El origen del dolor de espalda puede estar en el intestino, arroja estudio
El estrés es un factor que puede empeorar los síntomas intestinales y aumentar la tensión muscular en la zona lumbar, intensificando el dolor de espalda
Un microbioma no equilibrado puede acelerar el deterioro de la columna. Crédito: Krakenimages.com | Shutterstock
El dolor de espalda se ha consolidado como la principal causa de discapacidad global, afectando a millones de personas en diversas partes del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el Reino Unido, se reportaron pérdidas de 7.8 millones de jornadas laborales debido a trastornos musculoesqueléticos, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema.
El dolor puede deberse a múltiples causas, e identificarlas es primordial, para de allí enfocarse en aplicar desde tratamientos médicos hasta cambios en el entorno laboral.
Salud intestinal y dolor de espalda
Investigaciones recientes sugieren que el desequilibrio del microbioma intestinal podría tener un papel significativo en el dolor de espalda.
Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology indica que un microbioma no equilibrado puede acelerar el deterioro de la columna. La conexión entre el intestino y la columna se encuentra en la inflamación que esto puede causar.
Franziska Denk, neurocientífica del King’s College de Londres, destaca la comunicación constante entre el intestino y la médula espinal, sugiriendo que la mala salud intestinal no solo provoca inflamación, sino que también afecta la sensibilidad del dolor.
La relación entre mala salud intestinal y dolor de espalda se explica principalmente a través de la inflamación, recoge el medio Infobae. A este respecto, la médico de cabecera Gill Jenkins señala: “Nuestro intestino y nuestra columna vertebral están más conectados de lo que parecen. La inflamación crónica o el desequilibrio intestinal pueden desencadenar una inflamación sistémica, que sensibiliza los nervios y los músculos, y en ocasiones empeora el dolor de espalda”.
Dieta y prevención
Una dieta con un alto contenido de alimentos inflamatorios, como los ultraprocesados, puede agravar el dolor de espalda. En contraste, adoptar un enfoque alimenticio antiinflamatorio, como la dieta mediterránea, podría ayudar a reducir dicha afectación.
Los nutrientes como la vitamina D, el calcio y el magnesio son vitales para la salud musculoesquelética. De lo contrario, la mala absorción puede contribuir al dolor crónico, siendo el intestino el centro de esta problemática.
Recomendaciones para mejorar la salud espinal
El ejercicio regular, adecuada hidratación y un enfoque alimenticio son esenciales para combatir el dolor de espalda.
Además, el uso responsable de analgésicos, técnicas de respiración y auto-masajes pueden ser métodos efectivos para mejorar el bienestar general.
Ejercicios para aliviar el dolor de espalda
Los ejercicios más efectivos para aliviar el dolor de espalda relacionado con problemas intestinales, como estreñimiento, incluyen fortalecimiento del abdomen y suelo pélvico, estiramientos de la cadena posterior, movilizaciones lumbares y técnicas de respiración diafragmática, ya que mejoran la función intestinal y reducen la tensión lumbar.
Fortalecimiento abdominal y pélvico. Estos ejercicios estabilizan la zona lumbar al potenciar los músculos que apoyan los órganos digestivos.
- Báscula pélvica: acostado boca arriba con rodillas flexionadas, aprieta abdomen y glúteos para elevar la pelvis 1-2 cm, mantén 5 segundos y repite 10 veces.
- Plancha: boca abajo apoyado en antebrazos y pies, eleva cuerpo en línea recta por 15-30 segundos, 6 repeticiones.
Estiramientos y movilizaciones. Ayudan a relajar la cadena posterior y mejorar la movilidad, facilitando el tránsito intestinal.
- Gato-vaca: a cuatro patas, alterna arqueando y redondeando la espalda con respiración, 10 repeticiones.
- Estiramiento de pierna elevada: boca arriba, eleva una pierna con rodilla flexionada y tira suavemente hacia el pecho.
Ejercicios complementarios
Incorpora yoga, pilates o natación para bajo impacto, fortaleciendo espalda y alineando postura mientras promueven relajación digestiva. Comienza gradualmente y consulta a un profesional si el dolor persiste, ya que no sustituye tratamiento médico.
Estilo de vida como agravante
Los factores del estilo de vida que pueden agravar la relación entre salud intestinal y dolor de espalda incluyen una alimentación rica en alimentos procesados, azúcares refinados y grasas saturadas, que promueven la inflamación sistémica y desequilibran el microbioma intestinal. Además, el estrés y la ansiedad pueden incrementar la tensión muscular y la percepción del dolor de espalda a través del eje intestino-cerebro. Otros hábitos como la falta de ejercicio y el consumo excesivo de alcohol también contribuyen a empeorar esta relación.
Una dieta con altos niveles de alimentos inflamatorios, como ultraprocesados, bollería, bebidas azucaradas y grasas saturadas, puede causar inflamación crónica tanto a nivel intestinal como sistémico, lo que agrava el dolor lumbar. Esto también afecta el equilibrio del microbioma, aumentando la permeabilidad intestinal y favoreciendo la inflamación que sensibiliza los músculos y nervios de la espalda.
El estrés es un factor que puede empeorar los síntomas intestinales y aumentar la tensión muscular en la zona lumbar, intensificando el dolor de espalda. El eje intestino-cerebro conecta el estado intestinal con el bienestar emocional, y la ansiedad puede perpetuar un ciclo de aumento de dolor y malestar muscular.
Por último, el sedentarismo contribuye a la debilidad muscular y al sobrepeso, lo que puede incrementar la carga en la columna vertebral. Asimismo, el consumo excesivo de alcohol puede promover la inflamación y sensibilidad al dolor en la espalda.
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