Niño de casi 2 años muere tras caer en un estanque en su casa de Florida
Pablo Mendoza-Arrojo, de 23 meses, murió después de ser encontrado en un estanque de la propiedad de su familia en Port Salerno, Florida
La investigación permanece abierta mientras los detectives buscan determinar exactamente cómo ocurrió el incidente. Crédito: Shutterstock
Un niño de 23 meses murió después de ser encontrado en un estanque ubicado en la propiedad de su familia en Port Salerno, Florida, informó la Oficina del Sheriff del condado Martin.
Pablo Mendoza-Arrojo estaba jugando en el patio de su casa con familiares la noche del martes cuando su madre y una tía se dieron cuenta de que había desaparecido.
Según las autoridades, habían transcurrido no más de 10 minutos desde que notaron que el pequeño ya no estaba, alrededor de las 5:00 p.m.
Los familiares comenzaron inmediatamente a buscarlo por la propiedad y encontraron al niño en un estanque.
Pablo fue trasladado de emergencia al Cleveland Clinic South Hospital, donde los médicos intentaron salvarle la vida.
“Los familiares llevaron rápidamente al niño al hospital, pero pese a todos los esfuerzos para salvarle la vida, fue declarado muerto en la sala de emergencias”, informó la Oficina del Sheriff del condado Martin en un comunicado publicado en Facebook.
Autoridades investigan las circunstancias de la muerte
Los investigadores criminales de la Oficina del Sheriff entrevistaron a las personas que se encontraban en el lugar y revisan las circunstancias que rodearon la muerte del menor.
Por ahora, las autoridades no han informado si el estanque contaba con alguna cerca, puerta u otra barrera que pudiera impedir que el niño accediera al agua.
Tampoco se ha informado si alguna de las personas involucradas enfrentará cargos relacionados con la muerte del menor.
La investigación permanece abierta mientras los detectives buscan determinar exactamente cómo ocurrió el incidente.
Los estanques de retención son comunes en Florida
La muerte de Pablo ocurre en un momento en que las autoridades y comunidades de Florida han expresado preocupación por los ahogamientos de niños en estanques ubicados en zonas residenciales.
El mes pasado, una niña de 3 años con autismo murió ahogada en un estanque de retención en el noroeste de Jacksonville. Una cámara de seguridad de un vecino captó imágenes de la menor caminando hacia el estanque durante la noche.
Ese mismo mes, un niño de 5 años murió ahogado detrás del complejo de apartamentos donde vivía su familia en Carrollwood, Tampa. Su padre se dio cuenta de que el menor había desaparecido.
Los estanques de retención son estructuras utilizadas para controlar las aguas pluviales. A diferencia de las piscinas residenciales, pueden mantener agua de manera permanente y son comunes en distintas comunidades de Florida debido a las frecuentes lluvias del estado.
De acuerdo con las normas de seguridad para piscinas residenciales de Florida, estas deben contar con barreras, alarmas o cubiertas en determinadas circunstancias. Esas mismas exigencias no se aplican de la misma manera a los estanques de retención.
Florida registra una alta cifra de ahogamientos infantiles
La muerte de Pablo también vuelve a poner atención sobre el riesgo que representan los cuerpos de agua para los niños pequeños.
El Departamento de Salud de Florida señala que el ahogamiento es la principal causa de muerte no intencional entre los niños de 1 a 4 años en el estado.
“El ahogamiento es rápido, silencioso y puede ocurrirle a cualquiera”, advierte la agencia estatal.
Las autoridades sanitarias señalan que un niño puede llegar al agua durante los pocos minutos que una persona se distrae para responder una llamada telefónica o entrar a la casa por algún objeto.
En Jacksonville, el concejal Reggie Gaffney Jr., quien representa al Distrito 8, organizó en agosto una reunión comunitaria para analizar posibles medidas destinadas a evitar nuevos ahogamientos infantiles en estanques.
“Mi corazón está con ellos, me duele por ellos”, dijo Gaffney Jr. durante la reunión, de acuerdo con News4Jax. El concejal afirmó que quería trabajar junto con sus colegas para evitar que una tragedia similar volviera a ocurrir.
Mientras continúa la investigación sobre la muerte de Pablo Mendoza-Arrojo, las autoridades del condado Martin no han anunciado cargos contra ninguna persona.
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