Cuando el malestar emocional se refleja en nuestro cuerpo, así ya no exista enfermedad física de origen
Aunque suelen parecerse, es crucial distinguir entre somatización, enfermedades psicosomáticas y la hipocondría
Hombre sintiéndose abrumado y ansioso, experimenta problemas de salud mental, preocupación, frustración. Crédito: voronaman | Shutterstock
La somatización se refiere al fenómeno donde el malestar emocional se manifiesta a través de síntomas físicos, como dolor de estómago o tensión muscular, sin causa médica aparente o aunque la enfermedad de origen haya desaparecido hace mucho tiempo.
La psiquiatra Virginia Soria, vocal del Comité Ejecutivo de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), explicó a EFE Salud que esta respuesta al estrés, aunque común, puede evolucionar a un trastorno mental si persiste más de seis meses.
“Todos afrontamos problemas o situaciones en la vida que nos hacen activar una respuesta al estrés que conlleva síntomas físicos reactivos, desde alteraciones del sueño, dolores de cabeza, gastrointestinales, sexuales… Es muy frecuente que todos en algún momento tengamos esos síntomas” al sentir miedo o percibir una amenaza, afirma la especialista.
Causas subyacentes e impacto del estrés
Existen diversas causas que pueden contribuir al trastorno de somatización, vinculadas tanto a factores personales como al entorno.
El estrés crónico, prolongando niveles elevados de cortisol, puede dar lugar a problemas de salud más graves, tales como enfermedades cardiovasculares.
Diferencias entre trastornos relacionados
Es crucial distinguir entre somatización, enfermedades psicosomáticas y la hipocondría.
Las enfermedades psicosomáticas tienen un origen físico y pueden intensificarse por factores emocionales. Por ejemplo, la psoriasis o una úlcera, y que pueden empeorar al somatizar problemas emocionales o psicológicos que conllevan estrés crónico.
En contraste, el trastorno de somatización se refiere específicamente a síntomas sin causa médica que generan un sufrimiento significativo. El perfil, según la psicóloga Eva Vallès, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’ Hebron de Barcelona, entrevistada por EFE, responde a una persona que se preocupa excesivamente, que tiene ansiedad e invierte mucho tiempo en buscar explicaciones a sus síntomas, a buscar un tratamiento, a pedir pruebas médica. Por ello, suele rechazar que se trata de un problema psicológico y “va de un médico a otro”, algo que afecta a su día a día y acaba en baja laboral o en permisos para ir a distintas consultas.
Mientras que la hipocondría, ahora denominado trastorno de ansiedad por la salud, viven con preocupación intensa y constante la posibilidad de tener una enfermedad grave. A diferencia de la somatización, en la hipocondría los síntomas físicos pueden ser mínimos o inexistentes, pero la persona interpreta cualquier signo corporal como un indicio de una enfermedad seria.
Afectación según grupos de edad
La somatización no solo afecta a adultos; los niños también pueden experimentar síntomas físicos relacionados con malestar emocional.
Además, el análisis muestra que este trastorno tiende a ser más frecuente en mujeres jóvenes, quienes pueden tener dificultades para expresar preocupaciones de manera asertiva.
Redes sociales y somatización en jóvenes
Las redes sociales juegan un papel significativo en la percepción de la somatización entre jóvenes, principalmente al influir en su salud mental y percepción corporal.
El uso excesivo de redes sociales puede generar ansiedad, depresión, y otros trastornos mentales entre los jóvenes debido a la constante comparación social, la presión por mostrar una imagen idealizada y la exposición a contenidos que puede inducir estrés o baja autoestima. Estos factores pueden manifestarse en síntomas somáticos, como dolor, fatiga o malestares físicos sin una causa médica clara, que están ligados a problemas emocionales y psicológicos subyacentes.
Las redes sociales fomentan la comparación continua con imágenes idealizadas y cuerpos editados, lo que aumenta la insatisfacción corporal y puede derivar en trastornos como la somatización. La exposición a estándares irreales de belleza afecta más a mujeres jóvenes, quienes tienen mayor vulnerabilidad a estas presiones y pueden desarrollar síntomas físicos relacionados con su angustia psicológica.
Las redes sociales actúan como un espacio donde la búsqueda de aceptación y la validación social mediante “me gusta” y comentarios impactan en la autopercepción y autoestima. La constante evaluación y la necesidad de proyectar una imagen perfecta contribuyen al estrés emocional y a manifestaciones somáticas en jóvenes, incluyendo problemas de sueño, fatiga y otros síntomas vinculados a la somatización.
Estrategias de tratamiento y prevención
El abordaje para tratar la somatización incluye la psicoeducación y, en algunos casos, terapia cognitivo-conductual. Los pacientes son guiados para entender sus síntomas sin caer en la desesperación por una enfermedad física subyacente.
A pesar de su baja frecuencia, el trastorno de somatización requiere atención para evitar confusiones con otros problemas de salud mental.
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