Negociadores de Irán quieren pactar, pero lo niegan por miedo a ser asesinados por su propia gente: Trump
"Están negociando y tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo, pero tienen miedo de decirlo porque creen que su propia gente los matará", declaró Trump
Un soldado israelí se encuentra junto a un fragmento de misil disparado desde Irán e interceptado por un sistema de defensa aérea israelí desplegado en un campo abierto en los Altos del Golán. Crédito: Ohad Zwigenberg | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán estaría interesado en alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto en curso, aunque, según dijo, evita reconocerlo públicamente por temor a represalias tanto internas como externas.
Durante la cena anual de recaudación de fondos del Comité Nacional Republicano del Congreso (NRCC), celebrada en la histórica Union Station de Washington, el mandatario afirmó que Teherán busca pactar bajo la mesa mientras la “Operación Furia Épica” continúa devastando su infraestructura.
“Están negociando y tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo, pero tienen miedo de decirlo porque creen que su propia gente los matará”, declaró Trump ante una audiencia de legisladores y donantes. “También temen que los matemos nosotros”, añadió con su característico tono directo, subrayando que Estados Unidos está “diezmando” al país persa en lo que prefirió calificar como una “aniquilación militar” en lugar de una guerra convencional.
Las declaraciones del presidente contrastan con la postura oficial de Teherán. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchí, reiteró recientemente que los intercambios de mensajes con Washington a través de mediadores no constituyen negociaciones formales. Además, Irán habría rechazado una propuesta estadounidense de 15 puntos para frenar el conflicto, al considerarla excesiva.
Entre sus condiciones, el gobierno iraní plantea el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, y compensaciones por los daños sufridos en su infraestructura.
Escalada militar y daños estratégicos
Mientras el presidente lanzaba sus dardos retóricos, el brazo militar de Washington ofrecía un balance gélido en donde Estados Unidos mantiene una intensa ofensiva militar. El jefe del Comando Central (CENTCOM), almirante Brad Cooper, informó que las fuerzas estadounidenses han atacado más de 10,000 objetivos en territorio iraní desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Según Cooper, los bombardeos coordinados con Israel han logrado neutralizar dos tercios de la capacidad de producción de misiles y drones de Irán, además de propinar golpes críticos a sus astilleros estratégicos. Pese a este despliegue de fuerza, el estrecho de Ormuz, arteria vital por donde fluye el 20% del crudo mundial, permanece bloqueado por Teherán, manteniendo en vilo a los mercados energéticos globales.
El conflicto, que entra en su cuarta semana, comenzó con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes. Desde entonces, Irán ha respondido con oleadas de misiles y drones dirigidos a Israel y a objetivos estratégicos en el Golfo Pérsico.
La confrontación ha dejado más de 1,300 muertos y cientos de heridos, incluidos militares estadounidenses, mientras persiste el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo.
Crece la presión política en Washington
En el frente interno, la administración Trump enfrenta cuestionamientos por parte del Congreso. Legisladores de ambos partidos expresaron frustración tras una sesión informativa a puerta cerrada con funcionarios de defensa e inteligencia, en la que, según asistentes, no se ofrecieron detalles claros sobre la estrategia del conflicto.
Algunos congresistas criticaron la falta de objetivos definidos y la ausencia de un plan claro para el desenlace del conflicto. Incluso aliados republicanos del presidente señalaron la necesidad de recibir información más completa y consistente.
“No había ningún plan, ninguna estrategia”, lamentó un funcionario del Congreso presente en la reunión. La representante Nancy Mace (R-S.C.) fue más tajante en sus redes sociales al advertir que no apoyará el envío de botas estadounidenses al terreno, una postura que parece ser la “línea roja” para muchos aliados del presidente.
Mientras tanto, la Casa Blanca continúa evaluando sus opciones, combinando presión militar con esfuerzos diplomáticos indirectos, en un escenario marcado por la incertidumbre sobre la duración y las consecuencias de la guerra en Medio Oriente.
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