La voz de los latinos también construye el futuro de Estados Unidos
Los latinos somos parte esencial de la economía, de las escuelas, de los pequeños negocios, de la fuerza laboral y de la vida cultural del país
LULAC, UnidosUS Action Fund, Mi Familia Vota y Latino Victory unen esfuerzos para promover el voto latino. Crédito: UnidosUS Action Fund | Cortesía
Hay algo profundamente estadounidense en creer que nuestra voz puede marcar una diferencia. Esa convicción —la idea de que cada persona merece ser escuchada y participar en las decisiones que afectan su vida— es parte del corazón de la democracia. Y para millones de latinos en este país, ese principio hoy tiene más importancia que nunca.
La comunidad latina continúa creciendo, trabajando, emprendiendo y contribuyendo en todos los rincones de Estados Unidos. Somos parte esencial de la economía, de las escuelas, de los pequeños negocios, de la fuerza laboral y de la vida cultural del país. Sin embargo, durante mucho tiempo, muchos latinos han sentido que sus preocupaciones y aspiraciones no reciben la misma atención que las de otros sectores.
Esa desconexión tiene consecuencias. Cuando las personas sienten que nadie las escucha, es más difícil creer que participar vale la pena. Pero la participación cívica no comienza ni termina el día de una elección. Empieza mucho antes: cuando una comunidad entiende que tiene poder, que su experiencia importa y que merece ocupar un lugar en la conversación nacional.
Esa es precisamente la razón por la que organizaciones como LULAC, UnidosUS Action Fund, Mi Familia Vota y Latino Victory decidimos unir esfuerzos en una nueva coalición nacional enfocada en fortalecer la participación de los votantes latinos en estados y distritos clave rumbo a las elecciones de los próximos años.
La coalición nace con un objetivo sencillo pero urgente: asegurar que las comunidades latinas no sean vistas únicamente como una prioridad de último minuto durante las campañas electorales. Queremos cambiar el modelo tradicional de acercamiento esporádico por uno basado en presencia constante, información confiable y trabajo comunitario sostenido durante todo el año.
Esto significa invertir desde ahora en registro de votantes, educación cívica, organización comunitaria y comunicación bilingüe que realmente conecte con las experiencias de nuestras familias. También significa trabajar con líderes locales, medios hispanos y voces de confianza que entienden la realidad cotidiana de nuestra comunidad. Porque la confianza no se construye con mensajes de último momento; se construye escuchando.
Los números muestran por qué este esfuerzo es tan importante. Hoy existen más de 36 millones de latinos elegibles para votar en Estados Unidos, pero millones todavía no están registrados o no participan regularmente en las elecciones. Esa brecha no refleja apatía. Refleja años de falta de inversión y de estrategias que muchas veces no hablaron con nuestra comunidad de manera auténtica ni consistente.
También debemos reconocer algo importante: el voto latino no es un bloque uniforme. Nuestra comunidad es diversa, bilingüe, multicultural y multigeneracional. Pero hay algo que nos une: el deseo de construir estabilidad y oportunidades para nuestras familias. Esa aspiración trasciende partidos políticos. Es una aspiración profundamente humana.
Por eso esta coalición no se trata solamente de elecciones. Se trata de empoderamiento. De asegurar que más familias latinas comprendan el valor de su participación y el impacto que puede tener su voz en las decisiones que afectan su vida diaria: el costo de la vivienda, la educación, la salud, las oportunidades económicas y el futuro de sus hijos.
La participación en nuestra comunidad crece cuando las personas sienten confianza, cuando reciben información clara y cuando ven que su voz tiene impacto real. Y ese trabajo requiere presencia antes, durante y después de cada elección.
Muchas veces escuchamos que los latinos definirán elecciones futuras. El voto latino definirá el equilibrio de poder en el Congreso, así como quiénes nos representarán en cargos clave, como la gobernación de California. Pero más allá de cualquier análisis político, lo verdaderamente importante es que los latinos tenemos la oportunidad de ayudar a definir el futuro de nuestras propias comunidades.
Cuando una madre vota pensando en la educación de sus hijos, cuando un joven se registra por primera vez, cuando un trabajador decide participar porque quiere un mejor futuro para su familia, eso también es una forma de construir país.
Nuestra comunidad tiene una voz poderosa. Una voz que merece ser escuchada no solamente en momentos de crisis o durante campañas electorales, sino todos los días.
El futuro de Estados Unidos también se está escribiendo en español, en las historias de millones de familias latinas que creen en el trabajo, en la comunidad y en la posibilidad de salir adelante. Y una de las maneras más importantes de hacer valer esa historia es participando.
Porque cuando los latinos participan, el país escucha.
(*) Rafael Collazo, director ejecutivo, UnidosUS Action Fund.
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