Periodista mexicana buscará a su hija entre osamentas

Las autoridades creen que los restos de la hija de Lilia Ortiz se encuentran junto con los de otras 11 personas.

El Paso, Texas (EFE).- Tras una búsqueda de más de un año para dar con el paradero de su hija Berenice, desaparecida en 2010 en Ciudad Juárez, México, la periodista Lilia Ortiz se prepara para una identificación de osamentas encontradas en el Valle de Juárez.

“Siempre supe que no la iba a encontrar viva, uno de madre lo sabe, pero tanto yo como toda su familia tenemos derecho a saber qué pasó con ella. A despedirnos, a velarla y entonces a comenzar realmente nuestro duelo”, dijo hoy a Efe Ortiz.

A principios de año fueron descubiertas en San Agustín, Valle de Juárez, que limita con Tornillo-Fort Hancock, Texas, 15 osamentas humanas, de las cuales 12 son de mujeres y tres de hombres, según la Fiscalía General del Estado de Chihuahua en México.

Este organismo identificó ya a dos de las víctimas como Idalí Juaché Laguna, de 19 años, quien desapareció el 24 de febrero de 2010, y Yasmín Taylen Celis Murillo, de 17 años, desaparecida el 9 de marzo de 2010.

Lilia Berenice Esquinca, hija de la periodista mexicana, desapareció en marzo de 2010, durante una visita que hizo a su abuela en Ciudad Juárez. La joven, que tenía 22 años, se había mudado a El Paso, en 2008 con sus hermanos y su madre, quien dice haber sido amenazada de muerte.

“Gracias a que tenía la ciudadanía estadounidense, me vine a El Paso en 2008 con mi familia porque tenía miedo y sentía que mi vida corría peligro en Ciudad Juárez”, expresó Ortiz, quien asegura que en ese año fue amenazada de muerte por representantes del entonces gobierno del estado de Chihuahua.

“Por miedo y precaución dejé de cruzar a Ciudad Juárez, pero mi mamá se quedó allá, y mi hija Berenice insistía en ir a visitarla a pesar de que yo le pedía que no fuera a México”, comentó.

El 3 de marzo, Berenice Esquinca, usando la ropa nueva que había adquirido el día anterior, salió a Ciudad Juárez y llegó a casa de su abuela materna y posteriormente avisó que iba al centro a hacer algunas compras. Nunca más supieron de ella.

“Desde los primeros días de su desaparición supe que algo le había pasado. Ella nunca dejaba de avisarme en donde estaba”, agregó Ortiz.

La periodista que trabajó muchos años en la radio en Juárez habló con los amigos, con los conocidos y recurrió a todos sus contactos en el gobierno para que alguien hiciera algo por ayudarla a encontrar a su hija.

En diciembre de 2012 logró que personal de la oficina forense de Chihuahua recogiera de ella una muestra de ADN que pudiera ser cotejada con los restos de mujeres localizados en varios puntos de Ciudad Juárez.

Pero Ortiz tenía miedo de ir a territorio mexicano, por lo que los especialistas forenses se trasladaron hasta un cruce internacional en la frontera El Paso-Ciudad Juárez, y ahí le tomaron la muestra genéticas y recogieron sus datos y los de su hija, incluyendo la información de la ropa que llevaba puesta cuando desapareció.

“De entre los restos de las 12 mujeres localizados en El Valle de Juárez en los primeros meses del año, hay una osamenta que las autoridades creen pueda ser mi ‘Bere’ y yo voy a ir el martes, si Dios quiere, y yo espero que quiera, a reencontrarme con ella y a finalmente después pasar de llorar la angustia de la incertidumbre, a llorar su muerte”, sostuvo.

“Yo siento que puede ser mi ‘Bere’, y de ser así, yo me traigo a mi hija y no regreso a México”, finalizó.