Los votantes se cansaron de la arrogancia del poder y la corrupción
Este fue un triunfo de la democracia, el rechazo generalizado a la administración de Donald Trump y a un Congreso sumiso a sus deseos
Simpatizantes de la candidata electa a gobernadora de Texas, Gina Hinojosa, en la ciudad fronteriza de Weslaco. El voto latino empujó fuerte el rumbo de las elecciones. Crédito: Michael Gonzalez | AP
El repudio unificado a los dos años de gobierno republicano se hizo sentir de un extremo al otro de la nación. El resultado de la elección intermedia superó con creces la anticipada ola demócrata. El rechazo generalizado a la administración del presidente Donald Trump y a un Congreso sumiso a sus deseos produjo el principio del fin de la era Trump.
La elección fue una rebelión popular que superó los partidismos. Los demócratas ganaron en los estados menos esperados. Hubiera sido inconcebible pensar que un demócrata obtuviera un escaño al Senado en Iowa, lo mismo en Kansas y Texas. El usual respaldo del granjero a los republicanos se pierde con la crisis económica, el impacto de la guerra de Irán y la inconsistencia con los aranceles aduaneros.
De nada sirvió que Trump quisiera imponer su realidad de que la economía está bien, que la falta de accesibilidad porque el bolsillo no alcanza es un mito demócrata y que todos los problemas surgidos eran todavía culpa del gobierno anterior de Joe Biden.
Los estadounidenses dijeron basta a la obsesión de Trump con remodelar Washington, a la ostentación de riqueza del círculo presidencial y de ser despectivo de sus problemas.
El resultado de la elección fue un rechazo a las políticas supremacistas que sueñan con una nación blanca y cristiana. La respuesta fue el voto de las minorías. La indignación de los afroamericanos con el racismo de este gobierno eligió a la primera mujer afroamericana gobernadora de Georgia, Keisha Lance Bottoms.
Los latinos, que en 2024 se acercaron a Trump, le dieron una bofetada al elegir a Gina Hinojosa como la primera gobernadora latina del estado de Texas y enviar al senado al demócrata James Talarico. El descontrol de los operaciones de ICE con su exceso de violencia y crueldad en el trato de las familias cobró su precio en la comunidad latina y alrededor de la nación.
La campaña del miedo a los musulmanes, a los inmigrantes y ondear el fantasma del comunismo no sirvió en esta ocasión. Los votantes esperaban respuestas a sus preocupaciones diarias que fueron olímpicamente ignoradas.
La victoria demócrata también le da un necesario reemplazo generacional en el Congreso y la oportunidad de oír voces nuevas. El desafío principal es dar prioridad a las inquietudes de los votantes sin obsesionarse con el revanchismo legislativo.
La elección permite ser optimista hacia el futuro. Los republicanos invirtieron más dinero que los demócratas, de nada sirvieron ahora los cientos de millones de Elon Musk, que ayudó a los republicanos a ganar la presidencia, ni las campañas mentirosas en las redes.
Este fue un triunfo de la democracia, los votantes se cansaron de la arrogancia del poder, de la corrupción, de ser ignorados y ser tratados como niños. La Cámara de Representantes y el Senado podrán realizar su labor de fiscalización del Ejecutivo. El martes se marcó un nuevo rumbo.