Esperan milagro de la Virgen de Juquila

Comunidad oaxaqueña del sur de California rinde homenaje a su querida figura

La mujeres bailaban con una canasta de flores en la cabeza mientras los hombres zapateaban al equilibrar una enorme esfera a la que llaman marmota y que representa el mundo.

Eran parte de un contigente de unos 200 fieles de la Virgen de Juquila que ayer rindieron homenaje a la diminuta figura, a la que rezaban con inmenso fervor en busca de un milagro llamado reforma migratoria.

Marchaban de Union Station hacia la Placita Olvera como parte de la procesión que culminó con la calenda oaxaqueña en la que los cientos de participantes saborearon unos deliciosos tamales con champurrado.

La tamaliza fue cortesía de la mayordonía que este año integraron cinco personas encabezadas por Isabel Sánchez, quien además cargó la figura de la Virgen de Juquila durante la peregrinación de ayer que viajó por Metro de Hollywood al centro de Los Ángeles.

Para Sánchez, originaria del pueblo oaxaqueño de San Juan Tultepec, representó un honor ser la mayordoma y preparar más de mil tamales para agasajar a los asistentes.

“Lo hago con mucha fe y cariño, porque es una virgen milagrosa que ha protegido a mi familia, lo hago por una promesa que le hicimos a la virgen y en representación de mi hijo Abelardo”, comentó.

María Batta, una de las mujeres que cargaba en su cabeza una ofrenda floral, dijo que a pesar de que ella es del Estado de México, se trata de una tradición mexicana que le gusta celebrar.

“Es una virgen tipo indígena que queremos mucho todos los mexicanos, le hacemos esta fiesta para darle honor y alabanza a la santísima virgen”, mencionó.

Reynaldo Ramos, originario de Tlacolula de Matamoros, en Oaxaca, cargó una de las dos marmotas en la peregrinación que dio paso a una misa al aire libre a cargo del padre Richard Estrada frente al mural de la Virgen de Guadalupe.

“Es una penitencia que hacemos los hombres en nuestros pueblos, cada festejo patronal se saca la marmota para cargarla como penitencia y aquí lo hacemos para que no se pierdan las tradiciones”, mencionó.

Las dos marmotas eran de unos 20 pies de diámetro con un peso aproximado de 110 libras que los hombres se las intercambiaban durante el baile.

Miriam Estrada, coordinadora de la calenda, dijo que se trata de una peregrinación para representar que la fe no tiene fronteras y para pedir un alto a las deportaciones, una reforma migratoria y mejores trabajos para quienes dejaron su tierra y su familia.

“Pero el milagro lo tenemos que hacer con acciones, siempre nos han enseñado que las acciones son las que cuentan”, comentó la activista proinmigrante Gloria Saucedo, quien participó en la celebración.

La Virgen de Juquila estará participando en la marcha migrante del próximo 12 de diciembre que dará inicio en la esquina de Olympic y Broadway en el centro de LA.

Saucedo convocó a la comunidad católica a marchar junto con la virgen y pedir con mucho fervor ese milagro de la reforma migratoria.

“Es muy importante que todos los fieles creyentes estemos unidos en una sola voz para que den la reforma migratoria lo más pronto posible”, agregó.

La figura de esta virgen llegó a Los Ángeles procedente del pueblo de Juquila, en Oaxaca, haciendo escala en la Casa del Migrante, en Tijuana, y en National City, donde radica una enorme comunidad oaxaqueña.

Ayer también se llevó a cabo la tradicional procesión de la Virgen de Guadalupe en el Este de Los Ángeles, donde los aproximadamente 30 mil asistentes abarrotaron el estadio del ELAC para ser testigos de la misa que ofició el arzobispo José Gómez, acompañado del cardenal retirado Roger Mahony.