Paletería La Michoacana toma represalias contra empleados
Los trabajadores fueron despedidos cuando iban a sindicalizarse
Juan Garcia, trabajaba en La Michoacana, pero fue despedido al tratar de organizar un sindicato. Crédito: Ciro Cesar / La Opinión
En una presunta violación a la Ley Federal de Relaciones Laborales (NLRA), la empresa paletería La Michoacana despidió a 33 empleados de sus distribuidoras en Gardena y Modesto, una semana antes de la votación donde estos decidirían si integraban un sindicato.
“La idea de formar un sindicato era tener un poco más de voz, nada exagerado, sino que se respetara lo que ya teníamos y un plan médico un poco mejor”, dice Juan García, un repartidor de productos que, como otros 17 trabajadores del centro de Gardena, perdió el empleo el pasado 14 de mayo.
Ese mismo día, otros 15 empleados en el área de Modesto, 12 choferes dentro de la negociación sindical y tres oficinistas que no eran parte de esta, fueron echados con la justificación de una nueva estrategia financiera de la compañía.
Una semana después, el 21 de mayo, estos trabajadores votarían para decidir si querían o no ser representados por el sindicato de los Teamsters, el cual interpusó una queja ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) por las acciones de la franquicia.
Según el grupo gremial y los despedidos, la paletería ahora opera con distribuidores independientes.
“La Ley Federal de Relaciones Laborales se encuentra bajo ataque”, dijo Rick Middleton, secretario-tesorero de los Teamsters Local 572, con sede en Carson. “Esta empresa está mostrando un desprecio flagrante de nuestras leyes. Ningún hombre, ni empresa están por encima de la ley”, agregó.
Mientras que Roma Aloise, titular del local 853 de los Teamsters, en San Leandro, reclamó que la paletería está tratando de socavar a personas que tratan de tener mejores prestaciones y condiciones laborales. “No vamos a permitir que esta empresa intimide a estos empleados. Vamos a continuar esta lucha y hacer todo lo posible para traer la justicia”, recalcó.
La presidencia de la paletería La Michoacana en Gardena y Modesto no quiso comentar sobre el despido de su personal, ni sobre la denuncia presentada ante la NLRB.
Según reportes de prensa, Ignacio Gutiérrez Martínez, propietario de la compañía, informó que en la primera mitad del 2011 la empresa registraba ganancias superiores a las proyectadas, lo cual atribuía al lanzamiento de nuevos productos y a la expansión de sus distribuidores a nivel nacional.
No está claro si se trata de una franquicia de la red original de paleterías creada por la familia Tocumbo en Michoacán, México, en la década de 1930. En ese país, de las 30 mil paleterías sólo una tercera parte o menos lo es. En marzo, la cadena anunció el cambio del nombre de su marca por La Tucumbita, para sacudirse la imagen negativa del estado por el narcotráfico y para marcar distancia de la piratería.
La Ley Federal de Relaciones Laborales prohibe a una empresa despedir, hostigar, acosar o amenazar a su personal con el propósito de romper una organización sindical.
“Es una injusticia”, expresó Iliana Herrera, quien por casi cuatro año realizó tareas adminstrativas en las oficinas de Gardena. “Éramos más que trabajadores, éramos como una familia. Dábamos todo por el trabajo, por eso es que no se me hace justo lo que nos hicieron”, comentó.
Aunque la empresa de la paletería La Michoacana argumentó que sus ingresos habían bajado y por eso contrataba a distribuidores independientes, García, quien repartía sus productos en Orange, Pomona y Los Ángeles, niega que las ventas hayan caído en los últimos meses. “Cada semana seguían ganando unos 10 mil dólares por vendedor”, afirmó.
Lo cierto es que la distribuidora de Gardena ajustó sus finanzas a principios del año, eliminando las comisiones a vendedores y bajando el sueldo a los choferes.
De los 18 trabajadores despedidos en ese centro, todos dentro de las negociaciones sindicales, 11 eran choferes, tres eran oficinistas y uno era distribuidor de mercancía.
García explica que una de sus principales peticiones a la empresa ha sido contar con un mejor plan sanitario, ya que la cobertura familiar les costaba unos 400 dólares quincenales. Pero tampoco les pagaban vacaciones, días festivos, ni las horas extraordinarias.
“Jamás me dieron un aumento [de sueldo]”, reprocha Herrera, una madre de tres hijos que ahora trata de obtener el seguro de desempleo. Lo último que escuchó de la compañía fue: “Ya no los necesitamos”.