Colony Ridge: el Sueño Americano convive con las redadas de ICE

En esta comunidad en Texas la mayoría son hispanos, que enfrentan el impacto de las políticas migratorias y cuestionamientos sobre sus condiciones de desarrollo

Los agentes de ICE realizan operativos para detener a cualquier indocumentado.

Los agentes de ICE realizan operativos para detener a cualquier indocumentado. Crédito: Archivo | AP

En el mapa no hay respuesta. El buscador de Google Maps indica como lugar de destino las oficinas comerciales de la firma inmobiliaria Terrenos Houston, la cual comercializa predios en la comunidad de Colony Ridge, ubicada en el condado de Liberty, a unos 35 kilómetros al norte de Houston y su población oscila entre 75,000 y 100,000 habitantes según funcionarios de este condado. Pero ese no es el destino.

Para entender el lugar hay que entrar a sus calles. En diagonal a la agencia, un foodtruck rompe la lógica del buscador. “Sí, hay tacos”, anuncia el letrero. Entre el olor a maíz y aceite, una mujer da indicaciones.

El puesto está casi vacío. El calor cae con fuerza: 33 grados centígrados a media tarde. Bajo una carpa alargada, una mesa de plástico y bancas largas funcionan como un comedor sobre tierra. Llega un cliente. Pide rápido, sin quedarse. Antes de irse, menciona las redadas migratorias y las críticas a la empresa que vendió estos terrenos, señalada por residentes por comercializar lotes en zonas inundables e incluso afectadas por aguas residuales. La comunidad hispana ha sido la más perjudicada, con denuncias de falta de información sobre los riesgos. El cliente no da más detalles. Está apurado. Se va.

Colony Ridge ha sido señalada por legisladores republicanos de Texas, como refugio de migrantes indocumentados e incluso como un centro de delincuencia vinculado a cárteles. Sin embargo, la presencia estatal es limitada: hay alrededor de 10 policías para una comunidad que supera las 80,000 personas. Aunque sus residentes sostienen que el nivel de criminalidad es bajo en comparación con otras ciudades, la escasa vigilancia se traduce en problemas cotidianos de seguridad.

A inicios de 2025, la tensión aumentó. La zona se convirtió en blanco de redadas migratorias.

Crédito: houstonlanding.org | Cortesía

Siguiendo las indicaciones de la vendedora del foodtruck, los carteles en español comienzan a aparecer en el camino. Así se anuncia la llegada a Colony, una zona que colinda con el condado de Montgomery.

En una de sus calles, en la comunidad de Colony funciona el local comercial Veronica’s Café. El lugar está vacío. Puede ser por el horario, jueves 14:00 del mes de junio. La dueña, estadounidense está casada con un centroamericano; con actitud gentil está pendiente de la clientela que entra o sale.

Verónica (derecha), propietaria de Verónica’s Café, conversa con la reportera Lía Salvador Mendoza en el establecimiento ubicado en Colony Ridge, un vecindario al norte de Houston, azotado por las redadas masivas de inmigrantes indocumentados.
Crédito: Border Center for Journalists | Cortesía

“La verdad, mientras conduzco por mi comunidad, he visto a los state troopers detener a personas y buscarlas. Yo simplemente cierro los ojos y hago una oración por ellos; creo que Dios tiene el control de todo”, señala Verónica. Además, indica que tuvo que adaptarse a la situación.

Durante los primeros meses de 2025, su rutina cambió. La gente dejó de salir. Ella optó por hacer entregas a domicilio para aquellas personas que temían la presencia de los agentes de ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) o DPS (Departamento de Seguridad Pública).

Entre el Sueño Americano y la excepción

Cynthia Silva, periodista y residente de esta comunidad, comenta que en estudios de seguridad pública suele sugerirse un policía por cada mil habitantes. En Estados Unidos, hay en promedio 2.3 agentes por cada mil habitantes, según datos del FBI (Buró Federal de Investigaciones). En Colony Ridge, esa proporción no se cumple.

Cynthia Silva (derecha), reportera de El Amanecer Texas, explica que hay poco control policial en Colony Liberty. El fentanilo en las escuelas de ahí tiene un alto índice de consumo desde los 7 años, asegura.
Crédito: Border Center for Journalists | Cortesía

Para Silva, la falta de agentes policiales se evidencia en la escasa presencia policial.

“Aquí hay delitos, sí, pero no al nivel de otros lugares. Las cifras del condado lo confirman: esta zona registra menos crimen que el norte. La policía es local y cercana, no interviene en temas migratorios; el problema es otro: casi no hay presencia. “No tenemos casi patrullas, casi no tenemos policías aquí”, expresó. “A veces tenemos una para toda la comunidad y hay como 80.000 personas aquí o más. Y está creciendo mucho”.

Con el inicio de las redadas, la dinámica del lugar cambió. Según Verónica muchos vecinos vendieron sus tráilers, sus casas, sus terrenos, sus muebles, y se regresaron a su país de origen para esperar que las redadas de ICE pasen. Otros viven con temor, asegura. DPS entró a colaborar con las autoridades migratorias.

En 2023, Colony Ridge tuvo atracción nacional tras cobertura de medios conservadores y políticos republicanos que acusaron el barrio de ser un imán para atraer a indocumentados.
Crédito: David J. Phillip – Archivo | AP

El 24 de febrero de 2025 varios medios como Univisión reportaban las redadas en este sector y en colaboración agentes de ICE y DPS. Según declaraciones del gobernador de Texas, Greg Abbott, el objetivo era detener a criminales o migrantes en situación irregular.

“Nuestra comunidad es muy bonita. Aquí vive mucha gente buena. Cuando una familia tiene una tragedia, la comunidad se une y ayuda. Yo lo he visto muchas veces. Nunca he tenido problemas con nadie”, dice Verónica, quien ha vivido durante años en Colony.

Verónica se refiere a una redada ocurrida a inicios de 2025. Cree que las autoridades tenían órdenes de deportación, pero asegura que el operativo generó temor entre los residentes. Con el paso de los meses, agrega, la situación se ha calmado.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) señaló que 2025 ha sido un año “sin precedentes en resultados”, al registrar la deportación de 605,000 personas y la salida voluntaria de 1.9 millones de migrantes indocumentados desde el 20 de enero.

Para Verónica, quienes dan calificativos negativos sobre Colony son ciudadanos que no viven aquí, que no conocen lo que ocurre desde adentro.

“Yo soy americana, puedo decir que estoy viviendo el Sueño Americano (en Colony)”, explica.

En una postura más crítica está Cynthia Silva, periodista y residente de la comunidad. De padres latinos, su vida, la de su familia y su trabajo están en Colony, donde hace reportería para el medio local, El Amanecer Texas. Entre la mezcla de acentos en español e inglés ella relata qué falta en este lugar.

En este condado hay tres escuelas primarias. Ninguna secundaria. Solo funciona una high school de tipo charter, es decir, fuera del distrito escolar local y financiada directamente por fondos públicos. Este sistema educativo, identificado como IL Texas (International Leadership of Texas es una red de escuelas públicas autónomas y gratuitas), ofrece enseñanza en inglés, español y mandarín, y es valorado positivamente: muchos de sus estudiantes acceden a becas o incluso ingresan al Ejército tras graduarse.

Las escuelas de la comunidad, según Silva, enfrentan problemas estructurales como sobrepoblación, falta de espacio y condiciones de inseguridad. La saturación ha obligado incluso a la contratación de docentes extranjeros ante la falta de personal. A esto se suma un contexto complejo: presencia de drogas, particularmente fentanilo, pandillas y episodios violentos.

El crecimiento de Colony ha implicado desafíos en el ámbito escolar. El distrito educativo de Cleveland-Texas, enfrenta dificultades para retener docentes, escasez de autobuses escolares y falta de infraestructura, además de problemas relacionados con el consumo de sustancias sujetas a fiscalización.

Según datos del propio distrito, el año 2023 gastó $175 millones de dólares, pero solo generó $165 millones en ingresos, lo que dejó un déficit de $10 millones.

Para el 2013 la matrícula en todo el distrito de Cleveland alcanzó un máximo de 3,300 estudiantes. En mayo de 2024, el distrito tenía 12,242 alumnos inscritos. Estos datos fueron documentados por el medio Houston Landing en un reportaje publicado el 29 de agosto de 2024, que analiza el crecimiento acelerado de Colony Ridge y los desafíos que implica para sus servicios básicos.

La inseguridad en algunas de estas escuelas ha llevado a ciertas familias a optar por la educación en casa (homeschooling), tanto por la falta de cupos como por preocupaciones sobre el entorno y la calidad educativa. Es el caso de Silva, quien durante la entrevista intercalaba la conversación con la orientación de las clases de sus hijos.

Según Cynthia, también se reporta la presencia de drogas como el fentanilo entre menores, incluso desde los siete años.

El gobernador Greg Abbott (izquierda) ha empujado una dura agenda migratoria en Texas. en la imagen con el zar de la frontera, Tom Homan.
Crédito: Eric Gay – Archivo | AP

El punto de quiebre

Para Silva las redadas migratorias marcaron un punto de quiebre en la comunidad. Estas comenzaron a inicios de año (2025) y se caracterizaron por controles generalizados. Mientras ella conducía cerca de su casa, iba a recoger una pizza para sus hijos, un agente la detuvo.

“Me pararon y lo primero que me preguntaron fue si tenía documentos. Yo les dije que sí y se los mostré, porque siempre los llevo conmigo. Uno nunca sabe. No importa si naciste aquí, si hablas inglés o español, si no tienes cara de persona blanca, te paran”, afirma.

“No hice nada malo. Lo único era que la luz de mi carro no funcionaba, pero la forma en que me hablaron me molestó mucho”, comenta. “Los policías de esta zona suelen ser amables, por eso me sorprendió. Me hablaron de forma fuerte”.

El impacto no se limitó a ese momento. Sus hijos de 12, 9 y 8 años presenciaron lo ocurrido y posteriormente en casa al explicarles la situación, los menores reaccionaron con angustia, al comprender que amigos cercanos y compañeros de escuela podrían estar en riesgo debido a su condición migratoria.

“Mi hijo de 12 años empezó a llorar. No entiende por qué está pasando todo esto. Mi hija también lloró: tiene miedo de que algo le pase a su mejor amiga, que es de México”, dice, con la voz entrecortada.

Al referirse a este episodio, la entrevistada se quiebra y se seca las lágrimas antes de continuar. Reconoce que, aunque las autoridades cumplen con su labor, los procedimientos deberían ejecutarse con mayor respeto hacia las personas. Advierte que, si bien se busca a individuos con antecedentes, también se genera temor entre familias que trabajan y residen en el sector.

Para intentar obtener cifras oficiales sobre las detenciones en Colony Ridge, la periodista y residente Cynthia Silva contactó a las autoridades. Sin embargo, tras varias solicitudes, solo recibió requerimientos adicionales sobre el propósito de su investigación y nunca obtuvo el reporte con los datos de detenciones, lo que impide dimensionar de forma oficial el alcance de las redadas. Según cuenta, en ocasiones anteriores este tipo de solicitudes solía resolverse de forma inmediata.

También menciona las condiciones de vida en la zona, señalando que servicios básicos como la recolección de basura implican costos adicionales que pueden alcanzar, aproximadamente $120 dólares trimestrales, para los residentes, a diferencia de otras ciudades como Houston.

Pese a todo, insiste en que los oficiales locales suelen mantener un trato distinto, más cercano, y que la tensión aumentó específicamente a inicios de 2025. Silva dice que se percibe una disminución de estos controles, aunque el impacto emocional del miedo a salir o desplazarse en la comunidad persiste.

La comunidad mantiene un fuerte sentido de solidaridad. Los vecinos se organizan para apoyarse en situaciones difíciles, asegura Verónica. En las redes sociales y en el website de El Amanecer Texas, en la sección Comunidad, se reflejan estas iniciativas y la participación de los residentes para mejorar la convivencia.

Este contexto local forma parte de una dinámica más amplia. Para la periodista especializada en migración Ana Brígida, quien ha seguido de cerca el crecimiento de Colony, este tipo de operativos responde a cambios recientes en la política migratoria. Desde enero de 2025, menciona se han intensificado las redadas y han surgido nuevas tácticas por parte de ICE, incluso en espacios como las cortes migratorias.

“He visto agentes dentro de las cortes, algo que no era común antes”, señala. Según su experiencia, estas acciones podrían estar relacionadas con una mayor presión política sobre la agencia, con un posible incremento de detenciones.

Texas se ha vuelto nuevamente noticia nacional tras la muerte de Lorenzo Salgado Araujo a manos de ICE, lo que ha desatado protestas en el estado.
Crédito: Mark Felix | AP

El impacto de las redadas en la cobertura periodística

Esta coyuntura también ha afectado el trabajo periodístico. Brígida advierte que el acceso a espacios públicos como audiencias migratorias se ha restringido en las últimas semanas (julio-agosto de 2025), limita la transparencia y dificulta la cobertura informativa.

La periodista, originaria de Boston, explica que Colony Ridge creció como un desarrollo orientado a personas que no podían acceder a créditos tradicionales, muchas de ellas migrantes en situación de vulnerabilidad. Este modelo ha derivado en un entorno con menos recursos institucionales y mayores desafíos estructurales.

Además, señala que el Departamento de Justicia mantiene investigaciones sobre las prácticas de comercialización de terrenos en la zona, lo que refuerza la necesidad de analizar el fenómeno más allá de la narrativa simplificada.

Para Brígida, el desafío también es comunicacional. Advierte que los medios deben reforzar la verificación de datos y evitar replicar discursos que no se ajustan a la realidad. “No estamos hablando sólo de política migratoria, sino de personas”, enfatiza.

Pero el miedo no se limita a Colony Ridge. Adopta otras formas y otros protagonistas. Las redadas podrían ser el capítulo final en la historia de un migrante, sin embargo, el miedo podría comenzar antes.

Es el caso de Iván, quien vivió un infierno entre Tamaulipas, México, McAllen y Houston, Texas. En 2024, Iván Guzmán, ecuatoriano de 40 años, vivió lo peor de la migración: fue secuestrado junto a su hermano en México y retenido también en territorio estadounidense antes de recuperar su libertad en Houston.

Había salido de Ecuador tras recibir amenazas de muerte por parte de un grupo de delincuencia organizada en su país. Pero la violencia no quedó atrás. En su paso por México, fue capturado por redes vinculadas al crimen organizado, trasladado bajo amenazas y obligado a cruzar la frontera en condiciones extremas. Luego, ya en Estados Unidos, fue retenido durante semanas en casas clandestinas en McAllen, Texas, sin alimentación adecuada, sin agua y bajo control de grupos que exigían pagos a su familia. Su liberación en Houston se dio gracias al pago de aproximadamente $40,000 dólares que hicieron por él y su hermano sus familiares a los secuestradores. Un año después, en 2025, el miedo no ha desaparecido. Solo ha cambiado de forma y de protagonista.

Para miles de migrantes, el peligro no terminó al cruzar la frontera.

“Salgo y miro hacia atrás como si alguien me persiguiera”, dice Iván. Ahora teme ser detenido, deportado y obligado a regresar al país del que huyó, exponiéndose así a la violencia que intentó dejar atrás. Asegura que él no cree en el “Sueño Americano”.

(*) Este reportaje forma parte de Deportation Tracker, un programa del Border Center for Journalists and Bloggers con el apoyo de Global Exchange.

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Greg Abbott ICE
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