La Legislatura debe aprobar la inversión de $35 millones en noticias comunitarias

El periodismo local es parte del tejido social californiano. Debe desarrollarse e innovar para mejorar la vida de la comunidad, en vez de luchar por sobrevivir

Bandera oficial de California.

Bandera oficial de California. Crédito: Getty Images

Es un secreto a voces que la crisis global del periodismo se ha ensañado con los medios comunitarios locales en California. Sus fuentes de ingreso han estado mermando, al punto que muchos de ellos han tenido que cerrar sus puertas. Otros redujeron sus planteles, recortaron su paginación o limitaron su difusión.

Diversos estudios, como el de la Iniciativa de Noticias Locales de la Escuela de Periodismo Medill de la Universidad Northwestern o de la Coalición “Rebuild Local News” muestran que una de cada tres salas de redacción del estado, especialmente en el sur, han cerrado en los últimos 25 años. Y que en el mismo lapso el 70% de los periodistas activos de nuestro estado han perdido sus puestos. 

Esa caída no se debe a problemas de contenido, diseño, difusión. Es el resultado del surgimiento de fuentes alternativas por parte de plataformas como Google y Meta (Facebook y otros sitios sociales) que capturaron la mayor parte de los ingresos por publicidad digital, y en la repartición de sumas mermadas los periódicos locales, que en muchos casos generaron el contenido así aprovechado, quedaron como últimos destinatarios. 

Esta situación priva a los millones de lectores de medios comunitarios locales en California de acceso a información esencial, que por décadas les ha ayudado a crecer, mejorar su situación económica y social y acelerar su absorción e integración al estado y al país. 

Son estos medios el instrumento ideal para que los residentes de todas las comunidades comprendan lo que sucede con las viviendas en sus barrios, la seguridad en sus calles, la educación en sus escuelas, o los debates en sus ayuntamientos. 

Y es a partir de esa comprensión que se espera que el individuo esté enterado, razone, y actúe para defender y proteger sus intereses y los de su familia y comunidad. Esa es la fuente, el origen de la participación cívica. Es de esa manera que cobra significado el progreso de la  población y la grandeza de la nación. 

Es por eso que la actual es una posición insostenible y que requiere cambio de perspectivas y un reconocimiento por parte de quienes dirigen las políticas estatales de la urgencia del momento. 

 Muchos de estos medios, incluyendo La Opinión, crearon o fortalecieron alianzas de medios comunitarios para las comunidades de color, como Latino Media Collaborative, American Community Media (antes llamado Ethnic Media Services), California Black Media y otros. Nos organizamos.

Así surgieron en la Legislatura del estado de California iniciativas para socorrer a los medios comunitarios en su momento de aflicción, que fortalezcan e incrementen el acceso de los californianos a noticias locales confiables. 

Los comités de presupuesto del Senado y la Asamblea californianos tienen frente a sí una propuesta de financiamiento que de ser aprobada dedicaría 35 millones de dólares para fortalecer los medios comunitarios. La propuesta es parte de las negociaciones presupuestarias anuales del estado.

Concretamente, los promotores de este esfuerzo, guiados desde el comienzo de la iniciativa por el hoy ex senador estatal Steven Glazer, piden que la Legislatura incluya esta partida de $35 millones dentro de la Ley de Presupuesto Estatal final para 2026-2027. Y la Legislatura debe aprobarlo.

Por ley, el presupuesto de California debe ser aprobado por la Legislatura antes de la medianoche del 15 de junio. 

El tiempo apremia. 

Los 35 millones de dólares, divididos entre los que lo necesitan, no va a solucionar el problema. La suma empequeñece comparada con los centenares o miles de millones de dólares que cada año se gastan en proyectos diversos. Y sin embargo, es un comienzo importante que debe ser estimulado.

El periodismo local es parte del tejido social en el que vivimos. Debe florecer, desarrollarse e innovar para mejorar la vida de la comunidad, en vez de luchar, día tras día, por su supervivencia. Los asambleístas y senadores estatales deben apoyar este proyecto.

Porque la alternativa es que en un futuro muy cercano vivamos en un desierto de noticias, sin publicaciones locales fuertes y vibrantes y periodistas profesionales cuya misión es difundir la verdad. 

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