En defensa del agua

Tras cumplirse los primeros cien días el gobierno del presidente Ollanta Humala ha comenzado a sentir con fuerza las primeras protestas sociales en distintas zonas del país, todas ellas vinculadas al desarrollo de proyectos mineros.

Conflictos sociales que son la continuidad de gobiernos anteriores y que van a seguir en la medida en que el actual gobierno siga apostando por la inversión minera como motor principal del crecimiento económico y del desarrollo.

El proyecto de Minas Conga, que se desarrolla en Cajamarca para la explotación de oro y cobre, es quizá el más claro de todos los que asoman hoy en el escenario. Sus pobladores exigen la anulación del proyecto minero que están afectando las mismas fuentes de agua.

El conflicto estalló debido al traslado de cuatro lagunas ubicadas dentro de las seis mil hectáreas de terreno que son parte del proyecto Conga de la minera Yanacocha. Según la empresa, es necesario remover las lagunas porque ponen en peligro la explotación de cobre y oro.

Para ello, la compañía minera ha propuesto como una ‘alternativa’ a la utilización de las lagunas y demás fuentes acuíferas la construcción de reservorios artificiales para, supuestamente, garantizar el abastecimiento del recurso vital.

Los pobladores cuestionan ese pretendido “cambio de ubicación” de las cuatro lagunas por reservorios. Consideran que los ingenieros de la transnacional Yanacocha parten de una idea equivocada: “Ellos creen que una laguna es un balde en el que puedes pasar de un lado para otro. Pero una laguna es un ecosistema.”

Advierten que el trasvase del agua afectará irreversiblemente el caudal de los ríos que se alimentan de estas lagunas, además de los humedales y acuíferos que hay en la zona, lo cual alterará los ecosistemas que dependen de dichas fuentes de agua. Eso es todo un ciclo de vida que se piensa cortar.

El proyecto Conga se encuentra ubicado en la cabecera de cuenca donde nacen los ríos Jadibamba, Chirimayo, Chugurmayo, Quengorio y Rejo, afluentes del Sendamal (Celendín). También el Chaullagón, afluente del Chonta (Cajamarca), y el Quengorío, afluente del Llaucano (Bambamarca).

Todos estos ríos serían afectados por el traslado de las lagunas Perol, Cortada o Mala, Azul y Chica, a los reservorios que construirá Yanacocha.

En realidad, se quiere afectar las cabecera de cuenca donde nacen los ríos, lo que afectaría el futuro suministro de agua para los agricultores de Hualgayoc, Celendín y Cajamarca.

María Elena Hidalgo señala que, con una inversión estimada en 4,800 millones de dólares -de los que ya se desembolsaron 60 millones-, en estos momentos Conga se encuentra en la primera etapa de su construcción, es decir, en la edificación de los reservorios para luego dar paso a la construcción de la mina y, finalmente, el equipamiento de la misma.

Según el proyecto Conga, una vez que se trasvase la laguna Perol, su lecho se convertirá en un tajo abierto de 800 metros de profundidad

Pero esta fuente acuífera, advierten los ambientalistas, no es más que el inicio de una cadena de lagunas que correrán la misma suerte, en la medida que la cuestionada actividad extractiva se expanda.

“El proyecto Conga se va a guiar por las reservas probadas que tienen del mineral. Y en el negocio minero, una vez que se empieza por estas reservas probadas, se continúa con las áreas que aseguren la continuidad de la operación, como parte de un proceso de expansión geográfica y física de la actividad minera”, detalló Marco Arana.

El tema del agua es una situación de vida o muerte para los cajamarquinos. Ocho de cada diez pobladores de los distritos de Huasmín y Sorochuco, de la provincia de Celendín, y de Encañada, de la provincia de Cajamarca son pobres, pero prefieren el agua a los beneficios de la explotación minera.

Dicen que somos antimineros y que no queremos el desarrollo, pero no es así, dice un poblador del caserío El Lirio. Nosotros no estamos peleando de manera ciega, ideologizada ni radical. Del millón 300 mil campesinos, cerca de 800 mil dependen de la agricultura, y nosotros necesitamos el agua.

El presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, informó que han venido elaborando una propuesta de desarrollo regional basada en la zonificación ecológica y económica, y ha encontrado que en la zona de las dos mil hectáreas donde el proyecto Conga pretende desarrollarse, es una zona que podría tener hasta ocho usos productivos.

“En esas dos mil hectáreas que se pretenden destruir, podríamos tener 20 millones de árboles y dar trabajo a unos 200 ó 300 mil cajamarquinos y no a los 5 mil que pretende dar Conga”, aseguró Santos.

Mientras tanto la protesta contra la minería en Cajamarca continúa, esta vez los frentes de defensa de esa región, así como los de la provincia de Bambamarca, Celendín y San Marcos anunciaron un paro indefinido para este jueves 24. Piden al gobierno que se retire la minera.

El antagonismo sin cuartel entre la defensa del agua, vital para la preservación del ecosistema, y la actividad minera que, a su vez, genera divisas al Perú, ha empezado.