Latina crea un espacio libre de prejuicios para que las mujeres practiquen su español
Mujeres de todas las edades de Los Ángeles redescubren su español en un entorno amigable y con actividades divertidas en The Spanglish Social Club
El grupo de chicas que asistió al evento de fin de semana de The Spanglish Social Club en Los Ángeles. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
Cuando Kathryna González, de 32 años, se dio cuenta de que estaba perdiendo la capacidad de hablar español con fluidez, hizo lo que cualquier millennial haría. Recurrió a TikTok para ver quiénes más se sentían como ella, sin saber que ese video que subió en octubre del año pasado le ayudaría a crear lo que hoy se conoce como The Spanglish Social Club.
“Yo necesitaba un espacio como este y se ha convertido en un espacio libre de juzgamientos y para personas de todos los niveles”, dice González.
Un club que ha ayudado a ella y a otras mujeres en Los Ángeles a reconectarse con sus raíces y a practicar su español sin prejuicios ni los insultos que suelen acompañar a quienes no hablan el idioma con fluidez.
Según elPew Research Center, cerca de dos tercios (65%) de los latinos de tercera generación o posteriores afirman que no pueden mantener una conversación fluida en español. Mientras el 63% afirma hablar “spanglish”, una mezcla de español e inglés. Y a menudo se sienten tímidos o avergonzados al intentar hablar español, algo de lo que no tiene que preocuparse la gente al asistir a las sesiones de González.
“Eso fue lo más importante para mí porque creo que a veces tenemos miedo de practicar o hablar en español, especialmente cuando fuimos nacidos aquí”, dice González. “Y tener este espacio donde podemos practicar y cometer errores es especial”.
Cuando se pierden las conversaciones en la casa
La idea surgió después de que González se mudó de su casa de infancia en Nueva York, donde creció junto a su madre ecuatoriana y su padre puertorriqueño. Creciendo en un hogar donde se hablaba español a diario.
Tras mudarse a Los Ángeles en 2019, ella se dio cuenta de que ya no tenía las conversaciones cotidianas que solía tener en casa, lo que empezó a afectar su capacidad para hablar español como antes. Ahora habla más “spanglish” que español.
“En casa es donde se habla español, así que cuando me mudé, eso paró y me di cuenta, después de subir el video, de que no era la única que pasaba por algo similar”, dice González, quien es latina de primera generación. “Cuando vivía en Nueva York, tenía muchas oportunidades para practicar mi español, pero ahora tengo que buscar y crear esos espacios aquí, y lo hice”.


El domingo, alrededor de 26 mujeres de todas las edades y orígenes entraban al salón de Lincoln Heights y conversaban en español de forma casual, haciendo preguntas como cuáles eran sus pasatiempos o su música favorita; algunas eran participantes habituales, mientras que otras asistían por primera vez.
Para Yoselina Gómez era su primera vez asistiendo a la sesión; asistió sola y dijo que lo hizo por su hija, quien no habla español. Dice que, por desgracia, después de que su madre falleció hace unos años, empezó a perder el dominio del español.
“Ella era la principal razón por la que hablaba español en casa; ahora ya no la tengo, así que mi hija tampoco lo habla”, dice Gómez. “Y hay mucha vergüenza entre los latinos de segunda generación y otras personas que no hablan español con fluidez, pero eso no es el caso aquí”.
“Hoy me costó mucho pronunciar algunas palabras, pero aquí nadie me hizo sentir mal. Al contrario, me sentí más animada para volver a intentarlo”, agregó.
En sí, ella y su hija de 9 años no están solas. El porcentaje de latinos que hablan español en casa se redujo del 78% en 2000 al 68% en 2024, una cifra que se debe principalmente a las personas nacidas en Estados Unidos. O por causas como las de Gómez, donde los padres o abuelos que iniciaban esas pláticas han fallecido.
“Ella es la razón por la que estoy aquí; mi único objetivo es volver a conectar con nuestras raíces”, dice Gómez. “Para nosotros, como latinos, es importante poder comunicarnos con nuestra gente. Así que quiero que mi hija se sienta cómoda y segura de sí misma al hablarlo, pero necesito aprender y mejorar mi español primero”.


Si te da vergüenza tu español, este espacio es para ti
Cada actividad tiene una temática diferente; algunas se han hecho en cafeterías locales, tipo clases de pilates en español, e incluso se han organizado excursiones en las que se practica el español de forma más social. Y, como el domingo, también hay sesiones que incluyen clases de baile en español.
“Creo que necesitamos entornos sociales, sobre todo ahorita, en los que todo el mundo está pegado al celular; necesitamos movernos, aprender y estar en contacto con los demás”, dice González. “No soy profesora de español, pero hay un componente social al aprender un idioma y creo que este grupo te permite sumergirte en la cultura, donde puedes aprender fuera de una clase normal”.
El evento ese domingo comenzó con el grupo de mujeres reuniéndose en un círculo. Cada una sostenía una tarjeta del juego educativo “Yo Sabo”, que consiste en adivinar la traducción de una palabra.
“¿Cómo se dice ‘socks’?”, lee una de ellas; “medias”, responden unas; “calcetines”, dicen otras. Demostrando cómo puede haber distintas formas de traducir una palabra y cómo puede tener un significado distinto en otros países.

Tras la reunión, se dividieron en parejas para participar en un “speed social”, en el que pudieron practicar cómo presentarse ante personas que conocían por primera vez y mantener una breve conversación.
Entre ellas estaba Elisa Vázquez; era su quinta sesión a la que asistía desde que había encontrado el club en las redes sociales. Ella dice que es de la generación que no creció hablando español, por lo cual ahora, como adulta, está intentándolo.
“Como una ‘no sabo’, me resulta muy extraño llegar a esta edad y no tener ningún vínculo lingüístico con mi cultura, por eso estoy aquí”, dice Vázquez.
“Además, ha sido una forma divertida y muy realista de aprender”.
Clarissa Calderón dice que creció hablando español, pero al igual que González, ha perdido su habilidad para hacerlo de manera fluida debido a que sus interacciones diarias en inglés han aumentado. Ella asistió al evento luego de enterarse del club en la publicación digital Mitu.
“Este es un espacio genial donde las mujeres se animan unas a otras y me está ayudando muchísimo”, dice Calderón. “Creo que muchas de nosotras sentimos que no somos lo suficientemente latinas por no hablar con fluidez, pero no deberíamos sentirnos así, porque eso no quita que sigamos orgullosas de nuestra cultura”.
Unirse al club es muy fácil: no hay que pagar nada y solo tienes que llenar un documento que encontrarás en el enlace de Instagram de González y ya está. Sus eventos semanales pueden ser tanto en persona como virtuales.
“Todos estamos aprendiendo, así que si estás nervioso, te da vergüenza o sientes que tu español no es perfecto, este espacio es para ti”, dice González. “Lo más importante que debes saber al venir a estos eventos es que nadie te juzgará”.
Para más información, vaya a @thespanglishclub en Instagram y TikTok.
Nota producida bajo el programa California Local News Fellowship de la Universidad de Berkeley.