado, Hilda Solís.

Frente a las oficinas de la concejal por el distrito 14 de la ciudad, Ysabel Jurado, se habrían de repartir al menos 1,000 purificadores. Las familias recibieron cajas de comida en ambos sitios.

“Yo vine por un purificador para mi papá [Juan Vázquez] que tiene 90 años y vive con mi hermana Cecilia”, dijo Gabriela Vázquez Barba. “Mi papá se quejó de que no podía respirar bien”.

Cientos de purificadores de aire fueron repartidos ayer. Esa era una de las prioridades de la comunidad.
Cientos de purificadores de aire fueron repartidos ayer. Esa era una de las prioridades de la comunidad.
Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia

El incendio permaneció activo por sexto día y continuó deteriorando la calidad del aire en un radio de 2.5 millas a la redonda, desde el almacén de Lineage Logistics, ubicado en el 1400 de S. Los Palos St., cerca de la salida de Indiana Street de la autopista Golden State (5).

Jaime E. Moore, jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, informó sobre avances significativos para controlar el siniestro, donde se han usado cañones de agua y maquinaria pesada, e hizo hincapié en la necesidad de que los residentes de la zona permanezcan dentro de sus casas.

“La magnitud de lo que están viendo en Boyle Heights refleja lo importante sobre cómo responde esta región cuando el desafío es lo suficientemente significativo”, declaró sobre la ayuda que están recibiendo de numerosas agencias de bomberos, desde San Luis Obispo al condado de Orange.

Todos los recursos disponibles

Moore indicó que sus hombres del LAFD han vuelto a sus operaciones normales y continúan sirviendo a las comunidades de todo Los Ángeles, aunque aclaró que el incendio ha requerido operaciones aéreas especializadas, cañones de agua de alta capacidad y personal especializado en la extinción de incendios en pozos petroleros, además de operadores de maquinaria pesada y contratistas de restauración y recuperación. Cada minuto se vertían aproximadamente 12,000 galones de agua, se informó.

Señaló que, en las condiciones actuales del incendio, la actividad del fuego siguió disminuyendo a lo largo del día de ayer.

“Los operadores de maquinaria pesada están retirando sistemáticamente secciones de las paredes exteriores, lo que permite a nuestros bomberos dirigir chorros de agua hacia áreas previamente inaccesibles del edificio y extinguir los focos de fuego restantes y los focos donde se encuentran esos incendios”, explicó Moore. “A medida que continúen los esfuerzos de extinción, seguiremos progresando”.

Los equipos también estaban derribando los muros exteriores de la estructura para facilitar el acceso de los bomberos a más áreas del edificio que almacenaba millones de libras de alimentos.

Moore no aclaró cuánto tiempo les tomaría a los equipos extinguir completamente las llamas, pero dijo que esperaba poder devolver el control del edificio a Lineage el viernes.

Aspecto del devastado almacén de comida congelada en Boyle Heights durante el sexto día del incendio.
Aspecto del devastado almacén de comida congelada en Boyle Heights durante el sexto día del incendio.
Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia

Piden quedarse en casa

Al abordar el tema del humo en el aire, el jefe del LAFD envió un mensaje a la comunidad: “Si usted es sensible al humo o tiene algún problema respiratorio, permanezca en el interior, cierre las ventanas y configure sus unidades de aire acondicionado para que recircule el aire en lugar de tomar aire del exterior”.

“Increíblemente, este incendio lleva ardiendo desde el miércoles pasado, y quiero dejar muy claro que esta crisis no ha terminado”, dijo por su parte la concejala Ysabel Jurado. “Las familias siguen lidiando con el humo, el olor, las cenizas, el cierre de parques y espacios comunitarios, la interrupción de sus rutinas y la grave preocupación por lo que respiran”.

La funcionaria insistió en que se lleve a cabo una investigación independiente de las causas y el origen del incendio, la cual está, por ahora, a cargo del Departamento de Bomberos de Los Ángeles. Sin embargo, la Oficina de Prevención de Incendios también está ayudando a través de la sección de investigación de incendios provocados, no porque se trate de un incendio provocado.

El edificio estaba arrendado a Lineage Logistics, que después arrendó el techo a una empresa de energía solar que ya había tenido un incendio anteriormente. Los sistemas solares se habían descontinuado.

“Hay tener en cuenta que cuando se tienen paneles solares y hay sol, como en el sur de California, siguen generando energía y aún existe riesgo eléctrico. Así que la semana pasada cuando comenzó el incendio estaban trabajando en el sistema. Intentaron extinguirlo. Llamaron al 911 y se desató la locura”, explicó el jefe Moore.

“La gente está cansada, ansiosa y merece respuestas”, abundó la concejal Jurado, quien agradeció a los bomberos y otras agencias y organizaciones. “Pero mientras continúa la respuesta de emergencia no podemos perder de vista lo que los residentes están viviendo en primera línea. Mi oficina ha estado en la comunidad distribuyendo mascarillas y purificadores de aire, conectando a los residentes con recursos para aliviar los efectos del humo y priorizando las manzanas más afectadas por el incendio, incluidas las viviendas justo enfrente del almacén”.

Jaime E. Moore, jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, con la alcaldesa Karen Bass y la concejala Ysabel Jurado.
Jaime E. Moore, jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, con la alcaldesa Karen Bass y la concejala Ysabel Jurado.
Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia

Zona de familias de escasos recursos

Aaron Katon, portavoz del Departamento de Bomberos del condado de Los Ángeles, dijo a La Opinión que en el interior del almacén de artículos y carne refrigerada había muchos químicos.

“Una de nuestras primeras preocupaciones era quitar el amoníaco porque representaba un gran peligro tanto para la comunidad como para nuestros bomberos. Y para poder combatir con eficiencia tenemos que asegurar que nuestro equipo esté seguro”, dijo.

Tras seis días de combate al incendio, Katon manifestó que lo más importante que queda es convencer a las personas que son susceptibles al olor del humo que emana del edificio destruido que permanezcan en casa y, de no poder hacerlo, que salgan a la calle usando mascarilla y protejan su salud.

El incendio ocurrió en una zona donde predominan las familias latinas de bajos recursos y en donde, históricamente, se instalan fábricas y negocios que producen gran contaminación al aire, y al medio ambiente en general.

“Tuve que venir solamente a casa para hacer comida para mi familia”, dijo Lety Contreras, cuyo hogar se encuentra a menos de 500 metros de la intersección de la avenida Union Pacific y la calle Indiana, donde ocurrió la conflagración. “Nos vamos a ir a casa de una hermana”.

Ella, que hace tatuajes, y su esposo, Edwin Contreras, un peluquero, no querían exponer a sus dos hijas a sufrir cualquier enfermedad respiratoria y también se llevarían de la zona a su pitbull, “Wish”.

“Tuve que dejar de trabajar debido al humo”, indicó Antonio Flores, oriundo de Jalisco, un trabajador de la construcción. “Aquí la cosa se puso fea, porque cuando comenzó el incendio escuché un estruendo tan fuerte que hasta pensé que nos estaba atacando Irán o que se había caído un avión”.

Flores, de 80 años, quien vive cerca de la calle Tercera e Indiana, manifestó que, a pesar de ser “un hombre fuerte” de pronto se sintió mareado por dos días al inhalar el humo negro inicial del incendio.

El impacto del incendio ya se ha dejado sentir en distintos negocios del área colindante a Lineage Logistics.

“Hemos tenido que reducir nuestras operaciones en un 90%”, informó Rodolfo Chavez, propietario de La Indiana Tamales. “A pesar de las pérdidas, los clientes continúan visitando la tienda, lo que es un reconocimiento a Dios que nos protege”.

Chávez subrayó que hasta la fecha no han podido cuantificar las pérdidas económicas. Quien sí está seguro del dinero que no llegó a su cuenta es el guatemalteco Juan Canil, propietario del taller de carrocería y pintura “N&M”, ubicado en el 3903 de la avenida Union Pacific.

“Los clientes han dejado de venir porque cerraron las calles y yo solamente he estado viniendo a sacar adelante los trabajos que tenía pendientes”, le dijo a La Opinión. “Pero, si calculo la reducción de los ingresos, hasta ahora serían como unos $15,000, y ni a quién reclamarle los daños”.

Juan Canil, propietario de un taller de carrocería y pintura, dice que el incendio redujo los ingresos hasta por $15,000.
Juan Canil, propietario de un taller de carrocería y pintura, dice que el incendio redujo los ingresos hasta por $15,000.
Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia

“Vivimos en una zona peligrosa”

Carlos Montes, líder y activista del Centro CSO de Boyle Heights, dijo que no era sorprendente que haya ocurrido el gran incendio en el almacén de Lineage Logistics, de 491,000 pies cuadrados.

“El problema es más profundo en el área porque hay una gran cantidad de fábricas y negocios que contaminan el medio ambiente especialmente en la zona de Union Pacific Avenue e Indiana”, dijo Montes. “Estamos pegados a la ciudad de Vernon, donde ocurrió la contaminación por décadas de la compañía Exide”.

Montes añadió que a lo largo de varias millas del río Los Ángeles, por las calles Soto y el bulevar Washington, hay numerosas fábricas contaminantes, y el pesado tráfico de camiones de carga pesada se suma a la cadena de contaminación entre las autopistas 5,10 y 710.

“Vivimos en una zona peligrosa porque respiramos el aire más contaminado de Los Ángeles”, dijo. “Los millonarios construyen negocios, las grandes plantas, y siempre han ocurrido accidentes; sus prácticas criminales de contaminación no se acaban”.

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