9 maneras de ahorrar en alimentos frescos
Un chef y otros expertos revelan cómo elegir las mejores frutas y verduras, pagar menos por productos orgánicos y disfrutar de comida más saludable a menor costo.
By Tobie Stanger
Cuando el chef Isaac Bernal Carbajo busca sandías frescas en su punto ideal, recurre a las enseñanzas de su abuela. Al igual que ella, busca una mancha grande de color amarillo cremoso en la parte donde la sandía descansó sobre la tierra. Si la mancha es blanca o de un amarillo pálido, significa que la cosecharon antes de tiempo. Toma varios melones para encontrar uno que se sienta pesado para su tamaño, señal de que está más maduro y tiene más agua. También da unos golpecitos cerca del tallo y escucha el sonido.
“Dependiendo de la vibración, mi abuela realmente podía saber si tenía más agua y si ya estaba lista”, comenta Bernal, chef ejecutivo de la Embajada de España ante las Naciones Unidas.
Como bien sabían nuestras abuelas, elegir sandías y otros alimentos frescos de buena calidad significa hacer rendir tu dinero. Y a medida que suben los precios de la comida, esto se vuelve fundamental. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., el precio de las frutas y verduras frescas aumentó un 3.1% entre agosto de 2025 y agosto de 2026, antes de los ajustes estacionales. Esa cifra supera la inflación del 2.2% de todos los alimentos para consumir en casa, excluyendo los de restaurantes. Las manzanas frescas subieron un 5.4% —más del doble de la tasa de inflación anual—, mientras que los tomates frescos aumentaron casi un 6%. Por su parte, el pescado fresco y los mariscos registraron un alza del 6.3%.
Con el tiempo, ese aumento constante de precios termina golpeando fuerte el bolsillo. La carne molida cruda costó, en promedio, $6.92 por libra en agosto: un aumento del 55% en comparación con cinco años atrás, según el Banco de la Reserva Federal de St. Louis. El precio de una docena de huevos grandes de grado A, que ha sufrido fuertes altibajos en los últimos años, fue de $2.27 en agosto pasado. Aunque bajó un 23% respecto al año anterior, sigue siendo un 33% más alto que en agosto de 2021.
Pero no tienes que ser un experto en melones para encontrar alimentos frescos a buen precio y mantenerlos frescos y seguros por más tiempo. Solo necesitas algunos consejos de antes, además de nuevas herramientas y trucos, para obtener la mejor calidad a buen precio.
1. Primero, busca lo más fresco
El chef Bernal compartió con CR algunos consejos para elegir las mejores frutas frescas más allá de la sandía. “Si acercas un melón a tu nariz y huele dulce y floral, por lo general vas por buen camino”, señala.
“Algunas variedades de mango se quedan verdes incluso cuando están en su punto ideal”, continúa. “Lo mejor es presionarlo suavemente; si cede un poco, por lo general ya está listo. Las manchas oscuras y pequeñas en la piel muchas veces no significan nada”.
Con los aguacates, ayuda quitar el pequeño botoncito del tallo para revisar el color que hay debajo, aconseja el chef. Si está verde, por lo general significa que le falta tiempo, mientras que un tono café oscuro puede indicar que está oxidado por dentro. “Si tiene zonas muy blandas y hundidas o líquido alrededor del tallo, casi siempre significa que ya se pasó de maduro”, explica.
En cuanto a los lácteos del refrigerador, los productos que están al fondo son los más frescos, señala Jessica Randhawa, fundadora y chef principal de The Forked Spoon, un sitio web de recetas. Además, procura conocer al carnicero y al pescadero si tu supermercado cuenta con ellos.
“Siempre le pregunto al carnicero qué día llegan los productos que me interesan y le pregunto directamente qué tan frescas están ciertas piezas”, dice Randhawa. “Al comprar carne, siempre me aseguro de que el empaque esté bien cerrado, que la carne esté fría y que no esté flotando en demasiado líquido”.
2. Elige productos orgánicos para reducir la exposición a pesticidas
Para reducir tu exposición y la de tu familia a los pesticidas en los alimentos —los cuales se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y desequilibrios hormonales, entre otros problemas—, concéntrate en los productos orgánicos.
Las frutas y verduras orgánicas pueden ser caras, pero puedes ahorrar y aun así reducir el riesgo de pesticidas si eres selectivo con lo que compras. Enfócate en comprar la versión orgánica de moras, arándanos, pimientos, papas, ejotes, col rizada y hojas de mostaza para evitar los pesticidas peligrosos que se usan en las versiones convencionales.
Como ocurre con cualquier compra en el supermercado, mantente al tanto de las ofertas en productos orgánicos. Cuando los vendan por empaque en lugar de por peso, elige el paquete más pesado. Y ten en cuenta que los productos orgánicos congelados pueden ser más económicos que los frescos, pero son igual de nutritivos.
3. Descubre nuevas opciones para comprar alimentos
Cuenta con los mercados de agricultores (farmers markets) para encontrar comida fresca cultivada, criada o pescada localmente, incluyendo opciones orgánicas. Pedir un descuento al final del día puede ahorrarte dinero. “Muchos vendedores prefieren vender lo que les queda antes que empacar todo de nuevo y llevárselo a casa”, señala Bernal.
Los programas de agricultura apoyada por la comunidad (CSA, por sus siglas en inglés) te permiten comprar una “participación” en una granja cercana y recibir una parte de su cosecha. La cantidad y variedad de lo que recibes cada semana puede cambiar. Consulta los directorios en Local Harvest para encontrar iniciativas CSA y otros recursos de comida fresca cerca de ti. El Departamento de Agricultura también cuenta con un directorio de CSA.
Randhawa comenta que ella busca ofertas de granjas locales en supermercados físicos. Sprouts Farmers Market, por ejemplo, tiene alianzas de este tipo en la mayoría de los 25 estados donde opera. En su página web “Colorado Grown”, por ejemplo, menciona 11 granjas locales que surten a las tiendas del estado con manzanas, remolachas, maíz, hierbas aromáticas, verduras de hoja verde, hongos, cebollas y más. Wegmans, con sede en Nueva York, colabora con 400 granjas familiares a lo largo de la costa este. “Durante la temporada alta de cosecha en verano, la mayoría de nuestras verduras provienen de granjas socias cercanas a nuestras tiendas”, afirma su sitio web.
4. Comparte los beneficios para tu bolsillo y tu salud
Maximiza tus ahorros y reduce al mínimo el desperdicio comprando alimentos frescos al por mayor y compartiéndolos con otras personas. Cuando CR investigó los precios del supermercado en seis grandes áreas metropolitanas, las tiendas de venta al por mayor como BJ’s Wholesale Club, Costco Wholesale y Lidl ocuparon los primeros lugares en precios bajos.
O bien, únete a una cooperativa de alimentos (food co-op), la cual puede comprar productos al por mayor y venderlos a precios muy cercanos a los de mayoreo. A principios de junio, por ejemplo, la cooperativa River Valley Coop en Northampton, Massachusetts, vendía uvas orgánicas rojas y verdes sin semilla a $4.99 por libra, en comparación con los $7.99 de Stop & Shop.
Revisa redes sociales como Facebook o Nextdoor para ver publicaciones de tus vecinos sobre comida fresca a buen precio. Durante la época de cosecha, incluso podrías encontrarte con personas que regalan lo que cosechan en sus huertos.
Esas mismas fuentes también te pueden orientar hacia un refrigerador comunitario (community fridge), el cual abastecen residentes, restaurantes, supermercados y otros negocios locales con alimentos frescos y gratuitos para que los tome quien los necesite. Por lo general los encontrarás en zonas urbanas, en organizaciones patrocinadoras como iglesias, agencias de servicios sociales y bibliotecas. Por supuesto, tú también puedes aportar a estos refrigeradores. “El refrigerador comunitario es para cualquiera que lo necesite, sin hacer preguntas”, señala la página dedicada al refrigerador comunitario en el sitio web de la biblioteca pública de Millbrook, Nueva York.
5. Aprovecha las aplicaciones gratuitas para encontrar ofertas
Flashfood te muestra descuentos de hasta el 50% en productos frescos y empaquetados en grandes supermercados de 28 estados y en las 10 provincias de Canadá. Las tiendas publican artículos que están cerca de su fecha de consumo preferente y los compradores usan la aplicación para ver lo que hay disponible. La oferta estrella de Flashfood es una caja de 10 libras de frutas y verduras frescas por $5. Por ejemplo, un día de julio, una tienda Giant Eagle en Titusville, Pensilvania, tenía a la venta varias cajas de $5; una de ellas incluía un limón amarillo grande, un pimiento amarillo, dos tomates y un pepino largo inglés, además de los ingredientes para una ensalada de frutas: varias manzanas de distintas variedades, un racimo de uvas rojas, un durazno y un mango.
¿Quieres probar tu suerte? Echa un vistazo a Too Good to Go. Restaurantes y comercios locales usan esta aplicación para ofrecer “Bolsas Sorpresa” (Surprise Bags) con alimentos a precios muy reducidos que no se vendieron durante el día. Una revisión de los establecimientos participantes en varias ciudades demostró que la mayoría eran panaderías y pizzerías, pero un vocero nos contó que más de 500 tiendas Whole Foods Market también ofrecen Bolsas Sorpresa con mariscos, carne, frutas, verduras u otros productos refrigerados. Activa la función de notificaciones en la aplicación “Get Notified” para adelantarte a las ofertas de tus establecimientos favoritos, o revisa su perfil, donde a veces indican a qué hora vuelven a surtir sus Bolsas Sorpresa.
6. Aprende a interpretar las fechas de frescura
¿Cuándo dejan de ser seguros los alimentos y las bebidas frescas? No te fíes únicamente de las fechas que ves en los empaques. Esas fechas se refieren a la calidad, no a la seguridad alimentaria, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Aunque los fabricantes y empacadores pueden usar los términos que prefieran, hay algunos comunes que conviene conocer. “Best if used by” o “best if used before” (mejor si se usa antes de) indica la fecha hasta la cual el alimento tendrá la mejor calidad o sabor. “Use by” (usar antes de) es un término similar que señala la última fecha recomendada para consumir el producto en su punto máximo de calidad. “No es una fecha de seguridad, excepto cuando se usa en fórmulas infantiles”, dice el USDA.
Y la fecha de “sell by” (venta hasta) no tiene que ver con la seguridad, el sabor ni la calidad del alimento. Se usa para ayudar a los comercios a manejar su inventario.
De hecho, no necesitas guiarte a ciegas por ninguna de esas fechas si guardas bien los alimentos en el refrigerador y en el congelador. “Durante el almacenamiento en casa, un producto sigue siendo seguro y apto para el consumo si se manipula adecuadamente hasta que el deterioro sea evidente”, señala el USDA. “Los alimentos echados a perder desarrollarán un olor, sabor o textura desagradables debido a las bacterias de descomposición naturales. Si un alimento presenta estas características, no debe consumirse”.
Para los productos que no tienen empaque ni fecha, usa la herramienta en línea o la aplicación FoodKeeper del USDA. Te dirá cuánto tiempo mantendrán su calidad y frescura los alimentos si los guardas de forma correcta.
7. Considera los productos imperfectos
Revisa si en tu supermercado hay estantes o canastas de descuento con productos frescos pero imperfectos. “Las pequeñas marcas, las formas irregulares y las imperfecciones superficiales suelen ser señales de un crecimiento natural, no defectos,”, comenta Bernal. “En las cocinas profesionales, algunas de las frutas y verduras con mejor sabor jamás saldrían en un anuncio publicitario”.
Si usas servicios de entrega a domicilio, considera alguno que venda con descuento esos alimentos descartados que siguen estando en perfectas condiciones. El servicio de entrega de Misfits Market, que ofrece productos orgánicos y convencionales, está disponible en todo el territorio continental de EE. UU. y es gratuito en zonas seleccionadas. Además, Imperfect Foods recoge tus empaques usados para reutilizarlos o reciclarlos.
8. Cultiva tus propios alimentos
Cultivar un huerto de verduras, un pequeño cultivo de bayas o árboles frutales puede darte los alimentos más frescos, a menudo a un costo muy bajo. Por ejemplo, si los tomates de invernadero en el supermercado cuestan alrededor de $2 por libra en junio, según el USDA, comenzarás a ahorrar dinero en cuanto una sola planta de $9 produzca más de cinco libras de fruto. (En Maryland, por ejemplo, el rendimiento del tomate va de 10 a 15 libras de fruto por planta cada temporada, según el servicio de extensión agrícola de la universidad estatal).
Para cultivar tus propios alimentos sin importar el clima, o incluso si no tienes jardín, prueba un pequeño huerto en el alféizar de una ventana. Sembrar hierbas aromáticas frescas es una excelente forma de ahorrar, ya que las del supermercado suelen ser caras y se echan a perder con facilidad.
9. Reduce el desperdicio
El USDA calcula que una familia promedio en Estados Unidos desperdicia $1,500 al año en comida que no llega a consumirse. Así que, como diría tu abuela, no hay que desperdiciar nada.
En el supermercado, compra solo lo que necesites. No tengas pena de sacar unas cuantas cerezas de una bolsa de tres libras si solo te vas a comer dos.
Y ve con un plan de compra. Jenn Lueke, autora de libros de cocina y creadora del sitio web JennEatsGood, revisa su despensa para planificar sus comidas de la semana, prepara una lista de compras, se apega a ella y compra principalmente en Trader Joe’s para ahorrar tiempo. Comenta que gasta entre $55 y $60 para preparar cinco cenas para cuatro personas sin que sobre nada.
“Si compras de manera eficiente y no te queda nada al final de la semana, por consecuencia vas a ahorrar dinero porque no estás desperdiciando”, explica Lueke. “No dejaste que nada se echara a perder”.
Si te sobra comida, consulta los consejos de CR para sacarle el máximo provecho. Y lee nuestras otras recomendaciones en CR para hacer rendir tu presupuesto en el supermercado.
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