Mariachi en su corazón

Jóvenes mexicanos conservan su cultura en EEUU a través de la música
Mariachi en su corazón
La música mariachi es un puente capaz de poner en contacto a los jóvenes con su herencia cultural.
Foto: EFE

NUEVA YORK.— La música mariachi es un puente capaz de poner en contacto a los jóvenes nacidos en la frontera entre México y Estados Unidos con su herencia cultural, como es el caso del grupo Mariachi Halcón, que protagoniza un documental sobre cómo es un año de ensayos y esfuerzo al son de rancheras.

“Este grupo es una forma de demostrar a la gente que los jóvenes mexicano-americanos tienen mucho talento y de desterrar prejuicios, y para ellos resulta una motivación, ya que tienen que esforzarse más en los estudios”, explicó el director de Mariachi Halcón, Adrián Padilla, quien está en la ciudad de Nueva York junto a sus alumnos para promocionar el documental que protagonizan.

Esta formación musical se constituyó en 1992 y, desde entonces, aunque de manera intermitente, ha incorporado a los alumnos más aventajados de entre 14 y 18 años de la Escuela Secundaria de Zapata, una población ganadera al sur del estado de Texas.

El grupo, integrado actualmente por 24 estudiantes, se dedica a competir en distintos concursos del estado y en otros colindantes como Nuevo México, en los que ya se han alzado como ganadores en varias ocasiones, aunque como lamentó Padilla, “la escasez de fondos está haciendo que se recorte en las artes y que cada vez podamos actuar menos”.

Su repertorio incluye canciones en español y en inglés, y abarca rancheras, música tejana, clásica o huasteca (típica del norte de México).

Precisamente, son estas melodías las que permiten a estos jóvenes ponerse en contacto con su herencia cultural, como reconoció a Efe una de las miembros del grupo, Ashley Guzmán, quien, a pesar de no hablar español, es capaz de cantar con fluidez en esta lengua, al igual que le ocurre a su compañero Eloy Martínez.

“Esta música me ha puesto en conexión con mis raíces, porque, cuando hablo a mis abuelos de estas canciones, las conocen, así que es una forma de unir a la generación pasada con la mía”, aseguró Guzmán, de 17 años y en su último año como componente de Mariachi Halcón.

En el mismo sentido se expresa Martínez, también de 17 años, quien señaló a Efe que las melodías más apropiadas para su tipo de voz son las huastecas y es que “ésa es la cultura en la que nacimos y que podemos continuar de esta forma”.

Guzmán y Martínez, que quieren estudiar Derecho y Medicina respectivamente, llevan en el grupo desde los 14 años, momento en que el profesor Padilla realiza una exhaustiva selección entre los alumnos de la escuela, calificándoles con una pared de por medio, para que sean sólo las habilidades musicales del candidato las que motiven la decisión.

Además, sólo los estudiantes con mejor expediente académico pueden seguir en el grupo, ya que en el estado de Texas hay en vigor una ley que prohíbe participar en actividades extracurriculares a los que suspendan. Los integrantes de Mariachi Halcón están entre el 10% de alumnos con mejores notas de la escuela.

“La música me ha convertido en la persona que soy, y me ha hecho más responsable, respetuoso y dedicado, así como querer, no sólo aprobar, sino dar lo mejor de mí mismo, porque tenía que hacerlo para luego actuar y competir”, indicó Eloy.

Ashley asegura que el grupo le ha enseñado “la importancia de la responsabilidad y eso se transfiere a los estudios”.

El día a día durante un año del Mariachi Halcón se ha plasmado en un documental en el que se recogen los ensayos y actuaciones de esta formación que, según Padilla, han llegado a ser “una gran familia y cuya unión se ha fortalecido con el tiempo”.

Martínez corroboró que se siente “muy cerca” de sus compañeros, porque han “crecido, aprendido y practicado juntos, compartiendo un duro trabajo”, mientras que Guzmán subrayó que tiene “innumerables recuerdos, divertidos, emotivos… por lo que el paso por este grupo merece la pena”.

Por ello, ambos afirmaron que, a pesar de que su estancia en el grupo toca a su fin, se plantean seguir reservando un espacio en sus vidas para la música mariachi y seguir así en contacto con su cultura.