Liberan a la periodista Estefany Rodríguez tras detención de ICE en Tennessee
El caso de Rodríguez se produce ante creciente cuestionamiento sobre las políticas migratorias y según organizaciones, su impacto en la libertad de prensa
Expertos señalan que su liberación podría marcar un precedente relevante en la defensa de los derechos de periodistas inmigrantes. Crédito: Salvador Melendez | AP
La periodista colombiana Estefany Rodríguez fue liberada este jueves por ICE, luego de permanecer más de dos semanas bajo custodia en un caso que generó preocupación internacional por la libertad de prensa.
La liberación fue confirmada por organizaciones como Amnistía Internacional, que había denunciado su detención y exigido su excarcelación.
Rodríguez fue detenida el 4 de marzo en Nashville, Tennessee, durante un operativo de ICE, pese a contar con un proceso de asilo en curso y autorización de trabajo vigente en Estados Unidos.
De acuerdo con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), la periodista fue arrestada sin orden judicial y su detención podría estar relacionada con su cobertura sobre operativos migratorios de la propia agencia, lo que ha sido interpretado por su defensa como una posible represalia.
Un escrito legal presentado por el Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, respaldado por diversas organizaciones periodísticas, argumentó que detener a periodistas no ciudadanos puede violar la Primera Enmienda de Estados Unidos al suprimir información de interés público, especialmente cuando la cobertura resulta incómoda para el gobierno.
Rodríguez permaneció recluida en centros migratorios donde, según su defensa, enfrentó condiciones inhumanas, incluyendo periodos de aislamiento.
Un juez de inmigración había ordenado previamente su liberación bajo una fianza de $10,000 dólares, aunque la medida se retrasó por procedimientos legales y apelaciones del gobierno.
Más de 40 organizaciones defensoras de la libertad de prensa y derechos humanos exigieron su liberación inmediata, señalando que el caso forma parte de un patrón preocupante de presión sobre periodistas migrantes en Estados Unidos.
Analistas y organismos internacionales han advertido que este tipo de acciones puede generar un efecto de autocensura entre periodistas no ciudadanos, especialmente aquellos que cubren temas sensibles como migración o políticas gubernamentales.
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