La debacle de Irak

Acaba de pasar el luctuoso aniversario del ataque japonés a Pearl Harbor que fue el primer acto de la segunda guerra mundial. Alemania e Italia se sumaron al Japón en lo que ha sido, en todos sentidos, la guerra mas sangrienta de la historia con millones de muertes.

De ella salieron vencedores los aliados, encabezados por los Estados Unidos y la Unión Soviética, las dos potencias atómicas, en una alianza de guerra, ideológicamente imposible de sostener en tiempos de paz.

Pasados unos años de enfrentamientos y tensiones entre estos dos países, en los que hubo momentos de riesgo de guerra atómica con posible destrucción mundial, se desmembró la Unión Soviética.

Tras de que Gorbachev en una Rusia que estaba renovando, permitió el abatimiento del muro de Berlín, Estados Unidos llegó al cenit de su poder convirtiéndose en un “imperio democrático” que se autonombró vigilante del mundo.

Esa posición se ha ido deteriorando, por problemas e intereses políticos y económicos, nacionales e internacionales a los que ha tenido que enfrentarse. Muchos de ellos, al parecer de buena fe pero ingenuamente manejados, produjeron amigos solo interesados en la ayuda estadounidense y en enemigos ideológicos.

Así llegamos al ataque terrorista de Al-Qaeda a Nueva York, posible consecuencia del resentimiento árabe por la existencia de Israel y el apoyo estadounidense a ese país. Ese ataque fue usado como pretexto para invadir Irak, país que nada tuvo que ver con los terroristas.

Sadam Hussein, era un dictador brutal en Irak, había suspendido todas las libertades y asesinado a su población kurda usando gases, pero era enemigo de Bin-Laden y de Irán, país con el que estuvo en guerra.

En este complicado medio internacional de buenos, malos y peores, Irak era un freno para las ambiciones de Irán que actualmente se perfila como un serio problema para los Estados Unidos; ya lo fue con anterioridad cuando ocupó la embajada estadounidense por meses.

Y, nosotros sin justificación real, sin ataque alguno contra los intereses estadounidenses, invadimos Irak. A fines de este mes termina esa pesadilla.

Es importante preguntarnos si esa aventura napoleónica, apoyada en informaciones falsas o maquilladas, si los muertos y heridos y el altísimo costo económico que pagamos, valió la pena.

¡Yo digo que no!

Si fuimos a la guerra por informaciones falsas es lamentable que no se haya responsabilizado a los que, sin probada justificación, llevaron al país a ese costoso conflicto y, según me dicen, ya feneció el término legal para reclamarles.

Es frecuente que a las figuras políticas salientes, se les tapen y perdonen decisiones cuestionables, por aquello de ese “hoy por ti, mañana por mi”.

Solo que una cosa es perdonar y otra olvidar.

Yo sigo creyendo que tanto Bush “W” como el ex vicepresidente Dick Cheney tienen aun mucho que explicar, que aclarar y justificar.

Me molesta que, al mencionar el costo de esa guerra se refieran prioritariamente al económico, cuando lo mas importante no son los dólares, sino los caídos y las miles de vidas jóvenes arruinadas. La soledad en que quedaron las familias de soldados muertos en una guerra que, según Cheney, iba a ser de corta duración.

Presumimos llegar a Irak como libertadores del pueblo y detener la adquisición de armas de destrucción masiva. Ahora nos retiramos como ejército de ocupación, tras ocho años y 258 días, de marzo 10 del 2003 a diciembre 31 de este año.

Dejamos atrás una tembeleque democracia que quizás no sobreviva nuestra ausencia.

En esa campaña cayeron 4,476 soldados, hubo 32,102 heridos y 112,726 civiles muertos. Cada una de esas vida era más importante que los intereses que llevaron a Bush y Cheney a invadir Irak.

Y ahora veamos el costo económico. Para ello me estoy basando en un proyecto de la Universidad Brown que en su parte medular dice (traducción libre): “El costo total de las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán, es, cuando menos de 3.2 a 4 billones”. Sí, dice billones.

Más adelante: “(Hay que) agregar el costo adicional en casa (así) como los intereses a pagar en los fondos que se pidieron prestados para financiar esas guerras y el gasto potencial extra de cerca de un billón que se estima sea el costo hasta 2050, de hacernos cargo de las necesidades de los veteranos que retornaron del combate”.

Del proyecto del “Costo de Guerra” de la Universidad Brown he tomado la parte medular, aclarando que son datos actualizados a septiembre de 2008.

Dice ese proyecto: (Es) impresionante todo lo que no sabemos de los niveles de heridas y enfermedades de esos que han retornado de las guerras. Nuevos requerimientos de atención médica siguen llegando a la VA (Veterans Adminisration); 550,000 hasta el pasado otoño.

Muchos muertos y heridos de los contratistas americanos no han sido identificados y cuando menos 138,000 civiles murieron.

Estima ese estudio conservadoramente que el número de caídos de guerra, uniformados o no, llega a 236,000,

Continúa: 208 millones de personas han perdido sus hogares y viven en Irak en condiciones inadecuadas. El número actual de refugiados de guerra y personas desplazadas llega a 7,800,000.

El reporte de la Universidad Brown termina con esta frase: “El costo humano y económico de estas guerras continuará creciendo por décadas hasta la mitad de este siglo. Muchos de estos costos son invisibles para los estadounidenses, dado a que están enterrados en presupuestos distintos.

¿Y los responsables de toda esta debacle?

¡Bien gracias!

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