Consumo ilegal de fentanilo duplica el uso con fines médicos y triplica las sobredosis
Los opioides sintéticos, entre los que se destaca el fentanilo, son responsables de casi el 70% de las muertes por sobredosis en EE.UU.
Vista de píldoras opioides y fentanilo en polvo. Crédito: MOLEQL | Shutterstock
Un estudio publicado en la edición de septiembre de eClinical Medicine ha revelado que más del doble de personas consumen fentanilo de manera ilegal en comparación con quienes lo reciben con receta médica. Más del 70% de los usuarios que dieron positivo en pruebas de fentanilo lo consumían de forma ilícita.
Además, los usuarios ilícitos de fentanilo tienen tres veces más probabilidades de sufrir una sobredosis o desarrollar adicción. Esta situación es preocupante dado que el fentanilo es 50 veces más potente que la heroína.
Los opioides sintéticos, entre los que se destaca el fentanilo, son responsables de casi el 70% de las muertes por sobredosis en EE.UU. Los investigadores alertan sobre la creciente amenaza que representa el fentanilo de origen ilícito para la salud pública.
Los investigadores analizaron datos de aproximadamente 300,000 pacientes cuyas pruebas de orina resultaron positivas por fentanilo entre 2015 y 2023, provenientes de una base de datos nacional que incluye registros de atención médica en todos los estados de EE.UU.
Dualidad del fentanilo
Aunque el fentanilo tiene un uso médico esencial para el control del dolor agudo, se destaca la necesidad de evaluar mejor su consumo ilícito versus su uso médico. En este contexto, el estudio plantea preguntas importantes sobre el impacto del uso médico en la posibilidad de un uso indebido.
“Estos patrones indican que el fentanilo de origen ilícito sigue siendo una amenaza significativa y creciente para la salud pública en todo el país”, escribieron investigadores de la Universidad Estatal de Ohio en un comunicado.
El equipo de investigación planea continuar analizando la relación entre el uso médico del fentanilo y el riesgo de uso ilícito, con el fin de contribuir a estrategias más efectivas para enfrentar esta crisis de salud pública.

Alternativas para el manejo del dolor agudo
Existen varias alternativas para el manejo del dolor agudo que pueden sustituir al fentanilo en muchos casos, pero la mejor opción depende de la intensidad del dolor, la causa y el estado clínico de la persona. Para dolor leve a moderado suelen usarse analgésicos no opioides, y para dolor más intenso a veces se combinan con otras medidas o se recurre a técnicas intervencionistas.
Opciones farmacológicas
- Paracetamol, útil en dolor leve a moderado.
- AINEs como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco, especialmente si hay componente inflamatorio.
- Opioides distintos del fentanilo, como morfina o hidromorfona, cuando el dolor es intenso y realmente se necesita un opioide.
- Buprenorfina o tapentadol, que en algunos contextos pueden ser alternativas según la situación clínica.
- En dolor neuropático o con componente nervioso, fármacos como gabapentina, pregabalina o amitriptilina pueden ayudar, aunque no son sustitutos directos para todos los cuadros agudos.
Opciones no opioides. También hay alternativas no farmacológicas que pueden reducir la necesidad de opioides: fisioterapia, ejercicio, hielo o calor, masaje, acupuntura, TENS y técnicas de relajación o atención plena.
Cuando el dolor es muy intenso. En urgencias o dolor agudo severo, además de los analgésicos, se pueden usar bloqueos nerviosos, anestésicos locales, infiltraciones o neuromodulación en casos seleccionados.
Punto práctico. Si el objetivo es “sustituir al fentanilo”, la respuesta más útil no es una sola medicina, sino un plan escalonado: primero paracetamol o AINEs si el cuadro lo permite; si no basta, valorar otro opioide o una técnica local, siempre con supervisión médica.
Crisis del fentanilo en EE.UU.
El gobierno de Estados Unidos ha implementado una estrategia multifacética que combina acciones de seguridad, salud pública y cooperación internacional para enfrentar la crisis del fentanilo, incluyendo la designación de cárteles como organizaciones terroristas y la ampliación de programas de tratamiento y prevención.
Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026
La administración Trump publicó en mayo de 2026 la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un plan federal que considera al fentanilo y sus precursores químicos como “armas de destrucción masiva” por primera vez. El documento de la Casa Blanca establece dos ejes principales:
- Reducir la oferta: operativos contra cárteles y redes criminales, mayor control de sustancias químicas precursoras, acciones internacionales contra laboratorios clandestinos y reforzamiento de la vigilancia en fronteras, rutas comerciales y plataformas digitales de venta ilegal.
- Disminuir la demanda: ampliación del acceso a tratamientos contra adicciones (incluyendo medicamentos como la naloxona), programas educativos de prevención y apoyo a personas en recuperación.
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