Abogados piden legalización de estudiantes indocumentados

Los letrados respaldaron el Dream Act

San Diego, California -Dos abogados propusieron que el Partido Republicano de California apoye la legalización de estudiantes indocumentados y flexibilice su postura sobre inmigración para congraciarse con este segmento clave del electorado de cara a las elecciones de noviembre.

Roberto Márquez, hijo de trabajadores agrícolas procedentes de Jalisco, México, dijo hoy a Efe que los republicanos “tienen que reconocer que necesitamos la mano de obra de trabajadores indocumentados, quienes pese a pagar impuestos y contribuyen a la sociedad no pueden manejar con licencias y sufren abusos laborales”.

El abogado, que creció junto con su familia recogiendo melocotones y duraznos en el norte de California, dijo que los republicanos deberían ser un partido ideal para los valores hispanos de inmigrantes que se preocupan por la familia y suelen ser católicos opuestos al aborto.

“No nos oponemos a los derechos gay, pero definitivamente no los vamos a impulsar, pero es la cultura antiinmigrante del partido que también se contrapone a la aceptación entre granjeros republicanos de los inmigrantes el principal factor que ahuyenta a hispanos”, sostuvo.

El abogado, que fue fiscal del condado de Yuba por cinco años, dijo estar a favor de un compromiso que regularice la situación de inmigrantes aunque no abra necesariamente un camino para su ciudadanía, excepto en casos de jóvenes estudiantes que han probado su contribución y que sin culpa propia fueron traídos a EE.UU.

Tony Carlos, candidato por el tercer distrito congresional de California, dijo a Efe que la principal razón de su demanda es que sólo el 30 por ciento de los votantes registrados en el estado son republicanos.

“Una forma simple de remediarlo es escoger un asunto que no tiene que ser controvertido, como la legalización de estudiantes bajo el modelo del Dream Act que es apoyada por la mayoría de la población en EE.UU., y que beneficiaría a la población mexicana de California”, manifestó.

Carlos, quien es un mexicoamericano de tercera generación, consideró que en contraste con el Partido Republicano a nivel nacional, el de California no puede permitirse el lujo de ser antiinmigrante, y que al contrario puede convertirse en una fuerza para modificar el debate sobre inmigración a nivel nacional.

“En caso contrario, sufriremos las consecuencias, en forma tan temprana como en la siguiente elección nacional”, agregó.

Carlos dijo que es necesario que el liderazgo republicano a nivel nacional entienda que California no es un estado liberal, pese a ser demócrata, como lo prueban el rechazo del matrimonio gay y de la iniciativa contra la legalización de marihuana, y que los hispanos pueden ser una fuerza determinante si quieren controlar el estado.

“México está muy cerca de casa. Estos asuntos son importantes para mí, pese a que soy de tercera generación y mi español es patético, porque afectan a parientes, amigos, y lo mismo pasa para la población que no es hispana que tiene amigos, esposas o niños que lo son”, dijo Carlos.

Ambos abogados presionaron estos cambios en la convención republicana estatal el mes pasado, donde dijeron que no encontraron una respuesta favorable por parte de la jerarquía del partido.

Tras criticar la retórica de un endurecimiento de la seguridad en la frontera, Márquez y Carlos dijeron que a menos de que haya un cambio en esta actitud el partido se ve en peligro de que su 30 por ciento de registro sea eclipsado por el 26 por ciento actual que lista sus preferencias como “otro”.

Debido a que el 38 por ciento de los californianos es hispano, y que el 86 por ciento de los posibles votantes latinos apoya el Dream Act, los abogados dijeron que no apoyarla es arriesgarse a perder votos, por lo que han escrito columnas de opinión a fin de crear cambios en el clima político en esta área.