Gran tormenta en EE.UU. deja al menos seis muertos, un millón de hogares sin luz y vuelos cancelados
Ante la gravedad de la situación, Noem, secretaria de Seguridad Nacional instó a residentes de los más de 20 estados bajo emergencia a permanecer en sus casas
Fotografía que muestra una calle con vehículos cubiertos de nieve durante una nevada en Washington. Crédito: David Toro | EFE
La gran tormenta de hielo y nieve que ha afectado a dos tercios de la geografía estadounidense ha dejado al menos seis personas muertas, más de un millón de hogares sin electricidad y una paralización histórica del tráfico aéreo, en uno de los episodios climáticos más severos de los últimos años.
Las bajas temperaturas, combinadas con lluvia helada, nieve intensa y vientos cortantes, provocaron fallecimientos por hipotermia. En Texas se reportó un fallecimiento, mientras que en Luisiana otras dos personas perdieron la batalla contra las temperaturas gélidas. Sin embargo, es en la “Gran Manzana” donde el drama humano cobró un matiz desgarrador: tres personas fueron halladas sin vida en Nueva York, víctimas de una hipotermia fulminante.
En este último estado, las tres víctimas eran presuntamente personas sin hogar encontradas a la intemperie, según informaron autoridades locales citadas por medios nacionales. El saldo humano podría aumentar a medida que el sistema avanza lentamente y mantiene al país bajo condiciones extremas.
Durante la noche del domingo, la plataforma especializada PowerOutage.us reportó que más de 870,000 clientes seguían sin servicio eléctrico, luego de que los cortes superaran el millón en su punto más crítico. Tennessee encabezó la lista de afectados, con más de 300,000 usuarios a oscuras, seguido por Misisipi, Luisiana, Texas y Georgia.

Apagones masivos y carreteras cerradas
El peso del hielo derribó postes y cables en amplias zonas del sur, dejando comunidades enteras sin calefacción en medio de temperaturas bajo cero. Equipos de emergencia trabajaban sin descanso para restablecer el suministro, mientras gobernadores de al menos 17 estados y el Distrito de Columbia declararon estados de emergencia.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que el impacto se sintió también en la red vial. “Nueva Jersey, Pensilvania y Connecticut cerraron carriles al transporte comercial para permitir el paso de quitanieves y esparcir sal”, explicó en entrevista televisiva. Varios estados redujeron límites de velocidad y pidieron a la población evitar desplazamientos innecesarios.
El Servicio Meteorológico Nacional alertó que algunas zonas de Nueva Inglaterra podrían acumular hasta 45 centímetros de nieve, con capas de hielo capaces de causar “daños devastadores”. Tras la tormenta, se espera una ola de frío extremo con vientos peligrosamente helados.
El peor día de cancelaciones desde la pandemia
En los aeropuertos, el caos fue generalizado. Duffy confirmó que el domingo se registró el mayor número de cancelaciones de vuelos desde la pandemia de covid-19: más de 11,000 operaciones suspendidas y cerca de 17,000 retrasos. Para este lunes se anticipan otras 2,600 cancelaciones, mientras las aerolíneas intentan reorganizar sus itinerarios.
“No hay capacidad para reubicar a dos días y medio de pasajeros”, reconoció el funcionario, quien advirtió que la recuperación tomará varios días debido al frío persistente en el sur y el medio oeste.
Ciudades como Atlanta, Chicago, Dallas, Nueva York y Washington reportaron terminales saturadas y largas filas de viajeros varados. Aerolíneas como Delta, United y JetBlue ajustaron rutas y desplegaron equipos adicionales de deshielo.
En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani anunció la suspensión de clases presenciales este lunes. “Será un día de aprendizaje remoto para garantizar la seguridad de todos”, señaló, tras participar personalmente en labores de limpieza de nieve.
Desde Washington, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, instó a la población a permanecer en casa y abastecerse de alimentos y combustible. “Va a hacer muchísimo frío. Queremos que todos se mantengan seguros y abrigados”, dijo.
Mientras la tormenta continúa su avance, millones de estadounidenses enfrentan jornadas de incertidumbre, con un sistema eléctrico frágil, carreteras peligrosas y un transporte aéreo aún lejos de normalizarse.
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