México: Limpieza electoral es indispensable

Los resultados de la elección presidencial en México del pasado 1 de julio dados a conocer hasta el momento por el Instituto Federal Electoral señalan una ventaja del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, quien se ha declarado ganador de los comicios y ha recibido felicitaciones de diversos mandatarios, entre ellos el de México, Felipe Calderón, y el de Estados Unidos, Barack Obama.

Con todo, existen indicios, algunos denunciados por el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, otros por organizaciones cívicas y medios de comunicación, de que en las pasadas elecciones persistieron prácticas de inequidad, compra de votos y otras manipulaciones de la voluntad de los electores. La extensión y consecuencias de tales prácticas deben ser esclarecidas y, para bien de la democracia mexicana, investigadas a fondo para, en su caso, aplicar las medidas legales que procedan según la gravedad de tales irregularidades.

En México, como en otros países democráticos, la ley contempla la impugnación de resultados electorales si alguna de las fuerzas políticas considera que amerita hacerlo. En todo caso, deben presentarse las pruebas correspondientes y todo ser analizado y resuelto por el Tribunal Electoral. La existencia misma de ese proceso de impugnación en México es un atributo democrático de relevancia.

Cabe esperar que la autoridad electoral atienda y resuelva conforme a la ley las impugnaciones que se presenten sea quien sea el que resulte afectado por ello. Limpiar la elección de irregularidades es clave para la legitimidad del candidato electo, para el fortalecimiento de la confianza ciudadana en los procesos electorales y para el desarrollo democrático de México.