Editorial: Por Ashley Oelsen al Ayuntamiento de Santa Mónica

La Opinión concluye que Ashley Oelsen es la candidata que Santa Mónica necesita y solicita a sus lectores que voten por ella

Ashley Oelsen

Ashley Oelsen Crédito: Cortesía

En las elecciones que culminan el 3 de noviembre los votantes elegirán a tres miembros del concejo municipal de la ciudad de Santa Mónica. Todos los miembros del ayuntamiento representan la totalidad de la ciudad; no está dividida en distritos. El cargo es por cuatro años.

Ashley Oelsen, así como otros 11 contendientes, es candidata a uno de los puestos. Su campaña enfatiza que es una candidata independiente y que hace uso de herramientas científicas con criterios de “transparencia radical” para llegar a soluciones.

Nacida en San Diego hace 45 años, ha vivido por 20 años en Santa Mónica con su pareja y su hijo. Es bióloga de la conservación y científica ambiental, conocida por su activismo climático. En su campaña, se aleja de los bloques partidistas que caracterizan a la ciudad y se enfoca en cuestiones ambientales.

Obtuvo su licenciatura en la Universidad del Sur de California (USC) y su maestría en la Universidad de Pennsylvania, donde estudió política medioambiental y ciencia medioambiental.

Su interés por la comunidad la llevó a crear Santa Monica Neighbors, una organización comunitaria centrada en educar a los residentes sobre la participación cívica. Fue presidenta del Comité de Supervisión de la Medida V para Océanos y Playas Limpios y miembro de la Comisión sobre Sostenibilidad, Justicia Ambiental y Medio Ambiente. 

En respuesta a un cuestionario del Los Angeles Daily News dijo: “La mayor necesidad inmediata a la que se enfrenta Santa Mónica es restablecer la seguridad pública y la calidad de vida, al tiempo que se aborda de manera más eficaz la falta de vivienda”.

Como es sabido, el tema del desamparo es central para Santa Mónica, una ciudad cuyos ingresos están basados en el turismo, ya que, como dice la candidata, “absorbe una proporción desmesurada de la infraestructura de servicios sociales del condado, atrayendo a personas sin hogar de toda la región hacia una pequeña ciudad costera que carece de la capacidad? para atender tal magnitud de necesidades”

En 2025 ?el último conteo? vivían en sus calles al menos 712 desamparados. En agosto, el ayuntamiento decidió independizar su gestión relativa a los homeless del condado de Los Ángeles y crear un sistema propio de atención enfocado en la vivienda, que incluye financiar camas en un albergue regional.

Si bien Oelsen se identifica con un sistema que “jamás abandona a la gente vulnerable”, es un sistema en el que se invierten muchos millones de dólares cada año sin hallar las soluciones apropiadas, por lo que recalca que “la compasión genuina no puede lograrse a costa de la seguridad, la supervisión o una gobernanza honesta”. Se opone a que los servicios se sitúen arbitrariamente junto a viviendas, escuelas o parques, sin consultar a la comunidad.

Dice en su plataforma: “hablamos del desamparo de una manera demasiado general. Existen distintos niveles y muchas razones diferentes que lo provocan”.

Por otra parte, Oelsen se refiere a la crisis financiera por la que pasa la ciudad, y demanda un alto a los “años de decisiones postergadas, obligaciones crecientes en materia de pensiones e ingresos que no han seguido el ritmo de los compromisos”.

Y recalca: lo que hace falta no es dinero, sino candor..: “…demasiadas decisiones de gasto han estado motivadas por relaciones políticas en lugar de por las necesidades públicas”.

Esta filosofía también aparece en sus posturas sobre la seguridad pública. Dice al respecto: ?”Santa Mónica ha respondido a las preocupaciones sobre la seguridad pública? tratando la manifestación del miedo como el problema, en lugar de abordar las condiciones que lo generan”. Y es cierto: los problemas de la ciudad tienen raíces profundas e históricas, que no se circunscriben solo a la ciudad sino que abarcan toda el área. Y entre los requisitos para recuperar la confianza Oelsen enumera “dotar al departamento de policía del personal y los recursos necesarios para reparar la «lamentable» reputación de la ciudad en materia de seguridad.”

Sus respuestas e ideas son poco convencionales. Por ejemplo, no considera importante la construcción de nuevas viviendas en el centro de la ciudad habiendo tantas vacantes como las hay ahora.

Apoyan a Ashley Oelsen numerosos residentes y activistas locales, así como el Sindicato de Bomberos de Santa Mónica y el de Agentes de Policía, la Coalición de Santa Mónica por una ciudad Habitable, la Liga de Votantes por la Conservación de Los Ángeles y Moms Demand Action, un grupo de base contra la violencia de armas de fuego y que exige la supervisión y rendición de cuentas por parte de ICE.

El enfoque de Ashley Oelsen es como una bocanada de aire fresco en una situación penosa, detrás del brillo innegable de esta orgullosa ciudad costera.

Por todo ello, La Opinión concluye que Ashley Oelsen es la candidata que Santa Mónica necesita y solicita a sus lectores que voten por ella. 

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