Tu próximo PC con Windows será más caro y esta vez el culpable no es la RAM ni los procesadores, es la propia Microsoft
Microsoft ha subido entre un 7% y un 10% las licencias de Windows 11 que pagan los fabricantes y el golpe llegará al precio final
El precio retail de una licencia de Windows 11 no se ha visto afectado aún por los aumentos implementados por Microsoft Crédito: Shutterstock
Llevamos meses echándole la culpa de todo a los componentes. La memoria RAM disparada, los SSD encarecidos por la fiebre de la inteligencia artificial y los procesadores subiendo como si no hubiera un mañana. Comprar un ordenador nuevo se había convertido casi en un acto de fe para el bolsillo. Pero el guión acaba de dar un giro que pocos esperaban, porque el nuevo responsable del encarecimiento de los PC no está en una fábrica de chips ni en una crisis de suministros. Está en Redmond y se llama Microsoft.
Sí, has leído bien. La compañía que desarrolla Windows ha decidido aumentar el precio de las licencias de Windows 11 que vende a los fabricantes de ordenadores, y ese movimiento va a acabar llegando, más pronto que tarde, al precio que pagas tú en la tienda.
Microsoft sube entre un 7% y un 10% las licencias OEM de Windows 11
Según el medio taiwanés Economic Daily News, las tarifas que Microsoft cobra a los fabricantes de equipos, los conocidos como OEM, han subido de media entre un 7% y un 10% desde el mes de julio. Sobre el papel puede parecer un porcentaje modesto, pero en la industria del PC, donde los márgenes son finísimos, semejante sacudida se siente como un terremoto.
Para entender la magnitud del asunto conviene mirar atrás. Un directivo del sector citado por la publicación taiwanesa explica que Microsoft ajusta cada año el precio de estas licencias, algo que forma parte de la rutina del negocio. La diferencia está en que esos ajustes solían quedarse en cifras de un solo dígito, mientras que esta vez el salto es considerablemente mayor que el que los fabricantes venían asumiendo hasta ahora.
Estos acuerdos se gestionan de forma confidencial entre Microsoft y cada socio de hardware, así que no esperes un comunicado oficial con una tabla de precios. De hecho, cuando Windows Central contactó con la compañía para pedir explicaciones, Microsoft se negó a hacer comentarios. El silencio también comunica.
Las primeras señales llegaron antes de que la noticia saltara a los titulares. Framework, el fabricante conocido por sus portátiles modulares y reparables, ya avisó el 22 de julio de que los nuevos pedidos de su Framework Laptop 13 Pro reflejaban mayores costes de licencia de Windows, además del encarecimiento de los procesadores Intel Core Ultra Series 3, la memoria y el almacenamiento.
Cuánto costaban antes y cuánto cuestan ahora las licencias de Windows
Aquí llega la parte que todos quieren conocer, aunque con matices importantes. Las tarifas OEM que pagan los fabricantes son confidenciales y varían según la marca y la categoría del producto, por lo que no existe una cifra única y pública. Lo que sí conocemos es el patrón. Hasta ahora los ajustes anuales se movían en aumentos de un solo dígito porcentual, mientras que a partir de julio la subida media se sitúa entre ese 7% y ese 10%, un ritmo muy superior al habitual.
En el terreno del usuario doméstico hay una tregua. Los precios de las licencias minoristas se mantienen sin cambios, con Windows 11 Home en $139 dólares y Windows 11 Pro en 199.99 dólares. El incremento afecta únicamente a las licencias que los fabricantes compran para preinstalar Windows en los equipos que salen de fábrica, que es precisamente la vía por la que la inmensa mayoría de la gente obtiene su ordenador.
Dicho de forma sencilla, quien se monta un PC pieza a pieza y compra la licencia por su cuenta esquiva esta subida. El grueso de los compradores, los que se llevan un portátil o un sobremesa ya montado con Windows preinstalado, recibirán el encarecimiento incluido en el paquete sin verlo desglosado en ninguna parte.
Cómo va a notarlo tu bolsillo al comprar un ordenador nuevo
La mala noticia es que los fabricantes ya están trasladando este coste al precio final de sus productos, según el informe taiwanés. La licencia de Windows representa solo una parte del coste total de fabricación, así que no tiene sentido esperar que todos los PC suban automáticamente un 10%. El verdadero problema es que este incremento no llega solo.
Llega en compañía. La crisis de precios de la memoria RAM y del almacenamiento SSD, alimentada por la enorme demanda de infraestructura de inteligencia artificial, lleva meses presionando al alza los costes de fabricación, y los procesadores han seguido el mismo camino. Con todos estos factores actuando a la vez, cada fabricante tiene que decidir cuánto sacrifica de su propio margen y cuánto termina apareciendo en la etiqueta del producto.
Los segmentos con márgenes más ajustados, como los portátiles económicos, tienen menos espacio para absorber golpes y ahí es donde el encarecimiento se hará más visible. Si en los próximos meses ves que el portátil que tenías fichado sube de precio sin cambiar ni una sola especificación, ya conoces al nuevo invitado de esta fiesta del encarecimiento. Y esta vez no es un chip escaso, es una decisión tomada en los despachos de Microsoft.
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