Orquesta Guayacán, 40 años de rumba caleña
La famosa agrupación de salsa celebra sus cuatro décadas de carrera con un álbum especial
Nino Caicedo (izq.) y Alexis Lozano dirigen la reconocida orquesta colombiana. Crédito: Cortesía
Nino Caicedo y su banda, la Orquesta Guayacán, cumplieron 40 años rumbeando, y lo festejaron con un disco que refleja cómo es la salsa que aman, que no se parece a ninguna y que celebra un sonido callejero que no existe en ninguna otra parte del mundo.
“De manera deliberada, nosotros quisimos reflexionar sobre el barrio y que el sonido de barrio quedara proyectado allí”, dijo. “Y que todo, todo lo que se vive en esa salsa, una salsa que es haciendo resistencia, quedara plasmado en este ’40 Aniversario—Salsa de barrio caleño'”.
Para Nino, este disco es un resumen de las cuatro décadas de vida de la orquesta colombiana, y contrario a lo que había sucedido en producciones anteriores, donde él había sido el único compositor de las canciones, en esta ocasión invitó a su entrañable amigo Alexis Lozano, líder y fundador del combo, a escribir la mitad de los temas.
Y es que, originalmente, Alexis estaba a cargo de escribir las canciones de la banda, pero eso cambió cuando Nino se integró al combo. Desde que se unieron, Alexis se convirtió en arreglista y Nino en el autor de cabecera de la orquesta.
“Pero en este cuarenta aniversario quisimos dividirnos el trabajo de la composición”, dijo Nino, quien terminó escribiendo cinco de los nueve cortes que contiene el disco; Alexis compuso el resto. Actualmente promocionan “Amé a mi manera”, una canción romántica que Nino escribió y que tiene tintes de la clásica “A mi manera”, pero con el sello de Guayacán.
A la celebración se unieron dos grandes de la música caribeña; uno fue Luis “Perico” Ortíz, trompetista, compositor y productor que trabajó como arreglista de la mitad de las canciones del disco. Aunque puede que las nuevas generaciones no lo conozcan, él fue quien hizo los arreglos del exitoso disco “Siembra” de Rubén Blades.
“Nosotros tenemos amistad con él, pero no habíamos usado su talento como arreglista”, dijo Nino.
El otro genio fue Manolito Simonet, un renombrado pianista y compositor cubano que hizo los arreglos de la otra mitad del álbum de Guayacán. Simonet fundó en 1993 la orquesta El Trabuco, en la que mezcla los ritmos cubanos con el jazz.
“¿Por qué esto de la ‘escogencia’ de canciones y de buscar otros arreglitos?”, dijo Nino. “Porque son los 40 años de vida de la orquesta, porque quisimos hacer un disco uniendo tres corazones”.
Uno es el corazón, el sentimiento y el conocimiento musical de Puerto Rico, encarnado en Luis “Perico”, dijo el artista. Otro es el corazón y conocimiento de Manolito, y por último, el corazón de Colombia, que encarna la Orquesta Guayacán.
“Hemos estado presentando el disco en la gira que acabamos de terminar en Europa”, dijo Nino. “Lo hemos presentado en México y en Colombia y ha gustado mucho, mucho, mucho el sonido de barrio caleño que le impregnamos a esta producción nuestra”, dijo.
Este mes, la orquesta tiene programadas presentaciones en West Palm Beach y en Sarasota, en el estado de Florida, y en Chicago.
La singularidad de este álbum es su estilo, que de acuerdo con este maestro, es un sonido de barrio que no se ha perdido y que Guayacán se ha encargado de perpetuar desde que fue fundada. El ritmo caleño, describió, tiene que ver con las percusiones que están presentes en los ritmos de la orquesta.
“La salsa caleña es un sello que cuando tú escuchas una orquesta de Cali como Guayacán, te das cuenta que no suena como ningún artista puertorriqueño”, dijo. “Suena diferente y tampoco suena como un artista cubano, suena diferente”.
Es como una fruta, comparó, que, aunque te expliquen con mil detalles el sabor, solo se puede entender cuando la comes y la saboreas.
“Yo te puedo hablar de frutas tropicales como el borojo, por ejemplo, como el chontaduro; te puedo explicar, pero hasta que no las comes, hasta que no vas a Cali y coges borojo o pruebas el chontaduro, no vas a entender a profundidad lo que te digo”, dijo.