La Opinión cumple 100 años siempre con la comunidad

Su pasado es parte de la añoranza de quien recuerda a sus padres o abuelos. Su presente es parte de las luchas que nunca doblegaron el espíritu de nuestra gente

Una mujer identificada como Rosalina Villanueva contempla la portada de La Opinión en un puesto de periódicos de Los Ángeles el 16 de julio de 1986. El diario creció poderosamente en esos años.

Una mujer identificada como Rosalina Villanueva contempla la portada de La Opinión en un puesto de periódicos de Los Ángeles el 16 de julio de 1986. El diario creció poderosamente en esos años. Crédito: Craig Mathew | AP

El 16 de septiembre de 1926, hoy hace exactamente 100 años, el periodista mexicano Ignacio E. Lozano Sr. fundó en Los Ángeles el diario La Opinión. Aquel mismo día se celebraba la independencia de México. Fue una coincidencia simbólica, significativa. 

Lozano venía de San Antonio, Texas, donde había fundado otra publicación, La Prensa. Años después, en Los Ángeles lo sucedió su hijo, Ignacio E. Lozano Jr.

Desde entonces, La Opinión creció con la comunidad latina a la que se dedicó. Se convirtió en la publicación diaria en español más leída en Estados Unidos. Creció en páginas, en secciones, en renombre. Se erigió en el diario de la familia latina. Se agrandó en los corazones de los inmigrantes que en él encontraron un ancla donde afianzarse en el nuevo país, y de los latinos estadounidenses que obtenían en sus páginas un poco de su país original. 

De la misma manera, muchos lectores siguen identificando La Opinión con la familia Lozano en general y Mónica Lozano, ya nativa de Los Ángeles, que lo lideró como editora, Publisher y gerente general de la compañía, en particular. 

Mónica Lozano, entonces publisher de La Opinión, posa afuera de su oficina el 19 de marzo de 2004 en el centro de Los Ángeles.
Mónica Lozano, entonces publisher de La Opinión, posa afuera de su oficina el 19 de marzo de 2004 en el centro de Los Ángeles.
Crédito: Damian Dovarganes | AP

En la actualidad, el diario es parte de la empresa de medios digitales y marketing My Code, con sede original en Santa Mónica, y gestionado a través del Remezcla Media Group junto a otras publicaciones hispanas destacadas como El Diario de Nueva York, La Raza de Chicago o El Mensajero (La Opinión de la Bahía) de San Francisco. Es parte de una propuesta firme y ambiciosa. 

Tiene, dice la empresa en “Acerca de nosotros”, más de 20 millones de lectores mensuales en todo el mundo a través de su plataforma digital y también es el diario impreso en español más leído en Estados Unidos. 

Como el periódico líder en español en Estados Unidos, el diario ha sido un vínculo entre el mundo latino y nuestro país. Y su evolución le valió repetidos galardones, premios, distinciones y honores, tanto de asociaciones profesionales como organizaciones comunitarias nacionales y el cariño de la gente. A través de sus sitios de internet ha logrado llegar a millones de nuevos lectores, expandirse aquí y a lo lejos. 

Más allá de los números y nombres, La Opinión siempre ha sido un diario estadounidense que aparece en español. Es de aquí, aunque parte de sus raíces continúen allí, en la patria chica, en la cuna histórica. Porque de a poco, sin detenerse, desarrolló raíces en suelo californiano. Ha sido, y es, una parte inseparable de la identidad angelina. Ha sido y es una institución respetada, recordada y ponderada. 

Pese a los tropiezos en el camino. Pese a las crisis económicas del momento. Tuvo que seguir creciendo así, a los golpes, en madurez y esperanza, en recursos e ideas, en innovaciones tecnológicas y agilidad editorial, volcándose hacia la innovación del internet. 

Hoy, conserva arraigo y presencia en la comunidad latina de Los Ángeles y el sur de California. 

Porque incluso quienes a veces observan que hace mucho no ven La Opinión en las calles, lo hacen desde el asombro de quien añora su presencia. Una presencia que ha colmado a lo largo de estos primeros cien años la necesidad de información necesaria, amplia, orgullosa, verdadera y profesional. 

Su pasado es parte de la añoranza de quien recuerda a sus padres o abuelos corriendo a comprarlo. Su presente es parte de las luchas que nunca doblegaron el espíritu de nuestra gente. El grito de “Sí se puede” fue y es también el nuestro. 

Portada de La Opinión en su 50 aniversario, en la que se destaca un artículo sobre la importancia de los medios impresos.
Portada de La Opinión en su 50 aniversario, en la que se destaca un artículo sobre la importancia de los medios impresos.
Crédito: Impremedia

Su futuro empieza hoy

Esto le hemos dado a la comunidad latina: nuestra preocupación constante, nuestro cariño, incluso cuando criticamos. Eso es lo que hace una fuente de noticias reales, características. Así fue como fuimos un espejo de la comunidad latina.  

De nuestro apego y cariño sobreviene la alarma ante los embates: el temor de no poder servir a la comunidad como lo merece en este momento de ataques, redadas, menosprecio y crueldad que sufren sus miembros. Junto al anhelo de seguir sirviendo a una comunidad que compone casi la mitad de la población de Los Ángeles.

En todos estos años hemos nutrido al gigante dormido, estimulando el voto latino en cada ciclo electoral cuando decíamos que se iba a despertar, que llegaría el momento. Servimos a una comunidad buena, llena de gente humilde, trabajadora, que tiene la familia en el centro de sus vidas, y que atraviesa dificultades increíbles para llegar aquí y vivir lo que ahora están sufriendo, rechazo y odio.

Por eso, lo que nos separa de otros medios periodísticos del área no es principalmente la diferencia del idioma. Es que La Opinión se considera parte integral, genuina de la comunidad. No escribe desde afuera. No observa desde lejos. Crece cuando esta crece, y lucha cuando lucha. 

La Opinión fue mi casa desde 1999, cuando me contrataron para una suplencia temporal de tres meses ayudando a la página editorial con edición, columnas y editoriales. Lo sigue siendo.  Recorrí otras secciones, aprendí de mis mayores.  

Y fueron mi familia extendida los compañeros de La Opinión, los veteranos y los nuevos, los reporteros y los fotógrafos, los correctores de prueba y los editores de sección, los de la sección deportes -numerosa y orgullosa- los diseñadores y el personal que aseguraba la continuidad con la distribución, la venta de avisos, la administración, el personal de imprenta. Ojalá haya mencionado a todos. Un grupo numeroso, cohesionado y orgulloso. Obsesionado por mejorar. 

Edición conmemorativa del 90 aniversario de La Opinión, que incluyó un reconocimiento de parte de la ciudad de Los Ángeles.
Edición conmemorativa del 90 aniversario de La Opinión, que incluyó un reconocimirnto de parte de la ciudad de Los Ángeles.
Crédito: Impremedia

Desde 2014 fui el editor en jefe de La Opinión, hasta mi retiro en 2021. Mi ejercicio se enfocó en la supervivencia, la continuidad diaria. Trabajé montado sobre los hombros de los gigantes que me antecedieron. Sigo cerca del diario, todavía escribiendo editoriales, endosos, columnas. Todavía velando para que participe en iniciativas legislativas que beneficiarían a los medios comunitarios de California. 

Siento un enorme orgullo por haber estado en este proyecto inconcluso que es La Opinión durante veinte años. El mismo orgullo que sienten quienes me antecedieron por décadas, los pioneros, quienes se dicen y asienten entre sí: “La nuestra fue la edad de oro”. 

Aunque también lo ha sido estos años, cuando es crucial seguir imprimiendo todos los días. Tranquilizados al saber que el nuevo ejemplar ya estaba en manos de los lectores. 

Y todo por esa sensación grata de estar haciendo una tarea importante para informar, con herramientas útiles para el desarrollo y la protección a la comunidad latina, cuya cultura y espíritu prevalecen en la ciudad y el condado. Y que hoy se encuentra bajo asedio. 

Feliz cumpleaños, La Opinión. Felicidades por el inicio de tu segundo siglo. 

Gabriel Lerner es el editor emérito de La Opinión.

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