Brecha de seguridad facilitó contrabando de armas en vuelos comerciales
Senador Schumer exige revisión diaria de todos los empleados en aeropuertos
Crédito: Aurelia Ventura/La Opinión
Washington, DC ― A raíz del reciente contrabando de armas en casi 20 vuelos comerciales, el senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, exigió este miércoles que la Administración para la Seguridad en el Transporte (TSA) someta a una revisión diaria a todos los empleados, sin excepción alguna, para corregir de inmediato esa brecha de seguridad en los aeropuertos.
En la actualidad, la revisión física a la que son sometidos los pilotos y miembros de la tripulación a través de detectores de metales antes de iniciar su turno, no aplica para la mayoría de los empleados que limpian o reparan aviones, cargan maletas en los aviones, o realizan otras labores en áreas más allá de los puntos de control.
Esa brecha de seguridad se ha mantenido pese a que, a raíz de los atentados terroristas de 2001, EEUU incrementó las medidas de seguridad en todos los aeropuertos del país.
En su momento, la TSA afirmó que toma “muy en serio” las amenazas a la seguridad aérea y revisa los antecedentes criminales de todos los empleados de las aerolíneas antes de emitir credenciales y “privilegios de acceso” a áreas restringidas.
Pero tras una investigación federal se descubrió que entre mayo y diciembre de 2014, Mark Quentin Henry, un ex empleado de Delta Airlines logró introducir armas y municiones en 17 vuelos comerciales desde el aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta hasta Nueva York.
Al parecer Mark Quentin Henry logró realizar el contrabando de armas con la presunta complicidad de Eugene Harvey, otro empleado de la aerolínea.
El fiscal federal de Brooklyn, Kenneth Thompson, presento cargos contra cinco individuos por el contrabando de 153 armas de fuego, destinadas a la venta en las calles de Nueva York. Las armas fueron confiscadas tras una investigación que duró siete meses.
Para Schumer, la brecha de seguridad expuesta el mes pasado requiere una corrección inmediata para evitar el posible contrabando de armas, drogas o explosivos en los vuelos.
“Millones de empleados públicos que trabajan en tribunales, el Pentágono y demás oficinas del gobierno pasan por detectores de metales a diario, y ese requisito debe aplicar a todos los empleados de las aerolíneas y aeropuertos”, dijo Schumer.
A raíz de la investigación, la TSA, que depende del Departamento de Seguridad Nacional, se comprometió a mejorar sus procesos de revisión de los empleados.
El secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, “comparte las preocupaciones” del fiscal Thompson y Schumer y el DHS “está analizando rigurosamente los resultados de la investigación”, dijo a este diario Marsha Catron, una portavoz del DHS.
Johnson viajará mañana al aeropuerto de Hartsfield-Jackson en Atlanta para evaluar junto con la TSA y otras autoridades “posibles vulnerabilidades” en la seguridad de las áreas restringidas en los aeropuertos y cómo resolverlas, dijo Catron.