Exposición de embarazadas al humo de los incendios forestales en California se relaciona con riesgo de autismo en niños
Investigadores subrayan que el humo de incendios forestales tiene una composición química distinta, que contrasta con otros contaminantes
Labores de extinción de incendio forestal. Crédito: Toa55 | Shutterstock
Un reciente estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology indica que la exposición de mujeres embarazadas al humo de incendios forestales podría aumentar el riesgo de autismo en sus hijos. La investigación abarcó más de 200,000 nacimientos en el sur de California, específicamente durante el tercer trimestre del embarazo.
El estudio se concentró en el PM 2.5, pequeñas partículas en el humo que pueden ingresar al torrente sanguíneo.
Se encontró que el riesgo de diagnóstico de autismo aumenta en un 10% a 23% dependiendo de la cantidad de días con humo durante el tercer trimestre. La exposición sostenida en el mismo lugar se asocia con un mayor riesgo.
“Tanto el autismo como los incendios forestales están en aumento, y este estudio es solo el comienzo de la investigación de los vínculos entre ambos”, dijo el autor principal del estudio, Mostafijur Rahman, profesor adjunto de ciencias de la salud ambiental en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane, citó la NBC.
Los síntomas iniciales del autismo no se observan directamente en el embarazo, ya que el trastorno del espectro autista (TEA) se manifiesta después del nacimiento en el bebé. Por eso, las madres embarazadas no pueden “buscar” síntomas en sí mismas o en el feto de forma visible, pero investigaciones sugieren que alteraciones en el desarrollo cerebral fetal pueden originarse durante la gestación, como irregularidades en la formación de capas corticales detectadas en estudios postnatales.
Composición del humo de incendios
Los investigadores subrayan que el humo de incendios forestales tiene una composición química distinta y puede incluir compuestos tóxicos. Esto contrasta con otros contaminantes a los que las personas están expuestas diariamente, sugiriendo que la naturaleza del humo podría contribuir a los efectos adversos en el desarrollo neurocognitivo.
Las partículas finas PM2.5, monóxido de carbono (CO), hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), formaldehído, óxidos de nitrógeno y otros compuestos orgánicos volátiles penetran profundamente en los pulmones y cruzan la barrera placentaria.
Estas sustancias provocan inflamación sistémica, estrés oxidativo e hipoxia fetal, aumentando el riesgo de parto prematuro (hasta 3,4% más por semana de exposición), bajo peso al nacer y posibles trastornos neurodesarrollales como autismo o TDAH, especialmente en el segundo y tercer trimestre.
Comparado con contaminantes urbanos como PM2.5 de tráfico o smog, el humo de incendios es más tóxico por su mayor concentración de PM2.5, PAH cancerígenos y CO, lo que genera respuestas inflamatorias más intensas y riesgos prenatales elevados incluso a bajas dosis, sin umbral seguro.
Aunque los hallazgos de la investigación son significativos, los expertos advierten que se necesitan más estudios para entender el mecanismo detrás de este vínculo. Además, la investigación resalta la importancia de la regulación del aire y el monitoreo continuo de la exposición a contaminantes durante el embarazo.
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