LA VÍBORA

LA VÍBORA
María Conchita Alonso
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Qué cosas, señores. De verdad que hay que tener cerebro de hormiga -conste que me aguanté de decir algo más deleznable- para hacer lo que hizo recientemente María Conchita Alonso. Por si no se han enterado, al parecer este vejestorio con cirugías aprovechó esta semana que se topó en el aeropuerto de Los Ángeles con el actor Sean Penn para decirle unas cuantas cosas acerca del presidente venezolano, Hugo Chávez. Como sabrán, María Conchita es venezolana y vive desde hace muchos años en Estados Unidos. No se sabe cuál era su fin, pero supongo que convencerlo de que Chávez es lo pior de lo pior. Así las cosas, María Conchita quería tener una conversación civilizada con Penn, que de Penn… no tiene nada. Pero al parecer la plática se convirtió en insultos cuando el actor llamó “puerca” a la señora. OMG! ¿Cómo a alguien se le ocurre llamar a María Conchita así? En otras palabras, Penn, quien es simpatizante del mandatario sudamericano, mandó por un tubo a la sometimes actriz. Pero ni crean que María Conchita está triste. Al contrario. Está feliz porque desde hace como 15 años que ni ella ni su carrera eran noticia, y qué mejor que este incidente para volver a figurar en los diarios, y con su nombre relacionado con un actor de verdad. ¿No les parece fabuloso? O sea que de tonta no tiene más que el nombre. Por cierto, ¿qué le importa a la artista que Penn le crea o no a Chávez? Imagínense si cada mexicano se pone a defender al ignorante del candidato del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto. Es una causa perdida. ¿Qué acaso a la artista se le olvida que vivimos en un país fundado por personas que creían en la libertad de expresión y creedo? ¿Y pensará también que llamar a alguien comunista, como lo hizo con Penn, tiene el mismo efecto que hace 30 años? ¡Por favor! Mejor que disfrute sus 10 minutos de fama, porque de eso no hay diario.

La momia viviente está al acecho. ¿Ya saben de quién hablo, verdad? Le atinaron, de Marc Anthony. Resulta que ahora que su ex, Jennifer López, anda como niña con juguete nuevo, con su novio 10 años menor que ella, Casper Smart, la momia revivida quiere hacerle la vida imposible. ¿Cómo? Pues quiere tener la custodia de los gemelos que procrearon juntos compartida. Luego del divorcio, el acuerdo fue que ella tendría la custodia. Pero bastó que el cantante viera unas fotos de JLo con los niños y Casper para que pusiera el grito en el cielo y le saliera lo amargado. Ha de decir: “si yo soy un tipo infeliz, también JLo lo debe ser”. Y con lo horrendo que es, me imagino que cada vez que se ve al espejo ha de trinar de coraje. Y es JLo quien paga el pato. Ni modo, nadie le mandó meterse con esa cosa.

¿Y qué onda con… SOFÍA VERGARA? Hay algo que debo reconocer acerca de la actriz: como comediante no es tan mala como lo era de conductora. ¿Ya ven que no soy tan víbora? La recordarán en varios programas de Univision, uno junto al insufrible de Fernando Fiore. El caso es que si antes Sofía se creía la última Coca Cola del desierto, ahora se siente más con las nominaciones que recibió recientemente a los premios SAG y al Globo de Oro. ¡Uf!, no hay quién la baje de la nube. Y bueno, no hay nada malo en eso. El problema es que la pobrecita no sabe que para ser buena actriz se necesita mucho más que hacer reír. Ya hemos visto que fuera de A Modern Family, la comedia en la que trabaja actualmente, es un fiasco (se acerdan de Chasing Papi?). Y sus papeles en las películas de cine en las que ha actuado no han trascendido. Mi recomendación es que tome urgentemente clases de actuación, o que se siente a ver todas las películas de Meryl Streep. Con esto, o deja la actuación definitivamente o se motiva y se prepara más.