“Si No Gano Yo, Es Fraude”
Trump ha incumplido una larga lista de sus extravagantes promesas electorales
El presidente de EE.UU., Donald Trump, durante un discurso en un acto de campaña de apoyo de los candidatos republicanos en San Antonio, Texas. Crédito: Carlos Ramírez | EFE
En esta aterradora frase infantil se basan las campañas electorales de Donald Trump, y las de sus aliados. Al conocer la espectacular victoria en Brasil de Luiz Inácio Lula Da Silva–tras ser derrotado en la primera ronda por el ultraderechista Flávio Bolsonaro?Trump se hizo eco de los lamentos del perdedor y sentenció que la elección fue un fraude.
“Si no gano yo, es fraude”. Con este mantra, Trump confronta la elecciones legislativas del 3 de noviembre atormentado por los niveles de aprobación presidenciales más bajos de la historia a estas alturas de cualquier mandato. Las encuestas predicen que los demócratas retomarán la Cámara de Representantes y lograrán al menos avances significativos en el Senado. Para evitar tamaña debacle, Trump ha puesto en marcha su maquinaria supresora del voto y una ofensiva sin precedentes en el abuso ilegal de sus poderes, sobre todo del Departamento de Justicia (DOJ).
En Alaska, el DOJ, a instrucciones de Trump, interpuso un pleito para bloquear los resultados de la contienda por el Senado Federal si no gana el Senador republicano apoyado por Trump, Dan Sullivan. La Representante demócrata Mary Peltola encabeza los sondeos en su contienda con Sullivan en un estado que Trump ganóhace dos años por 13 puntos porcentuales.
En California, el DOJ intentó bloquear las boletas electorales de 20,000 votantes alegando que no eran de ciudadanos estadounidenses, una acusación con minúsculas posibilidades de que sea cierta.
Pero el ejemplo de interferencia en el proceso electoral más descarado ocurrió cuando Trump ofreció una recompensa de $1 millón a quien denuncie fraude electoral?de nuevo, una circunstancia extremadamente improbable–que resulte en condena judicial. En total, el Partido Demócrata y sus abogados pelean en las cortes en 43 estados para proteger el derecho al voto.
Y uno se pregunta, si la situación del país es tan próspera como nos hace creer Trump, ¿por qué tal esfuerzo para suprimir y no promocionar el voto? La respuesta está en los verdaderos resultados de la gestión de Trump en su desastroso segundo mandato.
La tasa de inflación asciende a 3.7%. Al principio de su mandato era del 2.7%. En los últimos 12 meses, los precios de la energía han subido un 20.4% debido a su catastrófica guerra contra Irán y al cierre del Estrecho de Ormuz; los de los alimentos, un 2.5%, y los de la vivienda, un 3.2%. Los caóticos aranceles impuestos por Trump a una larga lista de países le costarán $2,500 al consumidor promedio este año.
Debido a su presupuesto federal que eliminó los subsidios fiscales a los seguros médicos, las cuotas aumentaron en $1,000 anuales para millones de latinos, y en el futuro al menos 4 millones perderántotalmente su cobertura.
Trump ha incumplido una larga lista de sus extravagantes promesas electorales. El crecimiento económico ha descendido. El déficit federal ha crecido a niveles casi récord. La deuda nacional ha llegado a niveles estratosféricos. Y sus aranceles nos han costado a los consumidores unos $330,000 millones este año.
Y hablando de promesas rotas, ¿qué pasó con el cheque que Trump prometió enviarnos con las ganancias de sus aranceles, o del otro que nos mandaría con los beneficios del efímero Departamento de Eficiencia Gubernamental? Nunca llegaron. Y ahora, en un descarado intento de sobornar a los votantes, promete que enviará $5,000 a cada estadounidense si su Partido Republicano gana las elecciones.
Interferencia electoral, promesas rotas, soborno al electorado. ¿Quién es el que está cometiendo fraude?
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Javier Sierra es comentarista político.