Madres inmigrantes se gradúan en alta costura en plena pandemia

La crisis de salud provocada por covid-19 no detuvo su hambre de superación

Un grupo de mujeres latinas logró su sueño de graduarse en alta costura y moda. (Cortesía)

Un grupo de mujeres latinas logró su sueño de graduarse en alta costura y moda. (Cortesía) Crédito: Cortesía

En un año en el que el mundo entero se estremecía a causa de la pandemia, cinco mujeres inmigrantes latinas, madres y abuelas del sur de California, desafiaron al covid-19 y se inscribieron a clases para hacer realidad su viejo sueño de estudiar alta costura y moda. El esfuerzo dio frutos y se graduaron el domingo 8 de agosto.

El curso impartido por el diseñador mexicano Eruvey Tapia, no solo las preparó para diseñar y crear prendas de alta costura sino que las empoderó para crear su propio negocio de modas y las ayudó a lidiar con la depresión causada por covid-19.

“Me siento muy orgullosa y satisfecha”, dice Fabiola Hernández, una de las graduadas, quien es madre de 4 hijos de 19, 17, 11 y 6 años.

“Siento que ahora soy un ejemplo para mis hijos porque me gradué con honores”.

Fabiola Hernández con sus diseños. (Cortesía)

Fabiola se enteró del curso que ofrece la organización FRIDARS con sede en Riverside a través de Facebook. Se inscribió sin que le importara manejar desde Anaheim donde vive hasta Riverside.

“La verdad no pensé que fuéramos a aprender tanto. El maestro Eruvey nos enseñó los patrones básicos para a partir de ahí hacer vestidos, pantalones, shorts y faldas”.

Dice que se siente tan inspirada que se prepara para sacar una colección de chamarras personalizadas y diseñará varios trajes de Catrinas.

Las graduadas salimos con sueños más grandes de los que teníamos”.

Y dice que estudiar el curso de alta costura y moda, no solo la ayudó a mantener su mente ocupada sino que ha sido una de las mejores decisiones de su vida.

“Si no lo hubiera hecho, estaría completamente deprimida”.

Agrega que la clase fue muy sencilla, amena y divertida. 

El curso duró poco más de un año y comenzó justo cuando la pandemia estalló en marzo de 2020. 

Las primeras graduadas de alta costura y moda de la organización FRIDARS. (Cortesía)

La misión de FRIDARS es crear un espacio para que la mujer latina que se siente cohibida por no hablar bien inglés y no quiere ser juzgada, pueda aprender una habilidad que le permita ganar dinero desde su casa y crecer intelectualmente”, dice Jacqueline Melissa Vrba, directora y fundadora de FRIDARS.

“Les ofrecemos diferentes opciones de capacitación a bajo costo con carreras cortas como elaboración de jabones, velas, incienso, diseño de joyas, cerámica, decoración para fiestas con globos, negocios, fotografía, entre muchos otros”.

El curso más largo, por un año es el de alta costura, dice la también maestra Vrba.

Agrega que también quieren iniciar una clase de modelaje para que las mujeres aprendan a tener más seguridad en sí mismas para alcanzar sus metas y sueños. 

Parte de las actividades que lleva a cabo FRIDARS, son los mercadillos o farmer markets, los cuales permiten a las estudiantes vender sus productos.

“Los resultados que hemos tenido a más de un año de haber abierto la escuela, me han hecho llorar de felicidad. Me siento más que pagada”.

Las graduadas en alta costura también aprendieron a forrar zapatos. (Cortesía)

La directora de FRIDARS dice que se identifica con las alumnas porque ella vino hace 7 años de Guatemala.

“Con dos bebés, aprendí a hacer jabones y a venderlos desde mi casa”.

Y como también sabe hacer productos naturales, algunas personas comenzaron a pedirle que las enseñara. Así que armó cursos y comenzó a dar clases los fines de semanas.

“Las clases se me llenaba y de ahí nació la idea de crear una organización para capacitar a otras mujeres inmigrantes”. 

Rosalba Herrera Melchor, una madre de tres hijos de 20, 16 y 14 años, quien tiene un negocio de arreglo de ropa en Rialto, California, dijo que se enteró de las clases de alta costura de FRIDARS y se animó a inscribirse cuando supo que el maestro era un reconocido diseñador mexicano.

“Me gustó que iba a tener la oportunidad de estudiar con alguien profesional”.

Aunque, reconoce que no era un buen momento porque la pandemia acaba de comenzar. “Pero las oportunidades hay que tomarlas cuando se presentan”, dice.

Silvia Franco se gradúa en FRIDARS en alta costura. (Cortesía)

El curso de alta costura la ayudó a no deprimirse durante la crisis de salud que trajo el coronavirus. “Fue como una terapia”.

Pero lo más importante es que la ayudó a iniciar el camino para lograr sus sueños. “Quiero tener mi boutique, hacer mi propia línea de ropa y cumplirle los sueños a otra persona con mis diseños”, dice Rosalba, quien es una inmigrante de Jalisco, México.

Al final del curso, las graduadas presentaron sus creaciones en un desfile de modas. Hubo un jurado que seleccionó el mejor diseño. Rosalba ganó el primer lugar con un vestido de 15 años que diseñó para su hija, quien llegó a la edad de las ilusiones, pero a quien no le pudieron festejar debido al covid.

“Me ayudó mucho en este curso que ya tenía algo de experiencia en la costura, por los arreglos de ropa que hago en mi negocio, pero el taller me impulsó a ser mejor, a fijarme en los detalles y a que todo quede muy profesional”.

La graduación fue un momento muy especial para Rosalba. “Fue una emoción muy grande porque me gradué con honores y nunca me había dado un diploma de graduación en mi vida”.

Ahora se siente más segura de sí misma. “Tenía muchos miedos cuando comenzamos, pero las palabras del maestro Eruvey que nos impulsaba a no darnos por vencidas y nos decía que sí podíamos, cambiaron mi vida a mis 44 años”.

Fabiola Hernández, muy orgullosa con su graduación. (Cortesía)

El diseñador mexicano quien impartió el curso de alta costura, dijo que las mujeres que se graduaron, son la generación covid, porque ni el virus detuvo su hambre por ser alguien en la vida. “Algunas ya andan viendo locales para abrir sus boutiques porque le siguieron con un curso de negocios”.

Las clases fueron presenciales dos veces por semana. “Cuando ves a gente de tu raza, que quiere seguir adelante, no puedes decir tengo miedo de ir a enseñarles. Además tuvimos muchos protocolos de prevención anti-covid”.

Para el diseñador, también fue toda una experiencia dar clases en plena pandemia.

“Yo me veía dando clases hasta los 65 años, pero los tiempos de Dios son perfectos. Estas mujeres me enseñaron que nunca es tarde para aprender. Algunas entraron a tomar el curso porque estaban deprimidas y terminaron amando la carrera de modista; y otras llegaron con la autoestima por los cielos y salieron completamente inspiradas”.

Otras estudiantes como Silvia Franco, le sacaron canas verdes y el diseñador juraba que no daría pie con bola, pero esta madre y abuela de 51 años, le demostró que sí se puede.

“Yo con trabajos sabía coser un botón cuando llegué a la clase. Así que fue todo un desafío aprender alta costura y moda porque además no tengo paciencia”, dice Silvia, casada, madre de 4 hijos adultos y abuela de 8 nietos.

Completamente empoderada y feliz concluyó sus estudios Rosalba Herrera.(Cortesía)

Y entre broma y broma, le pedía al maestro diseñador que le tuviera paciencia porque dice que otras estudiantes estaban más adelantada que ella. 

“Me animó mucho a tomar el curso porque iba a ser en español y lo iba a impartir un diseñador mexicano”. 

Aunque no faltó quien la desanimara pues le decían que se dejara de cosas, y en lugar de estudiar, a su edad, debía ponerse a tejer y a hacer tamales.

Silvia se siente muy contenta de no haber hecho a esas voces. “Me gradué. Hice 14 vestidos. ¡Nunca me hubiera imaginado!”, exclama feliz.

Su sueño ahora es enfocarse en diseñar ropa típica mexicana hecha a base de manta.

Las primeras graduadas de FRIDARS en alta costura, son Rosalba Herrera, Fabiola Hernández, Maribel Ponce, Silvia Franco y Cinthia Alfaro.

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