Muere Pedro Arroyo, el papá del “Día Nacional de la Salsa”

Sorprendido Puerto Rico con el deceso

San Juan, 14 abr – El principal propulsor del género salsero Pedro Arroyo, arquitecto del evento cultural más significativo del hemisferio, el Día Nacional de la Salsa, falleció este sábado, poco después de las 6:00 de la tarde, tras sufrir un mareo mientras se encontraba de visita en la residencia de un pariente junto a su esposa Ana.

Hace meses que Arroyo, vicepresidente de programación de la empresa Spanish Broadcasting System (SBS) y jefe de Z93, confrontaba problemas de salud con dolencias severas en el pecho y los pulmones.

Todavía se desconoce cómo se desarrollarán las honras fúnebres.

La noticia de su deceso ha provocado honda tristeza entre sus amigos y colaboradores, quienes lo recuerdan como un “gran luchador” a favor de la salsa.

“Se nos fue el ‘Gordo’ y eso nos deja un profundo dolor”, dijo a Inter News Service Néstor Galán “El Búho Loco”, una de las figuras más trascendentales de Z93.

Para Pedro Arroyo, a quien sus más cercanos le nombraban Dorián, la protección de la salsa trascendía el mundo del espectáculo porque, desde su perspectiva ideológica y su apego a las raíces culturales patrias, significaba una protección de la identidad nacional puertorriqueña.

De esa manera, consciente del valor de la salsa creó en 1984 el Día Nacional de la Salsa, un evento que se constituyó de inmediato en la escena más importante desde la que se dignificaba ese género musical y las raíces culturales afroantillanas.

Gracias a la gesta de Pedro Arroyo, esta celebración musical se oficializó en la década de 1990 mediante la aprobación de una ley que determinó el tercer domingo del mes de marzo como el día de los salseros.

La creación del Día Nacional de la Salsa se desarrolló justo en el momento más difícil del género, cuando el mercado se volcó a endosar otras propuestas creativas más estilizadas y dio la espalda a los salseros.

Pedro Arroyo no se amilanó ante esto al depositar su mayor esfuerzo y talento para persistir en la defensa del género musical al extremo que logró establecer con éxito una estación dedicada exclusivamente a la difusión salsera.

El primer episodio del Día Nacional de la Salsa fue dedicado a Ismael Rivera (“El Sonero Mayor”) y tuvo lugar en el estadio “José ‘Pepito’ Bonano” de Guaynabo, alcanzando reunir a más de 20 mil fanáticos.

La segunda celebración, en 1985, fue dedicada al veterano pianista y director de El Gran Combo de Puerto Rico, Rafael Ithier.

El siguiente se honró a Tito Puente y Santitos Colón, en una jornada ininterrumpida que este año celebró su vigésimo novena edición y que, por estar delicado de salud, sufrió la ausencia de su creador Pedro Arroyo.