10 señales de que el consumo de marihuana se está volviendo una adicción, según expertos

No poder dejarla, necesitar más cantidad o descuidar responsabilidades son señales de trastorno por consumo de cannabis, un problema que crece en EE.UU.

Primer plano de un hombre joven fumando un porro, con humo visible saliendo del cigarrillo y fondo desenfocado.

¿Consumes demasiada marihuana? 10 señales que advierten de una posible adicción. Crédito: Imagen creada con AI / Georgina Elustondo | Impremedia

Consumir marihuana no significa necesariamente desarrollar una adicción. Sin embargo, hay determinadas conductas que pueden advertir que el consumo dejó de ser ocasional o controlado y está comenzando a interferir con la vida cotidiana.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que aproximadamente 3 de cada 10 personas que consumen cannabis presentan trastorno por consumo de cannabis, una condición caracterizada por la dificultad para dejar de consumir pese a las consecuencias negativas.

El tema cobra especial relevancia después de un nuevo estudio publicado el 19 de agosto de 2026 en JAMA Psychiatry, que analizó datos de casi 187,000 adultos estadounidenses y encontró que el trastorno por consumo de cannabis aumentó entre 2021 y 2024 tanto en hombres como en mujeres. Los casos moderados y graves también crecieron.

La doctora Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse (NIDA) y una de las autoras del estudio, fue contundente al referirse a estos resultados: “The notion that cannabis is not addictive may basically be incorrect”, dijo a The New York Times.

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Las 10 señales de alerta de adicción a la marihuana

De acuerdo con los CDC, estas son algunas de las principales señales asociadas al trastorno por consumo de cannabis:

  • Consumir más marihuana de la que se había planeado.
  • Intentar reducir o abandonar el consumo y no conseguirlo.
  • Pasar mucho tiempo consumiendo cannabis o pensando en hacerlo.
  • Sentir deseos intensos o ansiedad por consumir.
  • Seguir consumiendo aunque provoque problemas en el trabajo, la escuela o el hogar.
  • Mantener el consumo pese a conflictos familiares o de pareja.
  • Abandonar actividades, pasatiempos o encuentros sociales para poder consumir.
  • Usar cannabis en situaciones peligrosas, como antes de conducir.
  • Seguir consumiéndolo aunque provoque problemas físicos o psicológicos.
  • Necesitar cada vez más cantidad para conseguir el mismo efecto.

Los CDC también mencionan como señal la aparición de síntomas de abstinencia cuando se deja de consumir, entre ellos irritabilidad, ansiedad, dificultades para dormir, menor apetito y deseos intensos de volver a usar marihuana.

Hombre armando un porro
El porro (marihuana) provoca efectos inmediatos como relajación, euforia, alteración de la percepción temporal, ojos rojos, sequedad de boca y aumento del ritmo cardíaco.
Crédito: AP

Cuando el consumo se convierte en un trastorno

El diagnóstico médico no depende únicamente de cuántas veces se consume marihuana. El trastorno por consumo de cannabis aparece cuando existe un patrón problemático y una pérdida de control que empieza a generar consecuencias en la salud, las relaciones o las actividades cotidianas.

Según los criterios clínicos del DSM-5, la presencia de varios síntomas durante un período de 12 meses permite clasificar el trastorno como leve, moderado o grave.

El nuevo estudio de JAMA Psychiatry encontró que el trastorno pasó del 7.3% al 9.3% entre los hombres adultos entre 2021 y 2024 y del 4.5% al 5.6% entre las mujeres. Los autores señalaron que el crecimiento de los casos moderados y graves cuestiona la percepción de que el cannabis tiene un bajo potencial adictivo.

El THC también importa

Los expertos observan además un cambio en los productos disponibles actualmente. La concentración de THC, la sustancia psicoactiva del cannabis, ha aumentado durante las últimas décadas. Los CDC advierten que los productos con altas concentraciones pueden asociarse con síntomas más severos del trastorno por consumo de cannabis.

Volkow también vinculó el aumento de potencia con el riesgo de dependencia y adicción: a mayor contenido de la sustancia, mayor puede ser el riesgo, explicó al comentar los resultados del nuevo estudio.

Reconocer una o dos de estas conductas no significa automáticamente que una persona sea adicta. Pero intentar dejar la marihuana repetidamente sin conseguirlo, perder el control sobre la cantidad consumida o continuar a pesar de consecuencias evidentes son motivos para consultar con un profesional de la salud.

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