Enrique Martínez Celaya trae su talento como pintor a la LA Opera
La cortina que verá el público que asista a la temporada 2026/27 lleva el sello del artista cubano
Martínez Celaya se ha destacado como pintor, escultor y autor. Crédito: Saam Gabbay | Cortesía
Enrique Martínez Celaya está impresionado porque en un solo día ha dado 14 mil pasos en un espacio relativamente reducido, el escenario del Dorothy Chandler Pavilion, uno de los teatros más emblemáticos de Los Angeles, donde está creando una obra monumental.
Martínez Celaya está a cargo de pintar la cortina que verá el público que asista a la temporada 2026/27 de la Los Angeles Opera, que comienza el 17 de octubre con la icónica femme fatale de la ópera, Carmen.
“Cuando yo primero vi el canvas entero en el piso, pensé, ‘Dios mío, esto va a ser muy difícil'”, dijo el artista en una charla a unos días de terminar el trabajo.
El reto, como bien lo pensó el pintor, era monumental. La comisión consistía en adornar un lienzo de aproximadamente 20 metros de ancho para que sirva como adorno en el escenario principal del teatro. Con esta instalación se incorporará una obra de arte contemporáneo de gran escala a la experiencia teatral en el Dorothy Chandler.
La obra se titula “The Things We Know”, y será revelada a los medios este viernes 2 de octubre. Las imágenes incluyen un niño y una niña; la niña está sosteniendo una pecera con un pez y el niño está metiendo la mano a una jaula que tiene un pájaro. Los chicos están en el proceso de convertirse en algo; la transición de la infancia a la juventud, explicó el creador.
La parte mágica sucede cuando se mueve la cortina y se revela una imagen totalmente distinta de la que el público vio mientras esperaba que iniciara la función.
“Te hace reconsiderar lo que estabas viendo”, dijo el artista, que por primera vez hace un proyecto como este. “Esto es una dimensión que nunca he trabajado que ofrece unos retos y unas oportunidades tremendas”.
Se trata de una cortina de más de 450 metros cuadrados.
Desde Cuba a Los Angeles
Martínez Celaya nació en Cuba y comenzó su carrera a los 11 años. Pero considerar el arte como carrera era impensable en su familia, sobre todo cuando salieron para vivir en España y después en Puerto Rico. Así que el chico decidió estudiar física, una rama de la ciencia que le atraía.
Luego de la licenciatura, asistió a la Universidad de California en Berkeley para continuar con el doctorado en física pero mientras estaba ahí no dejaba de pintar, así que se le ocurrió que podía ingresar a la maestría de Bellas Artes.
“Toda la gente de física pensaba que estaba botando mi talento”, dijo.
Los padres de Martínez Celaya se pusieron muy tristes cuando el chico cambió de carrera. Para ser físico ya había pasado también por la prestigiosa Universidad de Cornell. La única que estaba de acuerdo con la enloquecida transición fue la abuela.
“Nadie más”, dijo.
Ahora, no solo se ha destacado como pintor, sino como escultor, fotógrafo y autor; ha escrito nueve libros sobre arte, filosofía y poesía.
“He logrado que esa confusión que yo tenía en mi juventud se volviera en realidad la naturaleza única de mi carrera”, dijo.
Los trabajos de Martínez Celaya se han exhibido internacionalmente y están representados en más de 60 colecciones públicas, entre ellas el Metropolitan Museum of Art, el Whitney Museum of American Art, el Los Angeles County Museum of Art, The Huntington, el Moderna Museet de Estocolmo y el Museum of Fine Arts de Houston.
También ha creado importantes proyectos e instalaciones para instituciones de todo el mundo, entre ellas el Museo Estatal del Hermitage en San Petersburgo, The Phillips Collection en Washington D. C., la Filarmónica de Berlín y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.
En cuanto a la monumental cortina, será subastada cuando termine la temporada de la LA Opera, será cortada en pedazos para ser subastados. Después, en abril, el Fisher Museum de la Universidad del Sur de California hará una exhibición de todos los estudios de la cortina.
Luego, Martínez Celaya instalará una escultura monumental en la entrada de The Barnes Foundation en Philadelphia. Otra más en su ya larga lista.