“Cualquiera se queja”: Jean Quan

La alcaldesa de Oakland responde a los planteamientos del barrio latino.
“Cualquiera se queja”: Jean Quan
Jean Quan (de rojo) en paseo político por Fruitvale.
Foto: Francisco Barradas / El Mensajero

OAKLAND.– Para finalizar un alegato sobre inconformidades de comerciantes latinos del área de Fruitvale, la alcaldesa, suavemente, dijo: “Puedo discutir el prespuesto todo el día”.

Tras su primer año en el cargo, Jean Quan, primera mujer alcalde en la historia de Oakland, está parada en esa delgada línea que distingue a una persona testaruda de una tenaz.

“Pagamos por diferentes cosas. Así es como la democracia funciona”, continuó la alcaldesa. Ejemplificó: “Creemos en las bibliotecas. Hay 18 bibliotecas en la ciudad. Muchos niños latinos y afroamericanos las usan, hacen sus tareas ahí, emplean internet, y es gratis”.

El asunto vino a cuento por los parquímetros sobre el boulevard International, una continua queja de los comerciantes del área, quienes denuncian escasez de espacios de estacionamiento para sus clientes.

Quan respondió: “Hay muchos lugares donde te puedes estacionar en International”.

Y agregó: “Si no tuviéramos parquímetros, entonces alguien se estacionaría todo el día ahí y no dejarían a otros llegar”.

Ilustró: “Los parquímetros, se supone, nos proporcionan dinero suficiente para mantener el flujo (de efectivo); para pagar a la gente que pone multas y mantener el servicio funcionando. Algo del dinero de las multas va a parques, unos seis o siete millones, eso nos evita cobrar la entrada a los parques”.

Luego insistió: “La realidad es que el gobierno sigue cortando presupuestos. La gente tiene que involucrarse. La ciudad tiene menos recursos, ¿qué vamos a hacer?”

Escuchó una queja más, repetida hasta el cansacio por los comerciantes de Fruitvale, sobre lo oneroso que resultan los impuestos y la calidad de los servicios que reciben a cambio. Respondió:

“Eso lo dice cualquiera. La realidad es que todos tenemos que pagar, más aún con los recortes al presupuesto.

“¿Se quejan por el impuesto sobre la propiedad? Yo pago 26 centavos de impuesto sobre la propiedad, y eso va a la escuelas. No me quejo por eso.

“Oakland es más barata que San Francisco; pero es un poco más cara que otras ciudades alrededor”.

Reiteró: “Tenemos que apoyar a nuestra ciudad”.

Refirió: “Tenemos 3,000 personas asistiendo a reuniones comunitarias. Me reúno con grupos de comerciantes latinos. Creo que tengo más gente que la que Ignacio (De la Fuente) tiene en sus reuniones. Y tenemos pláticas bastante sinceras. Y escucho, $í, quejas específicas. Pero cualquiera se queja.

“Y en cuanto a los comerciantes latinos, tenemos reuniones periódicas con ellos. Se han instalado cámaras de vigilancia en el área, más policías. Los pequeños puntos de criminalidad están desapareciendo. De cuando llegué a la alcaldía a hoy, robos y asaltos han disminuido entre la avenida 38 y el otro lado de Fruitvale”.

—¿Puede prometer que en el futuro habrá más policías en Fruitvale?

—Creo que ya tienen más policías. No creo que vayan a tener más de los que tienen. Tendrán más policías latinos, de manera estable. No puedo pro$más. Recuerde que, por cuestiones presupuestales, nos vimos obligados a cortar 80 policías.

Al referir su plan para reducir la violencia —centrado en el 5% del área citadina donde ocurren el 90% de los tiroteos y homicidios, las 100 cuadras más peligrosas de Oakland, zona que no incluye a Fruitvale—, dijo:

“Cuando fui representante del distrito de Dimond, aquel era el cuarto lugar con más violencia en la ciudad, ahora es una especie de vecindario feliz, con muy poco crimen. Ese es mi sueño, hacer de cada vecindario algo así, darle a los comerciantes la oportunidad de organizarse y ayudar a los vecinos a vivir mejor”.

Dijo: “Cuando los vecinos se conocen entre sí, el crimen disminuye. Cuando la gente se involucra, también reduce crimen”.

Planteados los asuntos del barrio, se le pidió a Quan una petición específica para los latinos de Oakland. Dijo:

“Involúcrense en las escuelas. Presten atención a lo que sus hijos hacen, eso es crítico”.

Abundó: “Cada vez que revisamos quiénes son asesinados en esta ciudad, vemos muchos jóvenes afroamericanos y latinos.

“Que no falten a la escuela. Si faltas 20 días a la escuela, tendrás ocho veces más problemas para terminar. El 67% de los alumnos que faltan recurrentemente a clases, tienen más problemas para graduarse. Hicimos ese estudio hace cinco años”.

Luego: “Sé que es difícil para los padres; suelen tener dos trabajos, no hablan el idioma, tienen que cuidar a los más pequeños… ¡pero tienen que hacerlo!”.

Hizo una recomendación: “Tengan sueños para sus hijos”.

Hija de inmigrantes, contó algo de su experiencia personal: “Mi madre se aseguró que fuera a la escuela todos los días”… Tenía que estar muerta, o muriendo, para que ella me permitiera no ir a la escuela. Obtuve esa beca para Berkeley, y cambió mi vida. Mis consejeros se aseguraron que hiciera lo correcto”.

Oakland es como dos ciudades, refirió en otro momento. “Es una de las 15 ciudades más educadas del país; pero tenemos vecindarios en East Oakland donde sólo 30% de los muchachos afroamericanos y latinos se gradúan”.

El 8 de febrero, la alcaldesa rindió su primer informe de labores. Ese mismo día, por la mañana y durante el mediodía, su oficina de prensa convocó a distintas reuniones para explicar a detalle sus logros a los periodistas. El Mensajero fue el único medio presente en la conferencia dedicada a los latinos.

“Oakland se está levantando”, fue uno de los mensajes centrales de Quan en su informe.

Refirió que a partir de enero de 2011 el desempleo decreció en 2%; se crearon 6,000 nuevos empleos. Los impuestos por ventas crecieron 12.5%.

“Hay un cierto renacimiento pasando en Oakland. Y mucho de esto se debe a la comunidad inmigrante. Usualmente, los alcaldes sólo prestaban atención al centro; pero yo paso mucho tiempo en los barrios, porque sé que allí es donde está mucho del crecimiento”, dijo en la entrevista.

La última pregunta fue sobre sus relaciones con el movimiento Occupy. “Oakland es una ciudad del 99%”, asentó.

Luego dijo: “No pretendo ignorar al grupo de la plaza; pero Occupy espera mucha atención. Sin embargo, mucha gente que apoya Occupy ignora a ese grupo de la plaza. La gente que apoya Occupy está en contra de la violencia, peleando en contra de desalojos, y están de acuerdo en aplicar impuestos a las petroleras, a los ricos”.

Terminada la charla —conferencia de prensa tornada en entrevista exclusiva—, Jean Quan sacó un arrugado billete de 20 dólares de un bolsillo de su saco. Dirigiéndose a Hatzune Aguilar, colaboradora cercana, su representante personal en el distrito de Fruitvale, el barrio latino, le dijo en tono de ruego: “¿Podrías hacerme un favor muy especial? ¿Me compras un plato de pescado y papas fritas (Fish and Chips) en mi restaurante favorito?”. Tras eso, volvió a su oficina.

Seis horas después, daría su informe ataviada con el mismo traje sastre que usaba ese mediodía. Tenaz, pasó el día entero trabajando.