Nueva revisión sobre el Tylenol desmiente riesgos de autismo, a pesar afirmaciones de Trump
«Sigue siendo el tratamiento de primera línea que recomendaríamos si la embarazada presenta dolor o fiebre», sostene especialista
Analgésicos Tylenol en La Habra, California. Crédito: Jae C. Hong | AP
Una reciente revisión de 43 estudios publicada en The Lancet concluye que el paracetamol no está asociado con un mayor riesgo de autismo, TDAH o discapacidades intelectuales en hijos de mujeres embarazadas que lo consumen.
A pesar de la investigación en contrario, la administración Trump había impulsado la idea de un vínculo entre Tylenol (nombre comercial del paracetamol o acetaminofén) y el autismo, creando confusiones sobre la seguridad del medicamento durante el embarazo.
Investigadores argumentan que ciertos estudios, que resaltan pequeñas asociaciones, no prueban causalidad y están sujetos a sesgos. Los factores como la genética, la fiebre materna y otros riesgos prenatales son fundamentales en este análisis.
Consecuencias de desaconsejar su uso
Expertos advierten que limitar el uso de Tylenol durante el embarazo podría resultar en un manejo inadecuado de condiciones de salud, lo que representa un riesgo tanto para la madre como para el feto.
Su empleo es seguro durante el embarazo, afirmó la Dra. Asma Khalil, autora principal del estudio. «Sigue siendo el tratamiento de primera línea que recomendaríamos si la embarazada presenta dolor o fiebre», recoge Associated Press (AP).
Síntomas que justifican su utilización
El paracetamol se considera generalmente seguro durante el embarazo cuando se usa bajo supervisión médica para síntomas específicos que podrían afectar la salud de la madre o el feto si no se tratan. Se justifica su uso principalmente para fiebre alta o dolor moderado que no responde a medidas no farmacológicas. Siempre consulta a un médico antes de tomarlo, priorizando la dosis mínima efectiva por el menor tiempo posible.
Síntomas Justificados:
- Fiebre alta (por encima de 38.5 °C), ya que puede dañar al feto si persiste.
- Dolor moderado a severo, como dolor de cabeza intenso, dolor lumbar severo o dolor postquirúrgico.
- Malestar general por resfriado o gripe con fiebre, cuando alternativas naturales fallan.
Precauciones:
Evita su uso para dolores leves como cefaleas leves o molestias musculares menores, optando por reposo, hidratación o compresas frías. Estudios asocian el uso prolongado (>4 semanas) con riesgos como alteraciones neurodesarrollales o urogenitales, aunque no se prueba causalidad directa. En el tercer trimestre, evalúa riesgos adicionales como parto pretérmino en casos de preeclampsia.
Genética y riesgo de autismo y TDAH
La genética juega un papel dominante en el riesgo de autismo (TEA) y TDAH, con tasas de heredabilidad estimadas entre el 40-80% para el TEA y hasta el 80% para el TDAH, según estudios revisados. Estudios recientes, como metaanálisis en The Lancet y JAMA, indican que asociaciones previas entre medicamentos prenatales (como paracetamol, valproato o ISRS) y estos trastornos se explican mayoritariamente por predisposiciones genéticas maternas compartidas, no por un efecto causal directo del fármaco.
Rol de la genética. Los trastornos como TEA y TDAH tienen un origen multifactorial, pero la genética familiar predispone fuertemente: el riesgo de recurrencia en hermanos alcanza el 10-20% para TEA. Análisis de hermanos (mismos padres, embarazos con/sin exposición a medicamentos) eliminan diferencias en riesgos, atribuyéndolas a factores genéticos compartidos en lugar de fármacos como paracetamol.
Evidencia sobre medicamentos. Medicamentos como valproato (antiepiléptico) se vinculan a mayor riesgo de autismo sindrómico, pero esto interactúa con vulnerabilidades genéticas preexistentes. Para paracetamol, revisiones de 2024-2026 descartan vínculos directos con TEA, TDAH o discapacidad intelectual tras controles genéticos rigurosos. ISRS y antibióticos muestran asociaciones débiles, explicadas por genética materna.
Implicaciones clínicas. La interacción genética-medio ambiental subraya que factores maternos genéticos (no el medicamento per se) median riesgos observados. Expertos recomiendan evaluar riesgos/beneficios individualizados durante el embarazo, priorizando genética en evaluaciones.
Seguridad de medicamentos durante el embarazo
La investigación para determinar la seguridad de medicamentos durante el embarazo sigue un proceso riguroso y multifacético, priorizando la ética y la protección fetal. Se basa en datos de estudios preclínicos, observacionales y, en menor medida, clínicos controlados, dado que los ensayos aleatorizados en embarazadas son raros por razones éticas.
Etapas iniciales. Los estudios comienzan con pruebas en animales para evaluar toxicidad reproductiva y efectos teratogénicos, clasificando riesgos en categorías como A (seguro) a X (contraindicado) según sistemas como el de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Estos datos preclínicos identifican posibles daños antes de cualquier exposición humana.
Estudios en humanos. La evidencia principal proviene de cohortes prospectivas, registros de exposición (donde se inscribe a embarazadas expuestas y se monitorea el embarazo), estudios caso-control y metaanálisis de bases de datos epidemiológicas. Organismos como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) analizan patrones de uso para equilibrar riesgos y beneficios.
Guías éticas actuales. Iniciativas como la guía ICH E21 promueven ensayos clínicos éticos en embarazadas cuando los beneficios justifican la exposición, abordando barreras jurídicas y científicas para generar datos específicos. El consentimiento informado y la evaluación riesgo-beneficio son centrales.
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