Cárcel para excomisionada Mildred Fernández

La sala judicial 10-A se llenó de simpatizantes y familiares de la excomisionada del condado Orange, Mildred Fernández, quien a partir de esta misma noche dormirá en la celda de una cárcel por los próximos 22 meses, a razón del caso de corrupción pública que ha pesado sobre sus hombros.

La excomisionada del condado de Orange, Mildred Fernández.

La excomisionada del condado de Orange, Mildred Fernández. Crédito: Iza Montalvo

La sala judicial 10-A se llenó de simpatizantes y familiares de la ex-comisionada del condado Orange, Mildred Fernández, quien por los próximos 22 meses dormirá en la celda de una cárcel, a razón del caso de corrupción pública que ha pesado sobre sus hombros.4

La decisión será apelada por su representante legal, Tony Suárez. Aún debaten si Fernández se declarará indigente.

Fernández de 66 años, forzaba una sonrisa y parecía estar calmada, mientras un alguacil le tomaba las huellas dactilares para encaminarla esposada hacia la cárcel de la John Young Parkway en Orlando, conocida popularmente como la “33”. Unos sollozaban en silencio y otros parecían incrédulos, preguntándose entre sí lo que sucedía ante sus propios ojos.

La sentencia más dura provino del delito de recibir fondos de manera ilícita para su campaña electoral por la alcaldía del condado, cargos a los que se declaró sin oposición en noviembre del 2011. Su abogado defensor, Anthony Suárez, intentó evadir a la prensa al salir de la sala del juez, diciendo que se sentía cansado de un largo día de casi seis horas en el tribunal.

“Que puedo decir, me siento muy deprimido”.

La que pudo haberse convertido en la primera alcaldesa puertorriqueña del condado, llegó a la corte a la 1:30 de la tarde, pero no fue hasta las 7 de la noche que el juez Jeffrey C. Arnold se dirigió a ella por primera vez antes de sentenciarla. Fernández habría sido arrestada en abril del 2010.

“Yo sé que no eres una mala persona, sé que eres una buena persona, que tomó una mala decisión”, le dijo Arnold antes de dictar sentencia.

“En alguna parte, a lo largo del camino, perdiste el control de la administración de las finanzas de tu campaña”.

Arnold agregó que, “sin duda has hecho unas contribuciones de gran impacto a la comunidad, no sólo a la hispana y a la puertorriqueña, pero a la comunidad en general”, aunque hizo hincapié en que violó las leyes del estado de la Florida. En una pantalla permanecía congelada la imagen de Fernández de un vídeo que utilizó el estado para incriminarla.

En el vídeo, Fernández le responde a un agente encubierto que se hacía pasar por un urbanizador, “acabas de comprar acceso” cuando le entrega un sobre con más de 5,000 dólares para su campaña. Pero Suárez argumentó que su clienta no sabía que era dinero en efectivo y

que la transacción ocurrió en los escuadrones de campaña, lejos de su oficina municipal.

Además de la cárcel, Fernández tendrá que servir 4 años de probatoria y cumplir 200 horas de servicio comunitario, aparte de que tendrá que restituirle a la justicia un sinnúmero de costos.

“Perdí mi trabajo..he perdido todos mis ahorros de retiro, pero peor aún, perdí mi lugar en la comunidad, por lo que estoy muy triste” dijo Fernández al magistrado.

“Esto casi me ha sofocado a morir, ha sido peor que una sentencia de muerte para mí de proporciones sin precendentes”.

Fernández dijo que había vivido toda su vida bajo tres principios: obedecer y confiar en Dios, servir a otros porque era una manera de servir a Dios, “Dios tiene el control de todas las situaciones” como el tercero. Recordó la época en que estaba en la primera fase del embarazo de uno de sus hijos varones cuando le advirtieron que estaba muy enferma, aunque no podían detectar su mal. “Pasé noches orando pero decidí confiar en él (Dios)”.

Por cuatro días estuvo en coma y luego le descubrieron un tumor.

“Ese bebé varón pudo salvar mi vida”, dijo Fernández al juez. Más tarde dijo: “Mi vida depende de su profesionalismo, competentes y misericordiosas manos.

Que Dios esté contigo”.

Por otro lado, Greg Tyran, el fiscal principal de la pesquisa, respondió que, “el juez hizo lo correcto” mientras empujaba un carrito lleno de documentos.

Los hijos de la ex comisionada y algunos allegados se escondieron de las cámaras de televisión en un pasillo del tribunal y abordaron rápidamente el elevador hasta llegar al primer piso del inmueble. Una mujer no pudo contenerse e irrumpió en llanto, casi a gritos.

“Casey Anthony, (exonerada de matar a su hija el año pasado) que merecía estar en la cárcel, esa salió libre, feliz y campante”, dijo a toda voz la locutora radial, Lucymar Rivera, saliendo de la corte. Rivera considera a Fernández como una amiga.

Durante las primeras horas del litigio, Suárez, intentó a toda costa evitar que la boricua cumpliera condena tras las rejas y probar que merecía ser sentenciada a servicio comunitario, por lo que llamó a tres testigos al estrado.

Uno de ellos, lo fue un médico puertorriqueño que testificó que Fernández sufría de una condición de hipertensión que podría provocarle un infarto o hasta la muerte. Otro, lo fue Angel de la Portilla, consultor gubernamental y de política que aprovechó para leer una carta que el jefe de jueces Belvin Perry una vez escribió sobre ella, halagando su labor comunitaria con las víctimas de violencia doméstica.

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