Comer saludable no tiene por qué ser más costoso

Una investigación federal confirma que la comida saludable es más barata que los productos procesados
Comer saludable no tiene por qué ser más costoso
Ivonne Díaz con su pequeña hija Hanna, compran frutas y vegetales frescos.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Con frecuencia se cree que la comida saludable es más cara, pero después de una visita al supermercado en compañía de una nutricionista, Ivonne Díaz, residente del área de Lincoln Heights, comprendió que comer saludable no tiene que costar más dinero.

La pediatra de Hanna, hija de Ivonne, le dijo que la pequeña de apenas cinco años tenía sobrepeso y la remitió a unas clases de nutrición gratuita que ofrece el Hospital White Memorial, en Boyle Heights.

“Uno por lo general no se da cuenta de lo que está comprando porque compramos las cosas por costumbre o por sabor? y muchos tenemos la idea de que las cosas saludables son más caras, pero no tiene que ser así”, dijo Ivonne a La Opinión mientras caminaba por los pasillos de la sección de quesos de un supermercado a pocas cuadras de su casa.

Ella comenzó a ir a las clases de nutrición el 17 de abril pasado junto con Hanna y su otra hija Nicole, de 13 años, quien también tiene sobrepeso. Cinco semanas después de empezar con el nuevo sistema, todas habían perdido varias libras de peso.

Ivonne comentó que sin hacer drásticos cambios en la dieta, han logrado el objetivo de comer saludable. Ella redujo las porciones que sirve y compra, por ejemplo, leche sin grasa, mayonesa y yogurt light, y sirve frutas en lugar de botanas fritas, cuando las niñas quieren un bocadillo entre comidas.

“Siempre comemos el sándwich, pero ahora es con pan de grano entero, mayonesa light y muchos vegetales”, explicó Ivonne.

Las clases le sirvieron para hacer los cambios que necesitaba, pero no fue hasta la visita al supermercado que Ivonne comprendió por qué debía de hacer el cambio y cómo comprar comida saludable de por vida.

“La nutricionista nos enseñó a leer el contenido de la comida. Ahí me di cuenta que el pan que compraba antes tenía 0.5 gramos de fibra por rebanada, en lugar de 3 gramos que es lo aconsejable”, dijo Ivonne, quien mostró a La Opinión que se ha convertido en una experta navegando los pasillos del supermercado y buscando la comida más saludable al mejor precio. En muchas ocasiones, ella acude a las tiendas de 99 centavos buscando mejores ofertas en frutas de la temporada.

Un nuevo estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indica que la comida saludable es mas barata cuando se compara el precio por caloría y el contenido nutricional.

El USDA comparó 4,439 alimentos en su contenido calórico, grasa saturada, azúcares, fibra y valor nutricional con relación a las recomendaciones federales y encontró que los granos y los lácteos son más baratos, seguido por las frutas. Los vegetales y las proteínas tienden a tener un precio más elevado.

Andrea Carlson, investigadora del USDA, aseveró que el estudio comprobó que la comida saludable no es más cara. Por ejemplo, una donut tiene 240 calorías y una banana tiene 105; con la fruta la persona se sentirá más llena por más tiempo, es más barata y tiene potasio y otras vitaminas y minerales que el cuerpo necesita, en lugar de grasas saturadas y azúcar que tiene la donut, explicó la funcionaria.

Los frijoles han sido reconocidos como el alimento a mejor precio y más nutritivo.

Durante la visita al supermercado, Ivonne comparó un yogurt light que tiene 110 calorías por porción y cero grasas, con un yogurt normal que tiene 210 calorías por porción, 1.5 gramos de grasa y que cuesta 50 centavos más.

“No necesito ir a esos supermercados caros para comprar comida saludable; lo que busco es comida baja en grasas, granos integrales y frutas y vegetales frescos y todo eso lo encuentro sin gastar mucho”, dijo Ivonne.

La nutricionista Ruth Pupo, del programa comunitario de nutrición del Hospital White Memorial, acotó que todas las personas tienen la opción de comprar productos saludables en el supermercado más cercano sin gastar más, si saben leer etiquetas y si compran la fruta y los vegetales de la temporada.

El USDA recomienda que el presupuesto de la comida sea distribuido de la siguiente forma: 27% para comprar vegetales, 20% para frutas; y 24% para proteínas como frijoles, pollo, huevos, etc; y el resto en granos integrales y lácteos.