Rechazan agresión premeditada a víctima en el tren

Fiscal asegura que José Rojas eligió al azar a Ute Linhart
Rechazan agresión premeditada a víctima en el tren
Vista del subway.
Foto: Archivo

Manhattan.- La víctima de un brutal ataque en el tren subterráneo, que pudo haberle costado la vida testificó ayer en la corte de Manhattan en el primer día del juicio contra su supuesto agresor.

“Lo único que recuerdo es un joven cerca de mi… su cara a dos tres pulgadas de la mía, mirándome… estaba gritando detrás de mi… era muy incómodo… Lo siguiente que recuerdo es que el tren llegó y sentí como dos manos sobre mi espalda… un empujón muy fuerte… definitivamente nada que fuera accidental, declaró Ute Linhart, 41 años.

Linhart es la mujer que el 11 de agosto del 2010 fue lanzada contra el tren R cuando entraba en la estación de la calle 28, supuestamente empujada por José Rojas, de 27 años.

Fue una agresión no provocada, no había ninguna motivación ni relación entre él y su víctima que fue elegida al azar, indicó ayer el fiscal David Drucker en sus argumentos de apertura.

Como resultado Linhart sufrió graves heridas cuyas consecuencias la acompañarán el resto de su vida. El golpe contra el tren le fracturó ocho costillas, una de las cuales la perforó el pulmón, se rompió un brazo por dos partes, el hombro, la orbita del ojo, lesiones en las mejillas y rostro, fractura de varios dientes, dos hernias de disco en la baja espalda y cuello… y la pesadilla pudo haber sido peor si la hubiera empujado un segundo antes, pues la habría lanzado a las vías justo al paso del tren, indicó el fiscal.

“El impacto me devolvió a la plataforma, sentí que alguien me sujetó del brazo… recuerdo una mujer que se identificó como enfermera y me dijo que me mantuviera calmada que estaría conmigo hasta que llegara ayuda”, explicó Linhart.

Mientras algunos usuarios del tren la atendían, otros rodearon a Rojas impidiéndole huir hasta que llegó la policía. Rojas estaba ebrio y al igual que había hecho antes de la agresión se dedicó a proferir insultos en español y gesticular como si estuviera disparando una pistola.

“El dolor era tan insoportable que no bastaba la morfina”, indicó Linhart quien fue relatando con voz firme su penosa recuperación en la que dependió de ayuda ajena para todo.

Otro de los testigos Nelson Paduay, compañero de trabajo de Rojas, relató las horas que pasaron juntos antes del suceso. El jurado pudo ver el video del Deli donde ambos hombres fueron a ver un partido de fútbol y como ambos bebían cerveza tras cerveza hasta un total de cinco. Rojas quería tomar un taxi a Queens y seguir bebiendo pero Paduay dijo que él se iba en tren y ambos tomaron el R en la calle Canal para ir a Times Square y desde allí trasbordar.

Inesperadamente al llegar a la calle 28 Rojas se bajó y Paduay dijo que la siguió porque la vio sacar dinero del bolsillo y temía que se le perdiera.

Una vez en la plataforma ambos hombres se separaron y se ve a Paduay caminando por la plataforma y girarse, como todos a su alrededor, al oír el golpe. Paduay declaró que se marchó de la estación sin saber qué había pasado y fue para su casa.