Multimillonarios pagan tasas impositivas más bajas que el resto, según estudio
Un estudio revela que los multimillonarios de EE.UU. pagan tasas impositivas más bajas que el resto de los contribuyentes: crece el debate sobre la desigualdad

Los multimillonarios pagan comparativamente menos impuestos que la mayoría de los trabajadores en relación con sus ganancias. Crédito: Shutterstock
Un reciente estudio realizado por economistas de la Universidad de California en Berkeley ha revelado que los multimillonarios en Estados Unidos pagan tasas impositivas más bajas que el resto de los contribuyentes. Para comprender mejor esta situación, a pesar de que los multimillonarios pagan grandes cantidades de dinero en impuesto, la proporción comparativa con sus ingresos es considerablemente menor a la que pagan otro tipo de trabajadores, especialmente, los que menos ganan.
El análisis, que cubre el período entre 2018 y 2020, ha causado gran revuelo al mostrar que los individuos en la lista de los 400 más ricos de Forbes, encabezada por Elon Musk, pagaron una tasa efectiva promedio de 24% en impuestos, en comparación con el 30% que paga el resto de los contribuyentes estadounidenses.
La razón detrás de esta disparidad se debe a las fuentes de ingresos que tienen los más ricos. A diferencia de los trabajadores que dependen de sus salarios, los multimillonarios suelen obtener gran parte de sus ganancias a través de ganancias de capital y ingresos empresariales. Estos ingresos no están sujetos a las mismas tasas impositivas que los ingresos laborales.
Las ganancias de capital, por ejemplo, tienen una tasa impositiva mucho más baja que la de los salarios. Si un multimillonario no vende sus activos, como acciones o inmuebles, no paga impuestos sobre esas ganancias, lo que les permite evitar impuestos.
“El ingreso económico de los más ricos es esencialmente la ganancia de las empresas que poseen”, señaló Emmanuel Saez, uno de los economistas del estudio.
Es por esto que, por ejemplo, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, aunque gana miles de millones, solo paga una pequeña fracción de su verdadero ingreso en impuestos, ya que su participación en Amazon genera ganancias que no se graban hasta que se venden sus acciones.
El estudio también señala que la reforma fiscal del 2017, conocida como la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos (TCJA), tuvo un impacto importante en este fenómeno. Esta ley redujo la tasa de impuestos efectiva de los más ricos, bajándola del 30% al 24%.
Además, leyes posteriores, como el “gran y hermoso proyecto de ley” (Big Beautifu Bill) firmado por el presidente Donald Trump en julio de 2020, continúan favoreciendo a los ricos mediante una ampliación de las exenciones fiscales y una serie de nuevas deducciones. Esto ha generado preocupaciones entre los economistas, quienes argumentan que las políticas fiscales actuales están agrandando la brecha de desigualdad.
Además de los ingresos personales, los multimillonarios a menudo son propietarios de empresas que pagan impuestos corporativos. Es decir, una parte de los impuestos que paga una empresa, como Amazon o Tesla, también debería contarse como parte de la carga fiscal de sus propietarios.
Así, los impuestos corporativos son, de alguna manera, impuestos indirectos sobre la riqueza personal de los más ricos, pero estos ingresos no siempre se contabilizan adecuadamente, lo que reduce aún más su tasa efectiva de impuestos.
El estudio subraya la necesidad de una reforma fiscal que aborde la desigualdad creciente en Estados Unidos. Economistas como Gabriel Zucman y Emmanuel Saez han sido firmes defensores de la implementación de un impuesto sobre la riqueza para reducir la disparidad fiscal entre los ricos y el resto de la población. Aunque el impuesto sobre la riqueza ha ganado adeptos entre figuras políticas como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, muchos críticos, particularmente desde el ámbito conservador, argumentan que un impuesto sobre la riqueza podría desalentar la inversión y el emprendimiento.
“El impuesto sobre la riqueza es la forma más directa y poderosa de dirigirse a los ultra-ricos y aumentar la progresividad de los impuestos en la cima de la escala económica”, asegura Saez.
A pesar de su popularidad, los multimillonarios se oponen firmemente a este tipo de impuestos, argumentando que podrían frenar la innovación y el crecimiento económico.
Según datos del IRS, el 1% más rico de los estadounidenses paga aproximadamente el 40% de todos los impuestos federales sobre la renta. Sin embargo, los más ricos se benefician de una estructura impositiva que favorece sus fuentes de ingresos, lo que les permite pagar una fracción de lo que pagaría un trabajador común que depende exclusivamente de su salario.
Los datos también indican que los contribuyentes que más ganan y que dependen de salarios, y no de ganancias de capital, enfrentan tasas impositivas más altas, alcanzando en algunos casos un 45% de tasa efectiva.
Esto resalta una contradicción importante en el sistema fiscal de Estados Unidos: aquellos que realmente generan riqueza a través del trabajo no están tan bien favorecidos como los que construyen su fortuna con activos.
El debate sobre la desigualdad que este tipo de estudios refleja en torno a la fiscalización de los ingresos por trabajo y por ganancias de capital adquiere mayor fuerza, con una inflación que en los últimos años subió como nunca se había visto en cuatro décadas y unos salarios que cada vez alcanzan para menos.
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