AI evalúa derechos de los inmigrantes

Amnistía Internacional evalúa grave pérdida de derechos humanos de los inmigrantes en Estados Unidos

Un severo problema es que el inmigrante sin papeles, aún cuando sea víctima de un crimen, recibe trato como criminal.

Un severo problema es que el inmigrante sin papeles, aún cuando sea víctima de un crimen, recibe trato como criminal. Crédito: Archivo / La Opinion

El sistema de control migratorio que hoy existe en los Estados Unidos ha criminalizado a los inmigrantes comunes de tal manera, que las víctimas de crimen son tratados como criminales, el uso de perfil racial se ha vuelto una actividad común de las autoridades y hay un número creciente de migrantes “desaparecidos” y muertos en la frontera, sin que ya sean noticia.

Esta es la grave conclusión de un reporte de Amnistía Internacional publicado ayer que evaluó la situación de derechos humanos en la aplicación de las leyes migratorias, en particular en los estados de Texas y Arizona, en el suroeste de los Estados Unidos.

Son más de 80 páginas y más de un año de investigaciones y trabajo de campo, y el resultado es un trabajo amplio que examina casi cada aspecto o consecuencia de una frontera cada vez más intensamente vigilada, unido a las iniciativas estatales que han puesto a la policía local a ejercer de “migra”.

Justin Mazzola, autor del estudio, dijo que en la zona fronteriza, las autoridades locales y de inmigración utilizan cada vez más el perfil racial como excusa para realizar revisiones y arrestos.

“Obviamente, cada nación tiene el derecho de aplicar sus leyes de inmigración, su soberanía”, dijo Mazzola en una entrevista. “El problema es que con la presión para arrestar indocumentados y los programas y leyes que se están utilizando, se usa cada vez más el perfil racial en lugar del trabajo policial o investigativo”.

El reporte, que puede leerse en su totalidad en http://www.amnesty.org, menciona casos específicos como el de Alfredo G., un ciudadano de ascendencia dominicana residente en Texas que fue parte y testigo de cómo un accidente de auto en una carretera terminó siendo tratado como una oportunidad para buscar indocumentados.

“Cuando llegaron los agentes de ICE fueron muy irrespetuosos. Comenzaron a preguntar a todo el mundo si eran ciudadanos y a amenazar con pegarnos si no obedecíamos”, dice el testimonio. “Cuando se dieron cuenta que realmente era ciudadano me pidieron disculpas, pero antes nos trataron como animales”.

Otro severo problema es que el inmigrante sin papeles, aún cuando sea víctima de un crimen, como el caso de muchas mujeres que son traficadas para objetivos sexuales o laborales, recibe un trato como criminal y no como víctima, aunque la ley de EE.UU. tiene visas especiales para esos casos.

Es el caso de Carolina, una mujer hondureña secuestrada cuando se dirigía hacia el norte a reunirse con su esposo en Estados Unidos. Por meses la tuvieron encerrada, drogándola, privándola de comida y usándola para fines sexuales. Cuando las autoridades por fin la rescataron, la mujer pasó 6 meses en un centro de detención y le negaron su certificación como víctima de tráfico humano porque originalmente ella “quería venir ilegalmente”.

La dificultad en lograr que las víctimas sean calificadas como tal ha generado que en el país sólo se utilice cada año el 6% de las 5,000 visas T designadas para víctimas del tráfico humano, a pesar de que se estima que hay entre 15 a 17,000 de estas en EE.UU. cada año.

“Las autoridades hacen una redada en una cantina de Houston y encuentran a varias docenas de sobrevivientes de tráfico, personas que han sido virtualmente esclavizadas y sin embargo, las califican por prostitución”, señala Mazzola.

Otro aspecto importante del desarrollo de las leyes de inmigración en los últimos años es la continuada muerte de los migrantes al cruzar en zonas peligrosas como las montañas de Arizona, un problema que se inició a mediados de los noventa y que a pesar que ya no se comenta demasiado, prosigue sin pausa.

“No, esto no ha parado. De hecho el médico forense de Pima county en Arizona nos dijo que el año 2010 fue hasta ahora el peor en muertes en la frontera, se recuperaron 231 cuerpos”, apuntó Mazzola.

Amnistía Internacional estima que sumando la cifra que tienen las autoridades de Estados Unidos, con las de México y de organizaciones no gubernamentales, unas 6,000 personas han muerto desde mediados de los noventa. “Y esos son solamente los cuerpos recuperados”, dijo.

El reporte también argumenta que en muchos de estos casos, Estados Unidos viola la letra y el espíritu de tratados internacionales que ha suscrito y también los más básicos derechos humanos.

“No es cierto que los indocumentados no tengan derecho por no tener papeles”, dijo Mazzola. “Todo ser humano tiene derecho a vivir o a no ser discriminado, por ejemplo. Estados Unidos también tiene los suyos a proteger sus fronteras, pero no usando medidas que resultan en la muerte de tantas personas y en la pérdida de sus derechos más básicos”.

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